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Sin riesgo no hay gloria, una reflexión sobre Star Wars

Llega mayo y se cumplen cuarenta años del estreno de La guerra de las galaxias ( Star Wars ), sin duda un punto de inflexión en la historia ...

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lunes, 8 de mayo de 2017

Jugar al ajedrez en tiempos revueltos

En 2011 tuvo cierta relevancia un telefilme, o TV movie, titulada El ángel de Budapest, sobre la historia real de un diplomático español que salvó la vida a miles de judíos húngaros durante la Segunda Guerra Mundial. Su director, Luis Oliveros, estrena ahora en cines otra historia de un español enfrentado a los nazis en El jugador de ajedrez. En esta ocasión no es una reconstrucción histórica sino una historia de ficción, cuyo guion ha sido escrito por Julio Castedo adaptando su propia novela homónima.

La película arranca en Madrid en 1934, donde el joven ajedrecista Diego Padilla se proclama campeón de España y subido a la cresta del éxito conoce a la periodista francesa Marianne Latour. Ambos se enamoran y la cosa acaba en boda, justo antes del inicio de la Guerra Civil. En 1940 se trasladan a vivir a París, en los albores de la ocupación alemana. Con la capital francesa tomada por los nazis, Diego es acusado de espionaje y encarcelado en la sede de las SS de Hitler en París, cuyo oficial al mando es un gran aficionado al ajedrez.

El protagonista se presenta como un hombre bueno, corriente, de fuertes convicciones morales cuya vida gira en torno a su familia y al ajedrez. Se declara apolítico, una situación delicada en una época en la cual la sociedad europea se encuentra ideológicamente polarizada y el caos de la guerra sume en la oscuridad intelectual al viejo continente. Es un héroe estoico que sobrevive a la sinrazón aferrándose con firmeza a sus principios, sin violencia ni revanchismo.

La película goza de correctas interpretaciones de un elenco internacional encabezado por Marc Clotet en el papel principal, Melina Matthews como la esposa del protagonista y Stefan Weinert en la piel de oficial nazi que dirige la prisión. En papeles secundarios cabe destacar a Alejo Sauras, como el mejor amigo de Diego, Mike Hoffmann encarnando a un sádico sargento alemán, Pau Durá como un coronel español y Andrés Gertrúdix como otro compatriota encarcelado por espía en París. El otrora protagonista y coproductor de Flow, Juan del Santo, participa al inicio de la película como adversario Marc Clotet en el campeonato de ajedrez.

La puesta en escena es de corte clásico y el ritmo narrativo muy fluido. En general todos los elementos, tanto técnicos como artísticos, están muy bien entrelazados dando como resultado una película muy medida y equilibrada, con un tono melodramático suave, sin estridencias. Aunque quizá en determinados momentos se le podría pedir un poco más de garra dramática, en general el filme mantiene el interés durante todo el metraje, transmite empatía de los personajes con el espectador y se hace muy agradable de ver.

domingo, 30 de abril de 2017

Sin riesgo no hay gloria, una reflexión sobre Star Wars

Llega mayo y se cumplen cuarenta años del estreno de La guerra de las galaxias (Star Wars), sin duda un punto de inflexión en la historia del cine. Cualquier cosa que pueda decir sobre la película se habrá leído en un montón de sitios más, y básicamente todo aquel interesado en el tema posiblemente sepa más que yo en esta materia. Pero ya que este es un blog de cine debo decir algo al respecto, y también como seguidor de la saga, así que como no voy a descubrir la pólvora aportando información sobre el filme, me voy a permitir hacer una pequeña reflexión personal sobre el impacto que tuvo en su momento cuyos ecos resuenan hoy en día e incluso sigue generando secuelas.

Año 1977. En España José Luis Garci estrenaba su opera prima Asignatura pendiente. En los títulos que llegaban de Hollywood destacaban títulos como Annie Hall, de Woody Allen, que acabaría siendo la ganadora de los Oscar, Fiebre de sábado noche, que catapultaría a la fama a John Travolta, nuevas entregas de sagas de éxito como Aeropuerto 77 ó La espía que me amó, una de las más destacadas de la saga Bond. Ridley Scott debutaba como director con Los duelistas. Spielberg estrenaba Encuentros en la tercera fase, muy esperada tras el éxito de Tiburón dos años antes. En este contexto de películas en las que prima el retrato social y el realismo, incluso el filme de Spielberg siendo de ciencia ficción hacía un retrato muy significativo de la sociedad de la época con personajes corrientes viviendo una experiencia extraordinaria, parecía que una historia de fantasía y ciencia ficción sobre galaxias lejanas con caballeros, princesas y androides no encajaba en lo que se llevaba en ese momento. Una apuesta arriesgada por parte de un joven George Lucas que firmaba con este su tercer largometraje tras THX1138 y American graffiti. Sin embargo, la respuesta del público fue rotunda y el éxito sin parangón. Todos sabemos lo que ocurrió después.

Esto me lleva a reflexionar sobre en qué piensan los cineastas actuales. Muchos se hacen gala de ser grandes fans de la saga y sueñan con hacer películas bien dentro de la propia franquicia o bien realizando otras historias similares. Pero la cuestión es si realmente estos supuestos sucesores de Lucas lo son en realidad o no. El estreno de Star Wars hace cuarenta años se hizo con un espíritu renovador, innovador, a contracorriente, y creó nuevos iconos para la historia del cine. ¿Dónde está ese espíritu innovador en las producciones de hoy en día? Incluso con la nueva trilogía, El despertar de la fuerza, vaya por delante que la disfruté y está muy bien realizada técnicamente, resulta ser una película retro, suena todo a «ya visto». Incluso se permiten concesiones a lo políticamente correcto del momento en cuanto a la elección de los personajes protagonistas: la chica guerrera, que parece la hija de Mad Max, y el chico negro haciendo de soldado con problemas de conciencia. ¿Dónde ha quedado el espíritu rebelde de hacer algo distinto, de no claudicar a los cánones del momento, de arriesgarse a cambiar las cosas? La historia de la nueva trilogía ocurre unos treinta años más tarde desde la caída del imperio. ¿No podría ser una buena ocasión para retratar un universo distinto y ver a los protagonistas anteriores envejecidos adaptándose a un nuevo mundo? Sin embargo, Rogue One, estando en principio más limitada para innovar por su necesidad de continuidad en el universo ya conocido, resulta más fresca por ofrecer escenarios nuevos y un tono de película de comandos distinto al de la saga original.

En resumen, quiero dar mi homenaje a Star Wars, pero no desde el punto de vista meramente de seguidor de las películas y sus personajes, sino más bien quiero brindar por el espíritu rebelde que impulsó el proyecto nadando contracorriente. Por los creadores que arriesgan, que se la juegan por algo en lo que creen, sin importar si el momento es o no el adecuado, o si se deben hacer concesiones a la corrección política de la época. Por aquellos que intentan hacer algo nuevo, aunque siempre los temas universales son los que son. Ni siquiera Star Wars era algo nuevo, pues bebía de fuentes como los seriales de ciencia ficción de los años treinta y las leyendas artúricas, pero fue capaz de ofrecerlo de otra manera. No hay nada nuevo bajo el sol, es cierto, pero hay quienes se acomodan a que «todo está inventado» y no les importa que suene a lo de siempre, mientras que otros a pesar de ser conscientes de que no van a reinventar la rueda, se esfuerzan en presentar lo mismo de toda la vida bajo otra mirada, aportando una entidad propia y una bocanada de aire fresco.

lunes, 24 de abril de 2017

30 años de Arma letal

En marzo de 1987 se estrenaba en Estados Unidos una película de acción titulada Arma letal (Lethal weapon), que a España llegaría en agosto de ese mismo año. El éxito fue rotundo, tanto que dio lugar a tres secuelas y se ha convertido con el tiempo en paradigma del género conocido como buddy movies, o lo que es lo mismo «películas de colegas», que suelen ser films de acción con una mayor o menor dosis de humor, según los casos, en la que dos tipos duros, que suelen ser policías pero no necesariamente es siempre así, con caracteres antagónicos trabajan juntos en alguna trama criminal. En Arma letal se presenta a un policía blanco, joven, emocionalmente inestable y adiestrado militarmente en el manejo de las armas y las luchas cuerpo a cuerpo, el cual es asignado como compañero un hombre negro de mediana edad, equilibrado, padre de familia, que está pensando en la jubilación.

Con estos perfiles el guion de Shane Black resultaba muy prometedor para que la fórmula de la buddy movie funcionara, y de hecho así fue, pero también resulta innegable que para trascender de la manera que lo hizo, y colocarse por encima de la media en popularidad dentro de este tipo de producciones, fue crucial el buen hacer tras las cámaras del director Richard Donner y la tremenda química y carisma que emanan Mel Gibson y Danny Glover en la pantalla. Ambos personajes protagonistas, Riggs y Murtaugh, son difícilmente imaginables con los rostros de otros actores. Los dos intérpretes eran ya conocidos, Gibson por la saga Mad Max y Glover por Único testigo y El color púrpura, pero Arma letal fue la película que los consagró definitivamente como grandes estrellas. Del mismo modo el director gozaba de buena reputación por éxitos de taquilla como Superman, La profecía, Los Goonies o Lady Halcón, pero con Arma letal dio el paso definitivo para convertirse en director estrella.

A la buena sintonía y gran trabajo del equipo, hay que añadir también el toque exótico de la trama, ya que los villanos de turno no eran unos criminales cualesquiera, sino que se trataba de un grupo de ex militares de la guerra de Vietnam que mantenían una red de narcotráfico desde Asia. Este aspecto de dar un componente internacional a la historia lo mantuvieron en la segunda parte, en la que se enfrentaban a diplomáticos sudafricanos corruptos en pleno apartheid, y en la cuarta entrega en la que se veían las caras con las triadas chinas y el tráfico de esclavos. Solamente el tercer film de la saga ofrecía un caso de alcance más local, sobre un ex policía que trafica con armas confiscadas.

Aunque originalmente se estrenó con una duración de 105 minutos, actualmente se puede encontrar en formatos domésticos el montaje del director, que ofrece siete minutos adicionales de metraje. Este material se corresponde con la ampliación de algunas escenas y con otras secuencias totalmente nuevas, que ahondan en la presentación de los dos protagonistas, enriqueciendo así a los personajes, especialmente al de Martin Riggs. Concretamente hay una escena totalmente nueva en la que Riggs se enfrenta con un francotirador en un parque infantil, que es estupenda y no entiendo por qué la habían cortado en el montaje original. Pero en fin, son cosas que pasan en la industria del cine.

martes, 18 de abril de 2017

La nueva promo de Ragora Juegos


El nuevo vídeo promocional realizado para la marca Ragora Juegos se plantea con un concepto diferente a los anteriores. Hasta ahora las promos se hacían con una intención más descriptiva, pero quienes hayan seguido a la marca ya conocen bien los productos, por lo que para el nuevo vídeo se ha optado por un concepto más de impacto que de descripción.

viernes, 7 de abril de 2017

Logan, un crepuscular Lobezno

Tras su incorporación al universo de los X-Men con Lobezno inmortal, el director James Mangold, artífice de títulos como Copland o El tren de las 3:10, regresa para cerrar la trilogía sobre el famoso mutante con garras de adamantium con la película Logan, que se perfila como una suerte de western futurista con esquema de road movie, más serio y violento que la media de las películas relacionadas con la saga de mutantes de Marvel.

Se muestra a Lobezno, Caliban y Charles Xavier en el año 2029, malviviendo en un lugar perdido de la frontera entre Estados Unidos y México. Son los últimos mutantes que quedan en el mundo. Se encuentran envejecidos y con sus poderes mermados, aunque no extintos. Un día aparece en sus vidas una niña perseguida por unos implacables cazarrecompensas, que trabajan para una potente empresa de investigación científica, y la cosa se complica.

Hugh Jackman está en su salsa y ofrece una carismática y crepuscular interpretación del personaje que le ha dado su estatus de estrella mundial en la gran pantalla. En general, todos los personajes tienen un calado dramático mayor que la media de todas las películas sobre los X-Men. Tiene grandes dosis de acción muy violenta. Sin embargo, eso no desmerece en absoluto el relieve interno de los personajes, así como el mensaje subyacente sobre la búsqueda de los lazos afectivos y familiares como meta y solución a una vida solitaria condenada al ostracismo, en una sociedad futura totalmente deshumanizada.

jueves, 30 de marzo de 2017

El fantasma en el caparazón (Ghost in the shell)

En 1989 se publicaba un cómic manga titulado Ghost in the shell, de enorme popularidad entre los aficionados al género, que fue llevado al cine de animación japonés en 1995, convirtiéndose en película de culto. Ahora llega una versión de acción real made in Hollywood de la mano de Rupert Sanders, el director de Blancanieves y la leyenda del cazador, con Scarlett Johansson como protagonista. Su título en España es Ghost in the shell: el alma de la máquina. Este subtítulo añadido en nuestro país es bastante descriptivo en cuanto al concepto básico en torno al cual gira la película.

A estas alturas hemos visto tantos films de ciencia ficción sobre inteligencia artificial y cibernética, que es complicado hacer algo que no remita a referencias y ecos de otras películas. En este caso el personaje protagonista podría antojarse como un cruce entre Nikita y Robocop con tintes de Desafío total, en un ambiente a caballo entre Blade Runner y Matrix, o incluso Origen. La trama argumental tampoco ofrece nada que no se haya visto antes: un proyecto secreto para construir el arma perfecta, y una conspiración en las altas esferas de una megacorporación que goza de privilegios para operar a sus anchas.

Sin embargo, la forma de desarrollar la historia, y la absorbente atmósfera que recrea, apoyada en un apabullante diseño de producción y una envolvente partitura musical, hacen que Ghost in the shell: el alma de la máquina no sea una cinta más de ciencia ficción, sino que tenga entidad propia, ofreciendo un entretenido espectáculo de acción futurista de primer orden, en clave de thriller tecnológico. Además consigue que el mensaje que subyace, el ensalzamiento del espíritu humano por encima de cualquier avance industrial, no se diluya entre la acción y la tramoya tecnológica, sino que prevalezca, se haga patente y esté presente durante casi todo el metraje.

Scarlett Johansson despliega el carisma suficiente para llevar el peso protagonista en solitario. Entre los secundarios cabe destacar la recuperación de dos estrellas que, a pesar de seguir trabajando, gozaron de gran popularidad hace unos años. Ambos tuvieron su momento más álgido posiblemente durante el cambio de milenio. Por un lado la actriz francesa Juliette Binoche, conocida especialmente por El paciente inglés, Chocolat y la trilogía Tres colores, y por otra parte el actor japonés Takeshi Kitano, conocido por títulos cargados de violencia como Sonatine, Brother, o Zatoichi, entre otros.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.

sábado, 25 de marzo de 2017

La Gran Muralla china

El director chino Zhang Yimou, responsable de títulos como Hero o La casa de las dagas voladoras, nos trae una nueva fantasía china con La Gran Muralla (The Great Wall). Vuelve así al género de acción y aventuras tras haber probado con el drama más intimista en títulos como Amor bajo el espino blanco o Las flores de la guerra.

Esta vez no se trata de otra película del género wuxia, propio del cine chino, sino que estamos ante una coproducción con Estados Unidos, de manera que el filme goza de lo mejor de ambos mundos: la estética de oriente con el ritmo de occidente. Visualmente poderosa y narrativamente trepidante, se trata de una espectacular y entretenida cinta de aventuras, plagada de elaboradas coreografías y efectos digitales de primera línea, así como de una vibrante partitura musical a cargo de Ramin Djwadi, compositor en la exitosa serie televisiva Juego de tronos. En cine ha puesto música a películas como Iron Man o Pacific Rim.

La película es muy honesta en intenciones. Desde el inicio nos cuentan, a modo de introducción, que la muralla fue construida para defenderse de distintos enemigos, unos reales y otros legendarios. Los responsables del film han optado por el relato basado no en la historia, sino en la leyenda.

Protagonizan Matt Damon y Pedro Pascal encarnando a dos mercenarios europeos que, en plena Edad Media, viajan a Asia en busca de la preciada y codiciada «pólvora negra». Ambos personajes pueden parecer en cierto modo un reverso oscuro de los pícaros amigos de La ruta hacia El Dorado, aunque manteniendo en general un tono fresco y desenfadado. En su periplo llegan a la Gran Muralla, ocupada por un ejército que se encuentra en lucha contra unos monstruos mitológicos. En un papel secundario encontramos al veterano y casi siempre inquietante Willem Dafoe. En cuanto a los actores asiáticos destaca la actriz Tian Jing, a la que podemos ver también estos días en cartelera, en un papel secundario de Kong: la isla Calavera.