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El verano ya llegó

Que si verano por aquí, que si verano por allá… No se habla de otra cosa en estos días. Y no es para menos por la fuerza con que ha entrado ...

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jueves, 28 de febrero de 2008

Después del dogma

En 1995 surgió una corriente cinematográfica llamada Dogma, de la que quizá el director más conocido sea Lars Von Trier, que se basaba en hacer todo lo contrario a lo que se supone que es el cine: cámara en mano, muchas veces de vídeo en vez de celuloide, sin música que no esté dentro de la acción, con improvisaciones, en fin, un montón de normas que lo que buscaban era la sensación de realismo, espontaneidad y naturalidad.
Yo personalmente nunca fui muy partidario de este tipo de películas por dos razones fundamentalmente: en primer lugar por una cuestión conceptual, ya que entiendo el cine como un espectáculo glamouroso muy en la línea clásica de Hollywood. En segundo lugar siempre he considerando que es difícil discernir cuando de verdad se está haciendo arte realista como el que pretendían, o cuando uno se escuda en esos principios de buscar la espontaneidad para justificar su total ausencia de talento. Es decir, creo que hay buenos autores pero también hay caraduras que se amparan en esa austeridad de medios propia del movimiento para dárselas de lo que no son. A veces la línea que separa al genio del necio puede ser muy difusa.
Pues bien, siempre he sido partidario de la moderación y el equilibrio, así que si cogemos lo bueno de un tipo de cine al uso y lo bueno de este otro tipo de cine, se pueden conseguir resultados muy interesantes. Por ejemplo utilizar música para subrayar determinados momentos puede aportar mucho a la película, o usar determinada iluminación que no sea luz natural. En los últimos años ha existido esta tendencia a ser más flexibles con las reglas del dogma sensu estrictu, y he descubierto una película danesa maravillosa titulada Después de la boda (Efter brylluppet, Sussane Bier, 2006). La historia comienza con un hombre que regenta un orfanato en la India y acude a Dinamarca para entrevistarse con un millonario que le puede financiar. Éste le invita a asistir a la boda de su hija, que se casa al día siguiente, y después de la boda las cosas no vuelven a ser lo que eran. Es una película de emociones a flor de piel, con momentos que dejan con el corazón encogido al espectador más frío. Una película de valores, de debate moral, de mucho contenido. Y otra cosa que me sorprendió fue el montaje, muy vivo, cuando el hecho de ir a ver una película danesa hace pensar en principio que va a ser algo lento y contemplativo. Todo lo contrario, un montaje dinámico y con mucha simbología.
Uno de los protagonistas es Madds Mikelsen, conocido para el gran público por haber encarnado al villano de Casino Royale (Martin Campbell, 2006). Una película muy recomendable que no dejará indiferente a nadie.

lunes, 25 de febrero de 2008

Sosa y previsible

Esa es la conclusión que saco de la entrega de los Oscar este año. Sosa ya de entrada, porque las películas nominadas han sido poco conocidas y poco vividas, apenas han despertado interés entre el público. La nota de frescura la ponía Juno, pero apenas se llevó nada. Previsible porque, en fin, ganó Bardem, aunque yo personalmente hubiese preferido que ganase Casey Affleck, y la película de los Coen pues también tenía casi todas las papeletas para ser la ganadora, que no necesarimente la mejor película del año ya que considero que han dejado fuera de las nominaciones a películas muy interesantes como Leones por corderos o American gangster (tenía dos nominaciones menores), por ejemplo.
La película de animación Ratatouille creo que también estaba cantado. La dirección artística para Sweeney Todd, pues en fin, una película de Tim Burton siempre tiene posibilidades en este apartado. El montaje para El ultimatum de Bourne, pues sí, por qué no. Lo que sí me sorprendió es que el sonido no se lo llevara Transformers, sobre todo porque oí el otro día por la radio que el responsable es el eterno nominado, y parece que de momento seguirá así.
Soy un apasionado de los Oscar pero este año me han dejado la pasión por los suelos. Espero que el próximo año sea más interesante.
Dejo aquí el enlace a la página de los Oscar con el listado de ganadores.

jueves, 21 de febrero de 2008

Esas obras llamadas trailers

La semana pasada se anunciaba a bombo y platillo el estreno del trailer de la última aventura de Indiana Jones. No es la primera vez que ocurre algo así, ya con los trailer de la nueva trilogía de Star Wars había gente que pagaba una entrada de cine sólo para ver el trailer y luego se marchaba. A veces los trailer son mejores que la película, otras veces ofrecen tanta información que casi se pierde el interés por la película en sí, en otras ocasiones pasan desapercibidos, en fin que ocurre como con los largometrajes que anuncian.
Recuerdo un trailer que me fascinó en su momento, cada vez que iba al cine esperaba que me lo pusieran, ya que se empezó a ver varios meses antes de que se estrenara la película, y fue el de Máximo riesgo (Cliffhanger, Renny Harlin 1993). Era un montaje de escenas espectaculares de un paisaje nevado con Stallone saltando entre montañas, y sin sonido, sólo con música, concretamente con la pieza Dies irae, perteneciente al Requiem de Mozart. Esa fusión de imágenes con música resultaba totalmente fascinante, tanto que cuando vi la película eché en falta que no sonara el Requiem ni una sola vez en todo metraje. La música le confería un tono épico a las imágenes que luego no se percibía en el resultado final de la película, aunque a mí el film me gustó un montón, una película de aventuras y acción en la nieve muy entretenida.
Una forma diferente de promocionar una película era la que tenía Alfred Hitchcock; en vez de mostrar un resumen de la película salía él mismo en pantalla dirigiéndose a los espectadores para contarles de qué trata su próxima película y pidiéndoles que vayan a verla. Un caso muy curioso es el de su película La soga (Rope, 1948). Esta película comienza con un asesinato; dos estudiantes perpetran el crimen perfecto matando a un amigo y luego dan una fiesta con la novia de éste y su familia, como si nada hubiera pasado. La película transcurre íntegramente en el apartamento de los protagonistas y sin embargo el trailer de la película lo que muestra es el último encuentro que la víctima había tenido con su novia en un parque esa misma tarde, es decir que el trailer eran las imágenes de una situación sobre la que los personajes hablan durante la película pero que no salen en ningún momento. Además ocurre que el protagonista del trailer sólo sale en el plano inicial de la película cuando muere a mano de sus verdugos. Magistral.

domingo, 17 de febrero de 2008

Reflexión sobre la vida

Dos hombres maduros de carácter antagónico, ambos enfermos terminales de cáncer, se conocen al compartir habitación en un hospital durante sus respectivos tratamientos de quimioterapia. Al saber que ambos tienen los días contados deciden emprender un viaje por todo el mundo para hacer aquellas cosas que les gustaría experimentar antes de morir.
Este es el argumento de Ahora o nunca (The bucket list, Rob Reiner 2007). Un drama optimista sobre la vida. Pensamos que siempre habrá tiempo de hacer cosas hasta el día en que alguien nos dice que nos quedan unos meses de vida, y entoces ¿qué hacer? O bien seguir probando médicos y hospitales en busca de uno que nos dé una solución o bien aprovechar los momentos de energía que nos quedan para hacer aquello que siempre quisimos experimentar y nunca tuvimos oportunidad. Este es el interesante debate que propone esta película dirigida correctamente por Rob Reiner, del cual pueden servir como referencias Cuando Harry encontró a Sally (When Harry met Sally, 1989), Algunos hombres buenos (A few good men, 1992) o El presidente y Miss Wade (The american president, 1995), todas ellas películas muy agradables de ver, entretenidas y con temas interesantes. Ahora o nunca sigue esa línea y nos brinda las siempre maravillosas interpretaciones de dos astros de la pantalla como son Jack Nicholson y Morgan Freeman. El personaje de Nicholson es el del director del hospital, un hombre escéptico, arrogante y cínico que ha hecho una fortuna con su trabajo y es quien financia la gran aventura. Freeman es por la contra un mecánico, un hombre honrado, creyente, padre de familia, que ha luchado siempre con esfuerzo por sacar a los suyos adelante. Ambos personajes se complementan, alcanzando un equibrio mágico entre el exceso de uno y la moderación del otro.

jueves, 14 de febrero de 2008

"...y el recuerdo de San Valentín"

En un día como hoy pensé en principio en escribir sobre cine romántico, pero como ya tenía un post al respecto titulado Se desata la pasión, para no repetirme he pensado ¿qué me sugiere San Valentín en el cine? Lo primero que se me vino a la cabeza es el maravilloso clásico Con faldas y a lo loco (Some like it hot, Billy Wilder 1959). El día de San Valentín en Chicago dos músicos son testigos de un ajuste de cuentas entre mafiosos y logran escapar. Para ocultarse de quienes quieren silenciarlos se refugian en una orquesta femenina disfrazados de mujeres.
El gran Billy Wilder dirige con suprema brillantez a un trío protagonista en estado de gracia (Tony Curtis, Jack Lemmon y Marilyn Monroe) en una espléndida comedia. Hay mucho humor, bastante amor y unas pinceladas de acción, todo perfectamente orquestado por el señor Wilder. Es una película divertida, positiva, entretenida, una de las mejores comedias de todos los tiempos.
La frase que da título a esta entrada la pronuncia Botines Colombo, el jefe mafioso, cuando descubre a los testigos: "Las mismas caras, iguales instrumentos...- entonces abre la funda del contrabajo descubriendo unos agujeros de bala - y el recuerdo de San Valentín". Y para frase romántica en el día de hoy la que le dice Marilyn Monroe a Tony Curtis: "Prefiero tus deudas a los millones de otro". La gran frase de la película es, evidentemente, la que cierra el film pero que no voy a transcribir aquí por si acaso algún lector no la ha visto, ni conoce la frase por otras referencias, y no quisiera estropearle el final.

domingo, 10 de febrero de 2008

La ilusión de movimiento

El cine se basa en un efecto óptico denominado persistencia retiniana. Cuando vemos una imagen al apartarla de la vista persiste en nuestra retina durante una fracción de segundo, de modo que si inmediatamente vemos otra imagen podemos asociar ambas y así nos parece que hay movimiento. Una película son un montón de fotogramas pasando uno tras otro a la velocidad adecuada para producir en el espectador esa sensación de movimiento.
Muchos fueron los precursores del cine. Hubo muchos inventos que trataban de conseguir esa ilusión de movimiento. Uno de los primeros fue el zootropo, inventado por el inglés William George Horner en 1834, que consistía en un cililindro con ranuras equidistantes, de tal forma que si se pone en su interior una secuencia de dibujos y se mira a través de las ranuras, al hacer girar el cilindro se produce el efecto de animación. Galax Pictures estrena su primer corto de 2008: El zootropo, un vídeo demostrativo sobre el funcionamiento de este invento. Cabe citar como curiosidad que las imágenes han sido grabadas con una webCam; lo antiguo grabado por lo moderno.

jueves, 7 de febrero de 2008

V.O. vs doblaje

Es muy habitual oir a gente decir que prefiere las películas en versión original que dobladas. En fin sobre gustos no hay nada escrito y es muy legítimo que cada uno vea las películas como le venga en gana, pero lo que no me gusta es que utilicen esa pose de ver sólo V.O. para, por un lado hacer sentir incómoda a gente normal dándoselas de cultos por ver V.O., y por otro lado despotricar contra una industria como es la del doblaje, en la que trabajan grandes profesionales y que concretamente en España es una industria bastante buena y sólida.
Mi visión particular; yo veo indistintamente versión original y doblada. Son dos formas de disfrutar de una misma película. Incluso a veces me gusta ver doblajes en otros idiomas, por ejemplo en alemán. Ver los DVDs de 007 en alemán es la caña. Lo que menos me gusta en cine, en general, es leer, para eso están los libros. Entiendo el cine como un medio para mirar y escuchar, no para leer. Leyendo subtítulos a veces pierdo otros detalles como la totalidad del encuadre, las transiciones entre determinados planos, en fin, que no percibo la película de la misma manera. Como afortunadamente la mayoría del cine que veo es hollywoodense, puedo más o menos seguir las películas en inglés. La complicación viene con otros idiomas. Recuerdo que la primera vez que vi Tigre y dragón fue en mandarín subtitulada en castellano. La película me encantó y es mi asiática favorita, sin embargo desde que la tengo en DVD la he visto un montón de veces pero sólo en español.

domingo, 3 de febrero de 2008

¡No siento las piernas!

Ha vuelto, es él, es John Rambo. A sus 61 años Sylvester Stallone sigue dando estopa que da gusto, y además demuestra que los años no le han ablandado. La película es cruda. En cuanto a detalles sanguinarios y truculentos, las tres primeras entregas de la saga comparadas con esta parecen películas infantiles. Hay mutilaciones para todos los gustos. Ahora la acción se centra en la selva de Birmania, donde Rambo acaba ayudando a unos misioneros que van a asistir a las víctimas de la guerra civil de ese país.
Esta vez el propio Stallone se pone tras la cámara y no lo hace nada mal. Los anteriores directores habían sido Ted Kotcheff, George Pan Cosmatos y Peter McDonald, y los escenarios de la acción un bosque en Estados Unidos, la selva de Vietnam y el desierto en Afganistán durante la ocupación soviética respectivamente. Según el mismo Stallone ha hecho esta película porque nunca se quedó satisfecho con el resultado de la última entrega y quería retomar el personaje para darle un final más digno. Realmente la tercera entrega había sido la más floja. La primera había sido la adaptación de David Morrel y fue una buena película. La segunda entrega fue una muy buena película de acción que se convirtió en todo un fenómeno sociológico y, en definiva, creó el mito de Rambo; además hoy en día es un reflejo de la era Reagan, tiene por tanto su importancia histórica. La tercera entrega fue simplemente aprovechar el éxito del personaje. Curiosamente la película la dedicaron al pueblo afgano, eran otros tiempos. Por tanto podemos concluir que después de adaptar la novela se realizaron dos secuelas con tintes políticos del momento, y ahora en esta cuarta entrega se desvincula de esos intereses políticos de su país y se involucra más en un conflicto local, el birmano, y las ayudas humanitarias que van de otros países representadas en la película por un grupo de misioneros.