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Secuelas tardías, ¿una buena idea?

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sábado, 31 de mayo de 2008

¿Uniformados o disfrazados?

Dicen que "el hábito no hace al monje", y esto en el cine, al igual que en la vida real, también es cierto. Un buen vestuario es necesario para crear un personaje creíble, pero no es suficiente para transmitir al público la esencia del personaje, es mérito del actor conseguirlo o no. Pondré dos ejemplos: La Roca (The Rock, Michael Bay 1996) y Terminator 3: la rebelión de las máquinas (Terminator 3: rise of the machines, Jonathan Mostow 2003). Ambas tienen en común un general como personaje secundario pero con un papel clave en la trama de la película.
Ed Harris interpreta al general Hummel en La Roca, y menudo general; no parece un actor sino un oficial de alto rango de verdad. Cada vez que aparece llena la pantalla eclipsando incluso al propio Sean Connery. Tiene un rol decisivo pues es quien organiza todo el tinglado para tomar la prisión de Alcatraz bajo su mando reteniendo a un grupo de turistas como rehenes.
Por otro lado David Andrews interpreta al general Robert Brewster en Terminator 3, que es el responsable de desencadenar la rebelión de las máquinas concediendo demasiado poder de decisión a Skynet, un papel muy relevante en la trama cuya importancia no se transmite al público. No da la sensación, o al menos a mi no me la dio, de ver a un general tomando una decisión trascendental, sino que se ve a un actor disfrazado con un uniforme militar que dice sus frases y nada más. Joe Morton en Terminator 2: el Juicio Final (Terminator 2: Judgement Day, James Cameron 1991) interpreta al informático que diseña a Skynet, un papel decisivo también, y con menos apoyo de vestuario, ya que no hay uniforme sino ropa normal, logra transmitir mejor la relevancia de su personaje en el desarrollo de la historia.
En ambas películas se utiliza un vestuario parecido, son uniformes militares, pero en La Roca vemos a un general uniformado mientras que en Terminator 3 vemos a un actor disfrazado.

domingo, 25 de mayo de 2008

Aventura en estado puro

Vuelve el héroe: Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Indiana Jones and the kingdom of the crystal skull, Steven Spielberg 2008). Harrison Ford está como pez en el agua en la piel de Indy. Como siempre se crea una aventura fantástica pero con base en misterios arraigados en la religión y la cultura popular; primero fue la búsqueda del Arca de la Alianza, después las historias sobre la secta Thugee en la India, la tercera fue la búsqueda del Santo Grial, y ahora la aventura tiene su base en la ufología moderna, especialmente en el polémico caso Roswell y las teorías alienígenas sobre las Líneas de Nazca en Perú. Han pasado 19 años desde la última aventura y ahora los enemigos en vez de los nazis son los rusos en plena Guerra Fría. Es la era del Macarthysmo en USA, donde hay desconfianza, espías, agentes dobles y un ambiente de inseguridad que se retrata estupendamente en la primera mitad de la película. Hay persecuciones acrobáticas, fenómenos paranormales, insectos letales, pasadizos secretos llenos de telarañas, todos los ingredientes de la saga de aventuras más importante del cine contempóraneo.
La película está rodada con nostalgia, a la antigua usanza, y es de agradecer que de vez en cuando se recupere este espíritu en el cine, el de disfrutar de las películas con ilusión, dejándose seducir por la magia del celuloide.
En definitiva esta cuarta entrega de las aventuras del famoso arqueólogo es un homenaje no sólo a la propia saga sino también a todo el cine de aventuras de todos los tiempos.

domingo, 18 de mayo de 2008

Héroes de guerra

Viendo determinadas películas sobre la II Guerra Mundial, se puede observar que, aunque siempre tendemos a hablar de los héroes de un modo genérico, realmente se pueden diferenciar distintos tipos de héroe.
Por un lado está el típico héroe, patriota, el mejor en la batalla, el más valiente. Un perfil muy frecuente en las películas propagandísticas de la época, como por ejemplo La patrulla del coronel Jackson (Back to Bataan, Edward Dmytryk 1945), en la que John Wayne conduce a través de la selva filipina a los guerrilleros de la resistencia durante la ocupación japonesa de Filipinas. Las escenas de acción están rodadas con un realismo poco frecuente en la época.
Por otro lado está el héroe carismático, efectivo, pero que a diferencia del anterior está en contra de lo que defiende. El ejemplo más claro está en el sargento Steiner interpretado por James Coburn en La cruz de hierro (Cross of iron, Sam Peckinpah 1977), que retrata la vida de los soldados alemanes en el frente ruso donde el sargento Steiner odia su uniforme y lo que representa, pero es militar y hace su trabajo con gran efectividad, tanto que le conceden la Cruz de Hierro, condecoración al valor en combate, mientras es envidiado por su capitán, el cual ansía la medalla pero no sabe ni recargar un arma.
Otro héroe contradictorio es el de la resistencia francesa, lucha contra los nazis por defender su patria pero sin galones ni honores militares. Un buen ejemplo lo tenemos en el personaje de Labiche interpretado por Burt Lancaster en El tren (The train, John Frankenheimer 1964), una estupenda película en la que, en vísperas de que los Aliados lleguen a París, un oficial alemán desea llevarse el patrimonio artístico de Francia a Alemania cargando un tren con cuadros de Renoir, Manet, Gauguin y más artistas, y la resistencia hace lo imposible por evitar que el tren salga de Francia antes de la llegada de los Aliados.
Y por último una película que aglutina a los más variados arquetipos de héroes: La gran evasión (The great escape, John Sturges 1963), con un espectacular elenco de actores como Steve McQueen, Richard Attenborough, James Garner, Charles Bronson, o James Coburn.

viernes, 16 de mayo de 2008

Galax en YouTube

A partir de ahora se pueden ver en YouTube versiones subtituladas en inglés de los cortometrajes de Galax Pictures. De momento hay dos vídeos, pero se irán añadiendo el resto poco a poco, y por supuesto las nuevas producciones se estrenarán simultáneamente en la web oficial y en el canal de YouTube.

lunes, 12 de mayo de 2008

La hora de Downey

Ha sido un frikie universitario en Regreso a la escuela (Back to school, Alan Metter 1986), un pícaro romántico en Only you (Norman Jewison, 1994), piloto de la CIA durante la guerra de Vietnam en Air America (Roger Spottiswood, 1990), e incluso ha interpretado al Gran Maestro en el biopic Chaplin (Richard Attenborough, 1992). Sin embargo a Robert Downey Jr. parece que se le resistía conseguir ese papel que lo consagre, que lo marque, por el que sea reconocido...hasta ahora. En Iron Man (Jon Favreau, 2008) el señor Downey está como pez en el agua. Ha hecho tan suyo el personaje de Tony Stark/Iron Man que cuesta trabajo pensar en otro actor encarnando al industrial multimillonario Tony Stark.
La película es quizá una de las mejores adaptaciones que se han hecho de los comics Marvel. Los efectos especiales están muy bien, pero aquí hacen la función que deben hacer, es decir de envoltorio, sin restar protagonismo a los personajes y la historia. Los diálogos son ágiles y agudos, especialmente los que marcan el cinismo del personaje de Stark. Es una historia de redención, la de un hombre que lo tiene todo y dilapida su vida frívolamente hasta que un acontecimiento traumático le hace ver las cosas de otro modo y poner su talento y sus medios al servicio de los más necesitados.
También sorprende la dirección de Favreau. Que el director de Elf(2003) y Zathura (2005) se hiciera cargo de Iron Man, parecía no presagiar nada bueno, pero ahí está el resultado. Aunque hay que reconocer que el guión y el protagonista son las dos mejores bazas de la película.

Leer critica Iron Man en Muchocine.net

viernes, 2 de mayo de 2008

Tic tac

Varias películas, especialmente en los últimos tiempos, llevan un periodo de tiempo por título, por ejemplo 60 segundos (Gone in 60 seconds, Dominic Sena 2000), un blockbuster veraniego en el que el título indica el tiempo que tardan unos ladrones de coches en cometer un robo, protagonizada por Nicholas Cage, Anjelina Jolie y Robert Duvall. Otra es 15 minutos (15 minutes, John Herzfeld 2001) en la que dos policías (Robert de Niro y Edward Burns) persiguen a dos criminales que venden a las televisiones grabaciones de sus crímenes para tener sus 15 minutos de gloria, que como decía Andy Warhol "en el futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos".
Ahora se estrena 88 minutos (88 minutes, Jon Avnet 2008), en la que un psiquiatra forense del FBI (Al Pacino) recibe una llamada que le amenaza con que le quedan 88 minutos de vida, el mismo día en que van a ejecutar a un asesino en serie que fue condenado gracias a su informe psiquiátrico, sobre el que planean ciertas dudas de credibilidad. El condenado insiste en su inocencia y el psiquiatra mantiene que su informe fue acertado.
Tras un comienzo algo truculento, la película es un thriller que mantiene muy bien la intriga y la tensión hasta el final, pero deja cierta sensación de "ya la he visto" por su factura formal. La estética, el leguaje audiovisual empleado no ofrecen nada nuevo. No tiene una identidad propia, da la sensación de ser un thriller más. No obstante el director de Íntimo y personal (Up close and personal, 1996) y Tomates verdes fritos (Fried green tomatoes, 1991) consigue un film entretenido y que mantiene al espectador pegado a la butaca, algo que hoy en día no es poco.