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domingo, 30 de marzo de 2008

En busca del color perdido

Muchas han sido las revoluciones tecnológicas en la historia del cine, unas con más repercusión que otras. Por ejemplo el sonido, se considera El cantor de jazz (The jazz singer, Alan Crosland 1927) como la primera película hablada, único motivo por el que ha pasado a la historia, ya que la película en sí es un mero pretexto para lucir la técnica sonora, al igual que hoy en día se hacen muchos films que son meros pretextos para lucir efectos digitales, los cuales tuvieron su momento de eclosión a principios de los 90 con Terminator 2 (James Cameron, 1991) y Jurassic Park (Steven Spielberg, 1993).
Sin embargo el color tuvo muchos intentos de diferentes técnicas, pero no se considera que tal película o tal otra fuese de una relevancia equiparable a lo que fue El cantor de jazz al sonoro o Terminator 2 a los efectos por ordenador. La razón de ello es que el cine en color existió desde el principio, no supuso un cambio en la manera de hacer cine. Lo único que ha evolucionado han sido los sistemas, como el Autochrome, el Technicolor, el Eastmancolor, etc.
En los primeros tiempos las películas se teñían a mano, fotograma a fotograma. Se utilizaron muchos tipos de tintes, pero presentaban el inconveniente de ser muy perecederos. Se degradaban con mucha facilidad. Por ello es frecuente hoy en día visionar alguna película muda que en vez de verse en blanco y negro se ve aldo verdosa o amarillenta, lo cual se debe a la degradación de los tintes originales.
En 2003 tuve la ocasión de ver una edición restaurada de Nosferatu (F.W. Murnau, 1922), como había sido concebida originalmente: las escenas diurnas van coloreadas en sepia y las nocturnas en azul. Esto contribuye no sólo a diferenciar el día de la noche, sino también a crear una atmósfera muy particular y fascinante.
Así pues la creación de imágenes en color no ha sido un invento revolucionario sino la intención de los cineastas desde el principio de los tiempos, y la conservación de estos colores la gran preocupación y el gran reto al que se han enfrentado cineastas y restauradores a lo largo de la historia del Séptimo Arte.

domingo, 23 de marzo de 2008

El mundo de los adolescentes

El mundo de los adolescentes es complicado. En el cine es habitual tratar la adolescencia o bien de forma frívola, o bien excesivamente dramática. Por eso la película Juno (Jason Reitman, 2007) es diferente. Se trata de la historia de una adolescente de 16 años que se queda embarazada, y tras una primera tentación de abortar decide, con muy buen criterio, que lo mejor es tener al crío y darlo en adopción a una pareja que quiere tener niños y no puede. La película está tratada con una naturalidad aplastante, sin dramatismos exacerbados, con unas gotas de humor pero sin frivolizar. Hay momentos en los que quizá uno piensa que algún chiste es flojo, y en otros momentos se espera más dramatismo del que da, pero al final deja un sabor de boca muy agradable. Una película positiva, con buenas vibraciones, de contenido muy interesante. Un dilema de una adolescente que ella sola resuelve con madurez y sentido común.
La actriz principal, Ellen Page, está sensacional en su papel protagonista. Me llamó particularmente la atención el papel contenido y correcto de J. K. Simmons como padre de Juno, en contraposición con su histriónico editor del Bugle en la saga de Spiderman. Por otra parte Jennifer Garner está muy correcta en su papel de mujer que quiere ser madre y no puede.
La película ganó el Oscar a mejor guión original, y realmente creo que lo ha merecido.

jueves, 20 de marzo de 2008

Tiempo de cine bíblico

Es Semana Santa y es tiempo de recordar o revisionar grandes películas de temas bíblicos. El año pasado hice referencia especialmente a mi favorita Ben-Hur, así que este año le toca el turno a otra superproducción: Los diez Mandamientos (The ten Commandments, Cecil B. de Mille, 1956). Charlton Heston en el papel de Moisés, Yul Bryner encarnando a Ramsés, y Anne Baxter como Nefertari, encabezan el reparto de esta magnífica película que narra la historia de Moisés, sobre como se convirtió el príncipe de Egipto en el libertador del pueblo hebreo sometido a la esclavitud por los faraones. Toda la película es un magno espectáculo épico, como suele ser habitual en de Mille, pero la imagen más espectacular es sin duda la separación del Mar Rojo para que los judíos puedan huir de los egipcios, y el final de la secuencia en la que el mar vuelve a cerrarse ahogando a los soldados del faraón.
La película ganó el Oscar a los mejores efectos especiales, y estuvo nominada en otras categorías incluyendo mejor película y mejor director, pero los ganadores fueron respectivamente La vuelta al mundo en 80 días (Around the world in 80 days, Michael Todd) y George Stevens por Gigante (Giant). Como se puede ver fue un año de premios muy repartidos entre películas de gran envergadura.
El propio de Mille había dirigido anteriormente otra versión muda de Los diez Mandamientos en 1923. Y una versión más actual nos llegó en 1998 en forma de película de animación: El príncipe de Egipto (The prince of Egypt, Brenda Chapman y Steve Hickner), una producción de Dreamworks SKG que se alzó con el Oscar a mejor canción original. Un detalle de esta película que me llamó la atención fue, precisamente en la secuencia del Mar Rojo, como se ven siluetas de animales marinos a través de los muros de agua que rodean a los judíos mientras caminan.

domingo, 16 de marzo de 2008

Hace mucho, mucho tiempo...

10.000 (10.000 B.C., Roland Emmerich 2008) es una película épica que podría haber dado algo más de sí. Aunque tal como su título indica la acción se desarrolla hace diezmil años, lo de menos es la época, ya que tiene una mezcla de elementos arqueológicos bastante curiosa, y tampoco nadie puede decir a ciencia cierta como se vivía en aquella época, lo cual permite a los artífices de la película tomarse las libertades artísticas que estimen oportunas para su relato. Dejando de lado el rigor histórico, o más bien prehistórico, la película nos cuenta una historia interesante pero torpemente desarrollada en el guión. La odisea de un grupo de cazadores que se convierten en guerreros para liberar a sus hermanos tribales que han sido secuestrados para ser vendidos como esclavos en otro lugar. El tono de la película es correcto, pero tan correcto que se echa en falta algún exceso que haga vibrar al espectador. La dirección está bien, en la línea de lo que suele hacer Emmerich, los paisajes son espectaculares y las criaturas prehistóricas digitales están a la altura de las circunstancias. Los mayores defectos estriban en algunos fallos de guión y en la falta de carisma del protagonista; el actor Steven Strait hace una esforzada y correcta interpretación, pero el personaje acaba siendo un líder tan carismático que requiere ser encarnado por un actor con más presencia, más energía y más fuerza.
Con todo es una película que se deja ver con agrado, pero lo que podía haber sido una gran película épica se ha quedado una película más del montón.
Roland Emmerich ha sabido hacer siempre películas entretenidas y con un resultado visual más espectacular del que cabe esperar con un presupuesto ajustado. Como él mismo decía, le gusta hacer "pequeñas grandes películas". Si bien siempre consigue crear imágenes espectaculares no todas sus odiseas han tenido el mismo resultado. Mi favorita sigue siendo Stargate (1994) en la que sus protagonistas James Spader y Kurt Russell tienen mucho que ver en el resultado final, así como la música y los FX, que están a la altura. Sin embargo considero que su peor resultado lo obtuvo con Godzilla (1998) ya que los actores apenas destacaban, a pesar de contar con la presencia del siempre interesante Jean Reno, y además los Godzillas digitales, e incluso algunas secuencias, se parecían demasiado a Jurassic Park (Steven Spielberg, 1993), y claro, tratar de copiar al maestro Spielberg es muy arriesgado. El cine de Emmerich siempre ha tenido la influencia del de Spielberg, pero una cosa es hacer uno sus propias películas dentro de ese estilo y otra cosa es calcarlo directamente como le ocurrió con Godzilla. Otros títulos interesantes suyos son Independence Day (1996), El patriota (The patriot, 2000) o El día de mañana (The day after tomorrow, 2004) en Hollywood y El secreto de los fantasmas (Hollywood monster, 1987) en su Alemania natal.

Leer critica 10000 en Muchocine.net

jueves, 13 de marzo de 2008

El cine sobre cine

Me resultan muy inspiradoras las películas que tratan sobre la propia industria. Se han rodado infinidad de metros de celuloide al respecto y desde distintos puntos de vista; unas en clave cómica, otras dramáticas, críticas, glamourosas, etc.
Comienzo el repaso por películas menores, por aquellas que pasaron por la cartelera sin pena ni gloria y que, al menos desde mi punto de vista, merecían algo más, aunque tampoco sean grandes obras. Una de ellas es Bowfinger, el pícaro (Bowfinger, Frank Oz 1999) en la que un productor sin medios (Steve Martin) trata de rodar una película de serie B con una paranoica estrella del momento (Eddie Murphy) sin que éste sepa que lo están grabando. El tema de una panda de personajes pintorescos haciendo una película cutre, entronca con la que considero la obra maestra de Tim Burton, Ed Wood (1994), la historia del que está considerado como el peor director de la historia del cine, brillantemente encarnado por Johnny Depp. Esta película se llevó el Oscar a mejor maquillaje y a mejor actor de reparto para Martin Landau, espectacular encarnando al astro del cine de terror clásico Bela Lugosi. Y de la recreación de un director malo a la de uno de los mejores: Orson Welles. La película RKO 281 (Benjamin Ross, 1999) nos cuenta la pugna de Welles con William Randolph Herst para estrenar Ciudadano Kane. Hay una frase sensacional en la que Welles, encarnado por Liev Schreiber, en un momento de inspiración dice: "Ya tengo el tema para mi película: un hombre gana el mundo y pierde su alma", en alusión al magnate Herst.
Y pasando de las películas menores a las mayores, pero en la misma línea de recrear los años dorados de uno de los grandes, nos encontramos con El aviador (The aviator, Martin Scorsese 2004), sobre la vida de Howard Hughes, el primer productor independiente en el Hollywood dorado de los grandes Estudios. Leonardo di Caprio está estupendo en el papel de Hughes así como Cate Blanchet interpreta magistralmente a la excepcional Katherine Hepburn.
Cambiando de tono nos encontramos con la crítica ácida y despiadada del mundillo hollywoodense en El juego de Hollywood (The player, Robert Altman 1992) en la que un productor es extorsionado por un guionista que le acusa de haberle rechazado un guión. Comedia negra muy interesante sobre el lado más sórdido del negocio cinematográfico.
Y para finalizar tengo que nombrar tres clásicos que para mí son imprescindibles: El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard, Billy Wilder 1950), en la que Gloria Swanson brilla con luz propia encarnado a la diva del cine mudo cuya estrella se apaga sin remisión. Otro título es Cautivos del mal (The bad and the beautiful, Vincente Minelli 1952), sobre los avatares de un productor con una poderosa personalidad y sus más allegados, que no pueden trabajar con él pero tampoco sin él. Los papeles principales están interpretados por Kirk Douglas y Lana Turner. Como broche de oro cabe citar Cantando bajo la lluvia (Singin'in the rain, Stanley Donnen y Gene Kelly, 1952), una película cargada de optimismo y energía positiva, un gran musical con trío protagonista irrepetible (Gene Kelly, Donald O'Connor y Debbie Reynolds) sobre los primeros días del cine sonoro.
Hay muchos más títulos y muy buenos sobre el cine desde dentro, pero esta recopilación que he hecho son quizá las películas de esta temática que más me han marcado.

jueves, 6 de marzo de 2008

Presidentes de celuloide

Entre el estreno de Vantage point comentado anteriormente, y la semana electoral que estamos viviendo, tanto en España como en Estados Unidos, es buen momento para recordar a algunos presidentes con rostro de estrellas de cine.
Los americanos han retratado en sus películas a distintos tipos de presidente. Por ejemplo el presidente heroico, encarnado por Harrison Ford en Air Force One (Wolfgang Petersen, 1997) en la que el avión presidencial es secuestrado por terroristas rusos y el propio presidente defenderá su avión con uñas y dientes. En la otra cara del espejo tenemos al presidente corrupto y mezquino en la piel del siempre genial Gene Hackman en la sensacional película Poder absoluto (Absolute power, Clint Eastwood 1997), en la que un ladrón de guante blanco es testigo de como el servicio secreto asesina a una mujer por la llamada de su presidente. Entre ambos extremos encontramos un presidente romántico con el rostro de Michael Douglas en El presidente y miss Wade (The american president, Rob Reiner 1995), en la que un presidente viudo se enamora de una activista ecologista y ello es motivo de ensañamiento en su contra por parte de su adversario político. También cabe citar el lado cómico de la presidencia de la mano de Kevin Kline en Dave, presidente por un día (Dave, Ivan Reitman 1995), en la que el presidente es sustituido por un doble para eludir un acto público, pero sufre un colapso durante un escarceo con una secretaria, y su brazo derecho, resuelto a no perder el poder, convence al doble para que siga supliendo al presidente y evitar así que lo sustituya el vicepresidente como sería lo normal en estos casos. Por último está el lado realista, un presidente real, como por ejemplo Richard Nixon interpretado por Anthony Hopkins en la película Nixon (Oliver Stone, 1995).
En el panorama español no recuerdo que se dedicara en estos 30 años de democracia ninguna película a la figura del presidente del país, pero sí ha aparecido como secundario interpretado por Bernard le Coq en GAL (Miguel Courtois, 2006), sobre la fase final de la investigación periodística que destapó el caso de los Gal.
Para terminar quisiera nombrar una película que me encanta y en la que el presidente físicamente es un personaje secundario, como en otras tantas, pero toda la trama gira en torno a su persona: La cortina de humo (Wag the dog, Barry Levinson 1997), en la que para desviar la atención del público sobre un escándalo sexual del presidente, un solucinador de problemas contrata los servicios de un productor de Hollywood para crear una guerra ficticia en Albania. Película cínica y corrosiva en la que nada es lo que parece y cuenta con las fantásticas interpretaciones de Robert de Niro y Dustin Hoffman, todo aderezado por la estupenda música de Mark Knopfler.

domingo, 2 de marzo de 2008

Atentado en Salamanca

El presidente de los Estados Unidos es víctima de un atentado durante su comparecencia en una cumbre sobre política antiterrorista internacional celebrada en Salamanca (España).
Este es el tema tratado en En el punto de mira (Vantage point, Pete Travis 2008). La película cuenta el mismo hecho desde distintos puntos de vista. La tensión es constante y el elenco de actores fantástico: Dennis Quaid, Forest Whitaker, Sigourney Weaver, William Hurt y Eduardo Noriega. Hay persecuciones y tiroteos coreografiadas en un montaje frenético que mantiene al espectador pegado a la butaca sin pestañear.
Lo peor de la película es el título que le han puesto para su estreno en España. Hay otro film de 1993 con el mismo título, que no tiene nada que ver con ésta, y que fue la secuela de Procedimiento ilegal (Stakeout, John Badham 1987). Esa segunda parte llevaba por título original Another stakeout, y ambas películas son comedias policiacas sobre misiones de vigilancia protagonizadas por Richard Dreyfuss y Emilio Estévez.
Pero volviendo a Vantage point, que es lo que hoy interesa, la película se plantea, en coherencia con su título original que viene siendo algo así como "punto de vista" o "posición ventajosa", se podría traducir de ambas formas y de ambas tendría sentido, de manera que nos muestra el mismo hecho revivido hasta seis veces por distintos personajes: un guardaespaldas del presidente, un policía español, un turista americano, una productora de televisión americana, y los otros dos no los desvelo para no estropearle la película a los lectores de este blog.
En resumen me ha parecido una buena película de acción, muy tensa y muy entretenida.
Echando la vista atrás en busca de precedentes cabe destacar Chacal (The day of the Jackal, Fred Zinneman 1973), muy buena película sobre un atentado contra De Gaulle que conoció un mediocre remake en 1997 dirigido por Michael Caton-Jones. Sobre atentados terroristas pero sin presidente de por medio caben destacar en los últimos tiempos Estado de sitio (The siege, Edward Zwick 1998) sobre las diferentes formas de acción que adoptan el FBI y el ejército frente la amenaza del terrorismo islamista en USA, y la excelente Munich (Steven Spielberg 2005) acerca de la misión de agentes del Mossad para perseguir a los autores del atentado de los Juegos Olímpicos de Munich de 1972.