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sábado, 30 de agosto de 2008

No limits


Si anteriormente defendía El caballero oscuro como una muy buena película por encima de la media en estrenos veraniegos, lo mismo debo decir de Wall-E (Andrew Stanton, 2008). La nueva película de Pixar se encuentra entre las mejores de su filmografía, y de lo mejor que se ha estrenado este año. Entré en el cine sin demasiadas expectativas, simplemente con curiosidad por ver una película de animación con poco diálogo, sin embargo el robot basurero, del que no esperaba muchas sorpresas debido a su evidente parecido con Número 5 de Cortocircuito (Shortcircuit, John Badham, 1986), acabó por cautivarme. Me resultó tan entrañable como E.T. (Steven Spielberg, 1982), y eso es poner el listón muy alto.

La odisea de un robot de limpieza que se enamora de una robot sonda y por ella viaja más allá de los confines del espacio, literalmente hablando. Escenas como la del baile espacial, y algunas otras, son pura poesía en imágenes.

Es una película para todos los públicos en el más amplio sentido, ya que goza del ritmo necesario para no aburrir a los niños y prescinde de los típicos personajes enloquecidos de verborrea rápida y excesiva que a veces estresan a los adultos en este tipo de películas. El humor es más visual que oral. Los diálogos son los estrictamente necesarios para contar la historia sin lastrar el ritmo. Todo lo que puede explicar con meridiana claridad a través de la imagen sin diálogo, lo hace. Por ello es una película muy visual, lenguaje cinematográfico en estado puro.

Técnicamente pulveriza los límites de la animación en 3D. Quien creía haber visto todo en este tipo de animación que vaya a ver Wall-E. Es impresionante desde el primer fotograma al último. Pixar demuestra una vez más su virtuosismo en técnicas de animación por ordenador.

Así es Wall-E, tierna, romántica, divertida y emocionante. Es en definitiva una gran película.

domingo, 24 de agosto de 2008

¡BATMAN!


El caballero oscuro (The dark knight, Christopher Nolan 2008) no sólo es de las mejores entregas cinematográficas de Batman, junto con Batman begins (Chistopher Nolan, 2005), y no sólo es la película del verano sino que además es una muy buena película a todos los niveles. Al inicio parece que va a ser una película de acción más, incluso se permite algún chiste malo que no hace presagiar nada bueno. Sin embargo llega un punto en la película en que la trama empieza a complicarse, hay giros de guión, se va haciendo cada vez más oscura y sin que uno se dé cuenta acaba totalmente absorbido por la atmósfera tan inquietante y oscura que recrea la película. Si hubiese que definir la película con una sola palabra diría que es "absorbente".

La trama se mueve continuamente en el debate sobre el concepto de héroe y en el límite difuso entre el bien y el mal. El Joker es un sociópata cuya única función es crear el caos, y para combatirlo se generan dos frentes: uno encarnado por el fiscal Harvey Dent que combate el crimen con la ley en la mano, y por otro lado la justicia de Batman que opera al margen de la ley cuando ésta se hace insuficiente para encerrar a los criminales. Dos frentes que a veces chocan pero que se complementan en su lucha contra el mal.

El virtuosisnmo visual de Nolan es manifiesto. Los efectos especiales son espectaculares y verosímiles, algo cada vez menos frecuente en la películas basadas en comics y en las de acción en general. El diseño de producción está muy logrado y la música es muy adecuada.

Respecto a los pesonajes, Christian Bale interpreta a Bruce Wayne con la misma solidez que en Batman begins aunque su protagonismo en la historia se ve mermado respecto a su precedente. El personaje de Rachel creo que ha ganado solidez al sustituir a Katie Holmes por Maggie Gyllenhal. El trazado más interesante en cuanto a evolución del personaje lo lleva Harvey Dent, interpretado espléndidamente por Aaron Eckhart, y la estrella de la fiesta, el motor de todos los conflictos desarrollados en la trama, es sin dudas el Joker, un personaje siniestro y pasado de vueltas magistralmente interpretado por el tristemente fallecido Heath Ledger. La guinda de este estupendo pastel interpretativo la ponen los secundarios de lujo que retoman sus personajes de Batman begins con la misma eficacia y ese buen hacer de los grandes veteranos: Michael Caine, Morgan Freeman y Gary Oldman.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Música, Maestro...


El uso de la música de grandes compositores de todos los tiempos en el cine es bastante notable. Uno de los máximos exponentes quizá haya sido Stanley Kubrick con el uso de música Clásica en 2001:Odisea del espacio (2001: A space odyssey, 1968) o en Barry Lyndon (1975), con piezas muy selectas de nombres como Mozart, Beethoven, Haydn, etc. También la música Romántica ha tenido su protagonismo, como Las Walkirias de Wagner en Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), y entre los compositores de la primera mitad del siglo XX cabe destacar a Carl Orff por el importante papel que jugó su obra cumbre Carmina Burana (1937) en la adaptación de la leyenda artúrica Excalibur (John Boorman, 1981).

Sin embargo el cine no sólo ha utilizado la obra de estos genios como herramienta para acompañar imágenes sino que en ocasiones también ha recreado la vida, parcial o total, de estas personas, entre las que destaca Amadeus (Milos Forman, 1984) sobre la vida de Mozart. Una de las últimas que se han realizado ha sido Copying Beethoven (Agnieszka Holland, 2006), en la que Ludwig Van Beethoven está componiendo su Novena Sinfonía y necesita un copista urgentemente. La escuela de Viena le manda a su mejor estudiante, una chica joven que aspira a ser compositora y ve una gran oportunidad al trabajar con el extravagante y complicado genio. Las interpretaciones son formidables, tanto la de Ed Harris en el papel de Beethoven como la de Diane Kruger en el rol de la copista Anna Holtz. La secuencia del estreno de la Novena Sinfonía es sencillamente sublime, cargada de emociones. Los diálogos a lo largo de todo el metraje son muy interesantes, haciendo incapié en dos aspectos fundamentalmente: por un lado las ideas de Beethoven respecto a la Fe cristiana; él considera la música es el lenguaje de Dios, y por tanto se mueve contínuamente entre el respeto y la irreverencia hacia la Iglesia, ya que se considera un privilegiado por ser una especie de enviado de Dios. Por otro lado es muy interesante el debate entre el arte cerebral y el arte visceral. El genio arrebatado y emocional del maestro contrasta con el frío academicismo de la aspirante a compositora.

En definitiva una película totalmente recomendable. Como precedente en el cine cabría citar Amor Inmortal (Inmortal Beloved, Bernard Rose 1994), sobre la investigación de la identidad del amor secreto de Beethoven una vez fallecido. Sigue un esquema narrativo en la línea de Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles 1940): comienza la película con el entierro del protagonista y un periodista comienza la investigación reconstruyendo así la vida del difunto en clave de flashbacks. A Beethoven lo interpreta en esta ocasión Gary Oldman.

sábado, 2 de agosto de 2008

La familia O'Connell en acción

Este año no hay estreno de Michael Bay en los blockbusters veraniegos, pero no importa, llega La Momia: La tumba del Emperador Dragón (The Mummy: Tomb of the Dragon Emperor, Rob Cohen 2008). El matrimonio de aventureros Rick y Evelyn O'Connell viven retirados en su mansión londinense, con añoranza de las emociones fuertes. Mientras tanto su rebelde hijo Alex ha plantado sus estudios para ir a una excavación arqueológica donde encuentra la tumba de un emperador chino sobre el que había caído una terrible maldición 2000 años atrás.

Tercera entrega de la saga iniciada en 1999 con La Momia (The Mummy) y continuada en 2001 con El regreso de la Momia (The Mummy returns), ambas escritas y dirigidas por Stephen Sommers, que en esta ocasión participa solamente en la producción. La segunda parte había sido un poco decepcionante por reiterativa, ya que revivía de nuevo la misma momia, a pesar de introducir también la historia del Rey Escorpión, y abusaban descaradamente de los efectos digitales, así que uno salía con la sensación de haber visto más de lo mismo pero rizando el rizo. Con esta nueva entrega la cosa cambia porque el escenario es diferente, ahora es la China de 1947, la momia es otra y los personajs han evolucionado; han pasado varios años y ahora los O'Connell tienen un hijo en la universidad y se desarrollan los clásicos conflictos generacionales entre padres e hijos. La acción corre a raudales y los efectos digitales están a la altura de las circunstancias. Hay tiros, persecuciones, luchas de espada chinas, explosiones, avalanchas...de todo.

Antes comentaba que el director ya no es el mismo, esta vez es Rob Cohen, responsable entre otras de Dragonheart (1996), Pánico en el túnel (Daylight, 1996), A todo gas (The fast and the furious, 2001) o XXX (2002). El protagonista sigue siendo Brendan Fraser y el cómico papel de su cuñado lo sigue haciendo con soltura John Hannah, pero se ha producido un cambio en la actriz que interpreta a la chica de la película: Rachel Weisz ha sido sustituida por Maria Bello, que no lo hace nada mal. El emperador momificado lo interpreta Jet Li, con su habitual toque de máquina de matar frío y despiadado, y también cuenta con la presencia de Michelle Yeoh, en un rol místico de cierto parecido al que hizo en Tigre y Dragón (Wo hu cang long, Ang Lee 2000).

En resumen La Momia: La tumba del Emperador Dragón es una entretenida y refrescante película de aventuras para disfrutar toda la familia en una calurosa tarde de verano.