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Que si verano por aquí, que si verano por allá… No se habla de otra cosa en estos días. Y no es para menos por la fuerza con que ha entrado ...

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domingo, 22 de noviembre de 2009

Cuentos chinos


El género wuxia tiene su origen en Taiwan y Hong Kong. Son historias épicas de caballería y artes marciales muy populares en China. En el año 2000 el director Ang Lee puso de moda el género en todo el mundo con Tigre y dragón (Wo hu cang long) que recibió 4 Oscar de 10 nominaciones. La música, la fotografía y las depuradas coreografías de las luchas con espada hacen de esta película pura poesía visual. Temas universales como la venganza, el honor y el amor dotan al film de un contenido interesante y emocionante. Especialmente conmovedora la relación de amor imposible por honor entre los protagonistas encarnados por Chow Yun Fat y Michelle Yeoh, y muy intensa y visceral resulta el enfrentamiento entre el maestro Fat y la rebelde discípula Zhang Ziyi, en el aprendizaje del arte de la espada.
Dos años depués Zhang Yimou estrena Hero con un gran éxito internacional. Un guerrero que narra a su rey como venció a tres enemigos del monarca. Con diálogos un tanto ingenuos y narrado como si de un cuento se tratara, este título cautivó a millones de espectadores en todo el mundo.


El propio Yimou estrenó dos películas más del género: La casa de las dagas voladoras y La maldición de la flor dorada en 2004 y 2006 respectivamente. La primera tiene un tono de fábula parecida a Hero pero con una narrativa más lineal y una historia de amor de por medio. Sin embargo en La maldición de la flor dorada cambia de tercio para ofrecer una película muy trágica de pasiones desatadas con una estética más recargada que sus antecesoras. Impresionante tanto en su puesta en escena como en la carga dramática de todos sus personajes, cuenta una historia de conspiraciones y traiciones palaciegas en la China imperial.

En unos años marcados por la búsqueda de un hiperrealismo confuso y un tanto absurdo en las coreografías con espada del cine épico occidental, con títulos como Troya o la trilogía de El Señor de los Anillos, en las que la acción se intuye más que verse, es curioso como han conseguido triunfar las fantasías orientales irreales de chinos que vuelan con luchas estéticamente elegantes. Y es que por mucho realismo que se pretenda en la gran pantalla, la sublimación, la imaginación y la fantasía en el cine siempre tendrán mucho peso.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Esto se acaba


Tras el patinazo que supuso 10000, Roland Emmerich insiste con otro título numérico: 2012, y esta vez con mejores resultados. En Independence day fue la invasión alienígena, en El día de mañana una nueva glaciación, y ahora una desestabilización de la corteza terrestre, coincidiendo con las predicciones apocalípticas del calendario Maya, sirve de excusa para que el director germano nos muestre una vez más como nuestro mundo se va a pique.

Por un lado se puede decir que estamos ante una película más de catástrofes por una serie de tópicos en situaciones y diálogos que son una constante del género desde los años 70. Si algo lleva funcionando 30 años, para qué cambiarlo, ¿no? Por otra parte la galería de personajes es un tanto curiosa: un escritor sin éxito y divorciado que trata de recuperar el cariño de sus hijos y se gana la vida como chófer de limousines, en la piel del siempre interesante John Cusack, un locutor de radio visionario y pasado de vueltas, papel que le sienta como un guante a Woody Harrelson, que sabe más que nadie pero nadie le hace caso, y un boxeador ruso multimillonario con dos hijos gemelos, gordos, feos y repelentes. Además están otros que ya son imprescindibles en estos entuertos como el científico idealista que descubre el problema, al que da vida con convicción el actor Chiwetel Ejiofor y, por supuesto, no podía faltar el presidente de los Estados Unidos lleno de buenas intenciones, encarnado por Danny Glover, el compañero de fatigas de Mel Gibson en la saga Arma letal (Lethal weapon). Entre las actrices cabe destacar a Amanda Peet, compañera de Bruce Willis en Falsas apariencias , en el rol de la ex-mujer del escritor fracasado que ha rehecho su vida con un cirujano plástico, y a Thandie Newton, la chica espía de la acrobática Mission: Imposible 2, como la hija del presidente.

Aparte de esta mezcla de tópicos y ciertos retazos originales, la película cumple su función con creces; nos muestra el gran cataclismo mundial con una potencia visual impresionante y un ritmo narrativo que no decae. Los efectos especiales son increíbles, especialmente la huída de Los Angeles, primero en coche y luego en avión. Sólo por disfrutar de las imágenes de destrucción masiva en pantalla grande, ya vale la pena pagar la entrada. Además dura 158 minutos y mantiene el interés, lo cual no es fácil en una película que no ofrece sorpresas de guión. Espectacular entretenimiento de hecatombe mundial con las consiguientes reflexiones de fondo sobre la vida, la supervivencia y las reacciones humanas en situaciones límite.

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lunes, 9 de noviembre de 2009

24 quilates


Muchas veces se oye la expresión "es cine en estado puro" cuando una película es muy buena o cuando recuerda a cierta forma de hacer cine en otros tiempos. Por otra parte se dice con frecuencia que el cine de hoy no es como el de antes y cada vez es peor, por su parecido con otros productos audiovisuales como la televisión o los videojuegos. ¿Cómo definir la pureza del cine? Desde luego se puede enfocar desde muchos puntos de vista. Expondré a continuación un enfoque desde la perspectiva del lenguaje audiovisual.

Está claro que el cine fue la primera industria en crear productos audiovisuales, y quien da primero da dos veces, así que vaya bien o mal es innegable que siempre va a ser la madre de todos. Más tarde apareció la televisión, con un lenguaje propio en cuanto a duración de programa, ritmo narrativo e incluso tipo de planos a utilizar. Es obvio que en un principio la base fue el cine, pues era la única referencia existente, pero pronto desarrolló nuevas formas de comunicación por la aparición de géneros puramente televisivos, como los concursos, los programas de variedades o el periodismo audiovisual, siendo la ficción hecha para la pequeña pantalla lo más parecido al Séptimo Arte. Hoy en día existen también industrias de videoclips musicales, spots publicitarios y videojuegos que beben de la fuente del cine pero al mismo tiempo también las películas adoptan recursos e imitan o buscan fuentes de inspiración en la televisión, los videoclips, los anuncios y los videojuegos. Existe una simbiosis entre los medios de forma que se hacen series de TV, juegos, vídeos y publicidad basados en películas, pero al mismo tiempo también se crean productos para la gran pantalla basados en originales de los otros medios. Y no sólo ideas o argumentos sino también recursos visuales, como el montaje frenético de los videoclips, la iluminación publicitaria o el realismo de la cámara en mano propia de los reportajes periodísticos.

En las aleaciones de oro se establece la pureza en quilates. Se define un quilate como la veinticuatroava parte en peso de oro puro que contiene dicha mezcla. Si extrapolamos esta idea al lenguaje audiovisual podríamos decir que una película es cine puro en función de los recursos audiovisuales empleados, si pertenecen al cine o a otro medio. A partir de los años 60 directores formados en la televisión, como Sydney Pollack o el gran Steven Spielberg en los 70, empezaron a hacer cine y por tanto comenzó ya a haber influencias de la televisión en las películas. De hecho el gran éxito de Spielberg El diablo sobre ruedas (Duel, 1971) fue un telefilm que llegó a estrenarse en pantalla grande. También en los 70 Ridley Scott introdujo la estética publicitaria en el cine, y ya en los 90 de la cantera de los videoclips han salido gente como Michael Bay que han aportado el montaje frenético de varios planos por segundo.

Por tanto se puede concluir que el cine puro desde el punto de vista del lenguaje cinematográfico es aquel que no ha tenido influencia de otros medios, y que sus directores han cultivado sin pasar antes por la cantera de otros productos audiovisuales. Así pues se podría afirmar que lo puramente cinematográfico es aquello que se ha producido en los primeros 50 años de historia del Séptimo Arte, antes de que apareciera la televisión, cuando el único producto audiovisual era el cine. Son por tanto películas de 24 quilates aquellas que van desde los inicios del cine hasta los años 50, es decir lo que habitualmente llamamos clásicos.

No obstante esto no es ningún estudio en profundidad, sino simplemente una reflexión de alguien que lleva toda la vida interesado, preocupado e ilusionado por el cine.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Arqueología en el desierto


El reportaje de Galax Pictures para este mes de noviembre trata sobre un yacimiento arqueológico en el desierto de Atacama, al norte de Chile: la aldea milenaria de Tulor.

Se puede ver pinchando AQUÍ.