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martes, 28 de diciembre de 2010

Dentro del ordenador


Si en 1999 los hermanos Wachowski sorprendían con Matrix por mostrarnos el mundo virtual dentro los sofisticados ordenadores de un futuro apocalíptico, habría que buscar un precedente en Tron, de Steven Lisberger, una producción Disney de 1982 muy innovadora en su momento visualmente, pero también algo incomprendida, lo cual motivó que no le fuera demasiado bien en la taquilla, pero que sin embargo con el tiempo se ha convertido en película de culto. En ella Jeff Bridges interpretaba a Kevin Flynn, un programador de videojuegos al que la poderosa compañía ENCOM ha robado sus ideas. Una noche intenta acceder al control central de la empresa y es absorbido e introducido literalmente en el espacio digital del sistema, donde debe sobrevivir a peligrosos juegos a vida o muerte.

28 años después llega a las pantallas Tron: Legacy (Joseph Kosinski, 2010), la secuela de aquella gran aventura informática. Kevin Flynn, convertido en directivo de ENCOM, desaparece una noche y 20 años después su hijo Sam recibe un mensaje proveniente de la antigua sala recreativa de su padre. Al acudir es abducido por el sistema e irá en busca de su progenitor a través del hostil mundo virtual, que se ha vuelto más sofisticado y más violento que nunca.
Bajo un extraordinariamente vistoso envoltorio high tech subyacen temas de interés como las relaciones paternas filiales, y el desbocado afán perfeccionista que en la búsqueda obsesiva de una perfección inalcanzable, puede hacer que un sueño se convierta en pesadilla. De todas formas estos mensajes pasan a un segundo plano en aras de la acción y la aventura, pero aun así están ahí presentes.

Las avanzadas técnicas de maquillaje digital, que ya pudimos disfrutar en El curioso caso de Benjamin Button para ver a Brad Pitt a distintas edades, sirven aquí para que el propio Jeff Bridges pueda salir tanto con su aspecto actual como con el que tenía en el primer film. Tron: Legacy es impresionante visualmente. Si algo necesitaba la cinta original era una puesta al día de los efectos digitales y desde luego se ha cumplido con creces. En lo que no ha ganado tanto es en su concepto. Hoy en día la informática, la realidad virtual y el ciberespacio son nociones que están bastante asumidas dentro de la cultura popular pero que a principios de la década de los 80 no estaban tan extendidos, y en el cine se trataban con una cierta ingenuidad parecida a cómo se hablaba de la radiactividad en la ciencia ficción de los años 50. La gran debilidad de esta película reside en que puede chirriar al público del año 2010 el tratamiento conceptual del mundo informático que se maneja. Si bien la primera parte era innovadora en su propuesta, esta secuela no tiene ese mismo efecto adaptado a los tiempos que corren. No obstante la cinta es muy ochentera en prácticamente todos sus aspectos, tanto musical como estético. En este sentido resulta muy nostálgica para muchos, entre los que me incluyo.

En general Tron: Legacy es un entretenimiento de alta tecnología con aires retro, muy trepidante que ha sabido aprovechar de forma magistral los avances en efectos digitales para hacer un lavado de cara al aspecto visual del fascinante mundo retratado en su ahora envejecido modelo original.



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sábado, 18 de diciembre de 2010

Bienvenidos al club


Una chica de pueblo con una voz impresionante se va a la ciudad de Los Ángeles para triunfar. Casualmente empieza a trabajar de camarera en un club regentado por una veterana artista, que pasa por un momento delicado para mantener abierto el local. Esto es Burlesque (Steve Antin, 2010), un punto de partida similar al de El bar Coyote (Coyote Ugly, David McNally 2007) combinado con una escenografía en la línea de Cabaret (Bob Fosse, 1972) y la poderosa voz de Cristina Aguilera secundada por la imponente presencia de Cher. Entre los secundarios destaca Stanley Tucci como amigo y brazo derecho de la diva protagonista, algo parecido a lo que ya hizo junto a Meryl Streep en El diablo viste de Prada (The devil wears Prada, David Frankel 2006). También se puede reconocer bajo la pintura cabaretera a Alan Cumming, el inolvidable Rondador Nocturno de X-Men 2 (Bryan Singer, 2003).

El habitual actor Steve Antin, recordado por muchos como Troy Parker en Los Goonies (The Goonies, Richard Donner 1985), escribe y dirige el debut como actriz de Christina Aguilera en la gran pantalla. Se trata de un musical muy dinámico con buenas canciones, vistosas coreografías, mucho ritmo y una historia y personajes plagados de clichés. La falta de originalidad pesa más al principio de la película cuando se presentan los protagonistas, pero a medida que va avanzando el metraje la fuerza de los números musicales va in crescendo, envolviendo al público, y finalmente uno sale de la sala con muy buenas vibraciones.

Igual que el pasado verano veíamos en Los mercenarios a Stallone dando el relevo generacional a Jason Statham como nuevo héroe de acción con una típica historia del género, aquí es Cher quien da paso a Christina Aguilera como nueva actriz/cantante, donde lo que prima, igual que en el caso anterior, no es la originalidad de la historia sino las habilidades de los protagonistas.

En general Burlesque es un gran divertimento colorista bien realizado, que permite al espectador pasar un rato agradable y salir del cine con una sonrisa.



Sensacine ha convocado a sus colaboradores y seguidores a ver la película, en cooperación con Sony Pictures, el pasado 15 de diciembre en Madrid.


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lunes, 6 de diciembre de 2010

Espías de verdad


No sólo de acción ficticia vive el género del espionaje. También las historias reales pueden ser interesantes, tal como demostró Robert de Niro en El buen pastor, sobre los inicios de la CIA. El director de El caso Bourne (The Bourne identity, 2002) nos trae ahora una historia real de espías más actual en Caza a la espía (Fair game, Doug Liman 2010), el polémico asunto del matrimonio formado por la agente de la famosa Agencia Valerie Plame y el diplomático Joe Wilson, que se vieron expoliados ante la opinión pública debido al artículo que Wilson escribió denunciando que el resultado de unas investigaciones, en relación al plan armamentístico de Irak, había sido falseado por el gobierno. Se trata de una historia de dos personas que por enfrentarse al sistema tuvieron que luchar por salvar su matrimonio y su imagen personal.

Liman consigue un sólido thriller político con dos pesos pesados de la actuación como son Sean Penn y Naomi Watts. Si bien la química entre ellos como pareja en la ficción podría ser discutible, las interpretaciones que hacen de sus respectivos personajes por separado funcionan a la perfección.

El propio director se ha encargado también de la fotografía confiriendo una tonalidad fría al conjunto de la cinta, quizá un poco en la línea de The international, otra de espías que también contaba con la presencia de Watts. En cuanto a la dirección quizá lo que puede flojear un poco es el estilo de cámara en mano, que si bien en una película de acción encaja bien, en esta ocasión hay veces que se hace algo innecesario y puede resultar un poco forzada. No obstante el ritmo de montaje es bueno y el film mantiene el interés durante todo el metraje.

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domingo, 28 de noviembre de 2010

El peregrino americano


Un oftalmólogo de California, interpretado por Martin Sheen, recibe la noticia de que su hijo ha muerto en los Pirineos cuando iniciaba el Camino de Santiago. El hombre a sus 60 años y una vida acomodada, decide emprender el peregrinaje acompañado por las cenizas de su hijo. A lo largo de la travesía se le irán uniendo un holandés que quiere perder peso, un escritor irlandés bloqueado y una canadiense que quiere dejar de fumar y desconectar de su pasado.

El veterano actor Martin Sheen, de ascendencia española e irlandesa, tenía gran interés por conocer el Camino de Santiago y le propuso a su hijo Emilio Estévez que escribiese y dirigiera una película sobre ello. El resultado de esta colaboración entre padre e hijo es The Way (2010), un film muy agradable de ver lleno de emociones. Las sonrisas se mezclan eficazmente con la melancolía y la tristeza a lo largo del extenso paseo por el norte de España. El director conserva ese tono equilibrado que ya demostró en Bobby (2006), una película coral sobre la noche que asesinaron al senador Robert Kennedy, de forma que muestra el alma humana de un modo natural, sin grandilocuencias estéticas ni estridencias auditivas, simplemente con las interpretaciones contenidas de los actores, plagadas de sutilezas llenas de contenido que trascienden el mero gesto. De la misma forma también contribuye a ese tono naturalista la sobria fotografía empleada para retratar los maravillosos paisajes españoles, unida a una acertada selección de canciones. El propio Emilio Estévez hace el papel del finado hijo del doctor en apariciones oníricas a lo largo del viaje. Si bien se muestra en imagen de forma limitada, la presencia del personaje se hace manifiesta durante todo el metraje, algo que recuerda al periplo por motivos profundamente personales de Up, donde el recuerdo de la difunta esposa del anciano protagonista lo acompañaba durante toda la expedición.

La estructura narrativa es prácticamente lineal. Sólo al principio hay un par de flashbacks de conversaciones del protagonista mantenidas con su hijo, pero una vez que comienza la andadura jacobea todo evoluciona en la misma dirección, tanto la historia como los personajes. La planificación de montaje es sencilla: en cada parada que hacen hay alguna anécdota y estas escenas están unidas por secuencias de los caminantes paseando por hermosos paisajes, que si bien son imágenes muy bonitas en algún momento pueden resultar algo repetitivas. Salvo esto y algún detalle cultural que se antoja poco documentado, esta coproducción entre España y Estados Unidos es muy interesante y muy amena en su visionado. Una buena historia sobre la amistad y la búsqueda de la verdad, de respuestas y de uno mismo.

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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Acrobacias ferroviarias


Tras el thriller de acción Asalto al tren Pelham 123 el tándem Tony Scott / Denzel Washington vuelve a unirse en otra aventura sobre raíles en Imparable (Unstoppable, Tony Scott 2010). Inspirada en hechos reales, nos cuenta la peligrosa situación vivida por los habitantes de Pennsylvania, cuando un tren de gran tonelaje cargado de material tóxico e inflamable inició una infernal carrera sin control hacia una zona densamente poblada, todo debido a la negligencia de un torpe empleado de la compañía ferroviaria. Ese mismo día un joven jefe de tren asiste a su primera jornada laboral en compañía de un veterano maquinista, cuya experiencia pondrá al servicio de la causa para ayudar a frenar el convoy y evitar así la tragedia.

Cine de acción en clave de película de catástrofes con una puesta en escena espléndida, unos actores carismáticos y un guión que apenas se ha esforzado en crear personajes interesantes. Los protagonistas de la historia funcionan bien y tienen fuerza por los propios actores que los interpretan, pero no pasarán a la historia por los diálogos que el guionista escribió para ellos. Al tratarse de una situación límite con gente corriente y no de un thriller de acción con tipos duros diciendo chulerías, quizá daba más juego para conceder algo más de calado dramático a los personajes aunque el tono de la película sea de mero entretenimiento.

Al igual que en Training day (Antoine Fucqua, 2001) Denzel Washington hace el papel del veterano que acompaña al novato en su primer día de trabajo, sólo que en esta ocasión es un íntegro y honrado ferroviario mientras que en el papel que le valió el Oscar jugaba el rol de policía corrupto. Su presencia en el film es suficiente para aportar interés a lo que su personaje hace en cada momento. Curiosamente la primera vez que Scott y Washington trabajaron juntos fue en Marea Roja (Crimson Tide, 1995), en la que Denzel era el joven y Gene Hackman el perro viejo, todo un tour de force interpretativo entre ambos astros de la pantalla. Por otra parte Chris Pine, el joven capitán Kirk en la precuela de Star Trek, no se deja hacer sombra por su imponente compañero de reparto y resulta más que correcto. También cabe destacar la presencia de Rosario Dawson, también muy convincente como la coordinadora de operaciones.

El ritmo del metraje es frenético, como cabía esperar, y mantiene la tensión desde el principio hasta el final. El visionado de la cinta es muy potente tanto por sus imágenes como por la edición del sonido.

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jueves, 11 de noviembre de 2010

La experiencia galáctica


El pasado mes de septiembre saltó a los medios la noticia de que George Lucas planea reestrenar la saga Star Wars en 3D. Personalmente no me parece a priori que vaya a otorgar valor añadido a la mítica serie cinematográfica, pero supongo que para los fans de las tres dimensiones será interesante que la película revolucionaria de los efectos especiales y el aspecto visual de la space opera hace 33 años, se ponga al día con las nuevas tendencias.

Recientemente he visto en pocos días las seis películas en orden cronológico, empezando por el primer episodio y terminando con el sexto. Un visionado muy interesante sin los prejuicios creados en su momento por las inevitables corrientes de opinión generadas durante los estrenos de la nueva trilogía y la edición retocada de la antigua, por comparación entre ambas. Es curioso que durante muchos años el protagonista de La guerra de las galaxias era Luke Skywalker, pero ahora viendo la serie completa realmente la obra cumbre de Lucas es la trágica historia de Anakin Skywalker, un niño que siendo esclavo llegó a caballero Jedi y se pasó al lado oscuro por sentimientos descontrolados de amor y miedo, convirtiéndose en Darth Vader, un ser despiadado que acabará redimiéndose al final de su vida salvando a su hijo de las garras de la muerte.

Con la ampliación de 3 a 6 episodios creo que el personaje que ha salido peor parado ha sido el de Luke Skywalker interpretado por Mark Hamil. Se presentaba en el episodio 4 como un chico de pueblo con ansias de aventura, que vive en la granja de sus tíos en un remoto planeta. Tras su encuentro con dos androides perseguidos por el imperio, se acaba involucrando en la lucha contra la tiranía en la galaxia y llega a convertirse en caballero Jedi, al igual que su padre en el pasado, y a liderar la resistencia contra el emperador. Ya entonces, a pesar de ser un personaje tan sustancioso, se veía a veces eclipsado por Han Solo, un carismático contrabandista estelar encarnado con gran magnetismo por Harrison Ford. Incluso en el episodio 5 la entrada en escena de Yoda, el maestro Jedi, fue también un gran competidor ya que teniendo un papel muy secundario se convirtió en todo un icono dentro de la saga. Y por supuesto también está Darth Vader, uno de los mejores villanos de historia del cine, muy carismático, pero al fin y al cabo se trataba del malo de la función. Con la nueva trilogía el personaje de Yoda se hace omnipresente en la historia y Darth Vader de joven, llamado Anakin Skywalker en la piel de Hayden Kristensen, se convierte en el protagonista de la serie.

Por tanto la llegada de la trilogía sobre los inicios del imperio galáctico supuso un cambio en la mítica space opera de Lucas conocida hasta el momento, no sólo a nivel técnico sino también conceptual sobre la lectura que se puede hacer de la misma. Ahora llega una nueva vuelta de tuerca tecnológica con la moda del 3D, aunque esta vez no parece que vaya a incluir ningún elemento nuevo a la historia, tan sólo será cuestión de adaptar el formato. Una nueva forma visual para disfrutar una vez más de la antológica experiencia galáctica.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Una de polis y ladrones


Una banda de atracadores de bancos, cuyo oficio ha pasado de padres a hijos, coge a la directora de la sucursal como rehén en su último golpe y después se enteran de que vive cerca de ellos. Uno de los integrantes, que no está muy conforme con su vida delictiva, la sigue para asegurarse de que no podrá reconocerlos, pero al conocerla la trama se complica.

Esto es The town – Ciudad de ladrones (The Town, Ben Affleck, 2010), un thriller poco original en su guión pero muy sólido en su dirección. Con reminiscencias a Heat (Michael Mann, 1995) y Le llaman Bodhi (Point break, Kathryn Bigelow, 1991) Ben Affleck dirige su segundo film, que él mismo protagoniza, con bastante aplomo y un resultado final muy estimable, mejor como director que como actor. El conjunto no tiene trampa ni cartón. Las cosas ocurren sin sorpresas ni sobresaltos, pero la forma de contar la historia mantiene el interés en todo momento. Las coreografías en las escenas de acción son muy destacables, ya que no cae en el típico montaje confuso que prima hoy en día, sino que opta por un estilo más tradicional en la planificación. Se puede decir que la persecución de coches está más cercana al estilo de John Frankenheimer en Ronin (1998) que al de Michael Bay en La Roca (1996) o el de Stallone en Los Mercenarios (2010).

Los personajes principales están bien trazados pero los secundarios apenas tienen sustancia, y es una lástima porque cuentan con actores estupendos como Pete Postlethwaite o Chris Cooper, pero el nudo dramático del film se centra demasiado en el trío protagonista formado por Ben Affleck, Jeremy Renner y Rebecca Hall. Una historia sobre la búsqueda de la redención, de querer un cambio de vida cuando uno es consciente de que lo que hace no está bien, pero se ve atrapado por su pasado y las cosas no resultan tan fáciles como parece. Uno no es tan libre de hacer lo quiera con su vida, siempre se depende de otras personas y del entorno en que se vive.

En general es una película de acción con trasfondo dramático, que al final deja la sensación de que prima la trama policiaca sobre la parte más trascendental de la historia, en un thriller entretenido resuelto con mucha soltura por parte de su director.

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jueves, 28 de octubre de 2010

Equilibrio emocional


En 2008 se estrenaba Ahora o nunca en la que dos hombres antagónicos de edad avanzada, con cáncer terminal diagnosticado, deciden hacer una lista de las cosas que les quedan pendientes por hacer en la vida y llevarlas a cabo antes de morir. Ahora bien, ¿qué pasaría si en vez de ser dos personas con una vida ya hecha fueran dos chavales de doce años con toda una vida por delante quienes tienen los días contados? Este es el planteamiento de Vivir para siempre (Gustavo Ron, 2010), en la que dichos niños están gravemente enfermos de leucemia y quieren experimentar lo que hacen los adolescentes, una etapa de la vida de la que son conscientes que la tienen muy cerca pero no llegarán a ella .

A pesar de lo particularmente duro del tema abordado, el film es muy agradable de ver debido al tono distendido con que es tratado, con momentos que combinan sonrisas, alguna carcajada y unas cuantas lágrimas. La línea que separa el sentimentalismo del pastelón es muy fina, igual que la frontera entre lo entrañable y lo frívolo cuando se introduce el humor en este tipo de historias. El director en este sentido juega con distintas emociones pero sin cargar demasiado las tintas en ninguna, de forma que no llega a cruzar esas delicadas barreras divisorias. Es por tanto una película muy equilibrada en cuanto al tratamiento de las emociones que maneja. No llega a ser tan intensa como La decisión de Anne, pero tampoco deja de tomarse en serio la importancia del asunto.

Por otra parte los actores Robbie Kay y Alex Etel son impresionantes, dos jóvenes promesas que llenan la pantalla en todo momento. Les acompaña otra actriz de su quinta, Ella Purnell, que si bien tiene buena presencia en pantalla, su papel es bastante secundario. Los adultos Ben Chaplin y Emilia Fox, en los roles de los padres del protagonista, también están muy correctos, pero queda patente que las estrellas de la función son los niños.

En definitiva se trata de una película muy notable, con emocionantes interpretaciones y una dirección muy equilibrada que demuestra un gran respeto del director tanto por el material que maneja como por el público al que se dirige.


Gustavo Ron presentó la cinta en Madrid junto a los actores Alex Etel y Ella Purnell, en el cine Capitol de la Gran Vía madrileña.




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domingo, 24 de octubre de 2010

Entre tiburones anda el juego


Rescates financieros, energías alternativas, caída de la bolsa, burbuja inmobiliaria, todos estos términos tan en boga últimamente son los que maneja Oliver Stone para enmarcar la trama de Wall Street: El dinero nunca duerme (Wall Street: Money never sleeps, 2010), secuela de Wall Street (1987) del propio director. Michael Douglas vuelve a la piel del personaje que le valió el Oscar a Mejor Actor hace 23 años y demuestra que el rol del tiburón financiero Gordon Gekko le sienta como un guante. Le acompañan en esta ocasión las jóvenes estrellas Shia LaBeouf, protagonista de la saga Transformers de Michael Bay y además hijo de Indiana Jones en la última aventura del famoso arqueólogo, y Carey Mulligan, la gran revelación de An education. En papeles secundarios encontramos a los veteranos Susan Sarandon, Frank Langella y Eli Wallach, que le dan aun más lustre al elenco, que lo complementa Josh Brolin como un frío y amoral magnate de la industria y las finanzas. Sendos cameos del propio Stone y de Charlie Sheen, protagonista en la primera entrega, ponen la guinda de los auto homenajes de la cinta.

Las relaciones padre/hijo ó mentor/discípulo, son el motor que mueve a los personajes en una historia de venganza, idealismo y redención. A veces, durante las operaciones económicas, puede ser algo confuso saber qué es exactamente lo que se está haciendo si uno es profano en el mundo de los brokers y las altas finanzas, pero en general la película se entiende perfectamente. Tiene un final interesante conceptualmente, aunque en la forma de plasmarlo resulta algo torpe y forzado.

El aspecto visual perpetrado por Stone es muy potente, especialmente el retrato de los rascacielos de New York. Salvo una ligera caída de ritmo a mitad de película y algunas escenas con poca intensidad dramática, se mantiene el interés durante prácticamente todo el metraje.

En general se puede decir que la película no llega a ser redonda, pero sí muy meritoria e interesante sobre un tema de rabiosa actualidad.

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martes, 12 de octubre de 2010

El mundo de las start-ups


Se conoce como start-ups a las empresas de jóvenes emprendedores que nacen en internet con escaso presupuesto y buscan financiación en inversores de capital riesgo o business angels para despegar. Facebook ha sido una de las más exitosas compañías que se han iniciado de esta manera. El actual multimillonario más joven del mundo, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, se enfrentó a dos demandas judiciales: una de su mejor amigo y cofundador de la red social Eduardo Saverin, por dejarlo fuera del negocio, y a otra de los hermanos Winklevoss por haberles robado la idea.

Estos son los hechos que cuenta La red social (The social network, David Fincher 2010), una película sobre amistad, negocios, traición y ambición en el marco de los jóvenes emprendedores en internet. Los tres personajes principales están muy bien perfilados: por una parte está el genio informático, egocéntrico y cínico que no tiene muy claras sus prioridades en lo que se refiere a las relaciones con los demás. A la hora de convertir su herramienta informática en actividad lucrativa cuenta con dos criterios: el de su mejor amigo que estudia Económicas y funda el Facebook con él en calidad de Director Financiero, y por otro lado conoce a Sean Parker, creador de Napster. Ambos tienen conceptos empresariales antagónicos: mientras el primero apuesta por un modelo más tradicional basado en la publicidad, pero con un sentido de la lealtad y de respeto hacia el proyecto, el otro es más práctico y rápido con un método en el que las personas no importan, sólo el éxito inmediato de empresa. Jesse Eisenberg como Zuckerberg, Andrew Garfield como Saverin y Justin Timberlake en la piel de Parker, interpretan correctamente al trío protagonista. Quizá destaca algo más la actuación de Garfield, un joven actor con un gran potencial que ya demostró midiendo sus fuerzas en pantalla con el mismísimo Robert Redford en la estupenda Leones por corderos.

El film está contado en tiempos paralelos entre los dos juicios y los hechos que en ellos se van exponiendo. El ritmo se mantiene durante todo el metraje. La puesta en escena y la estética general de la película, tiene un aire de clasicismo en las formas que recuerda en cierto modo al anterior trabajo de Fincher, la multinominada a los Oscar El curioso caso de Benjamin Button. No lo logró entonces, en favor de Slumdog millionaire, pero es posible que con esta película encuentre una nueva oportunidad.

Firmando autógrafos a las numerosas fans a las puertas del cine, las tres jóvenes estrellas presentaron en Madrid la película el pasado 6 de octubre junto con el guionista Aaron Sorkin. Distribuida por Sony Pictures, la cinta se estrena en todas las salas españolas el próximo 15 de octubre.

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viernes, 8 de octubre de 2010

Sociedad enferma


En 1986 el periodista franco-iraní Freidourne Sajebhan se dirigía hacia la frontera cuando su coche se estropeó en una remota aldea. Mientras se lo reparan una mujer se acerca al forastero para contarle los trágicos sucesos que ocurrieron allí mismo el día anterior: la lapidación de una mujer acusada injustamente de adulterio. Esta es la historia verídica que nos muestra la sobrecogedora película La verdad de Soraya M (The stoning of Soraya M, Cyrus Nowrasteh 2008), basada en el best seller homónimo publicado en 1994 por el citado periodista.

La película es un gran flashback, que empieza en la mañana siguiente a la lapidación cuando Freidourne llega al pueblo, y en cuanto la mujer comienza su relato se narra linealmente cómo se urdió la trama que acabó con la vida de Soraya. Se muestra una sociedad enferma, que ante un complot perpetrado por los poderosos del lugar en aras de satisfacer sus intereses a cualquier precio, se dejan arrastrar por la acusación vertida sin pararse a pensar si es cierto o no, unos por miedo a represalias, otros simplemente por no pensar en ello. La maldad, el odio, la mezquindad, la cobardía, el fanatismo, son algunos de los rasgos predominantes en los habitantes de aquel pueblo. Una sociedad enferma como tantas otras, con el agravante de que en ese país existen leyes tan brutales como la pena capital por lapidación. En Europa las sociedades caciquiles y sus abusos también se han llevado al cine, como por ejemplo los excesos de un cacique en un pueblo al norte de España a principios del siglo XX en Luz de domingo, o la traumática infancia de unos niños alemanes en una emponzoñada sociedad en La cinta blanca. Sin embargo la barbarie mostrada en La verdad de Soraya M es algo que sigue ocurriendo hoy en día, en pleno siglo XXI, en algunos lugares del planeta.

El film es duro, y concretamente la escena de la lapidación se alarga demasiado en su metraje. Vale que quieran mostrar la crudeza del asunto, pero aun así considero que se recrean gratuitamente en dicha secuencia. El resto de la película tiene un ritmo narrativo muy bueno y un trazado de personajes de gran calado. Destaca la interpretación de la actriz Shohreh Aghdashloo en el papel de Zahra, la tía de la víctima, que es quien desvela al forastero la verdad de los hechos para que cuente al mundo la podredumbre que allí se cuece. Es una mujer de gran coraje espléndidamente interpretado por una actriz que llena la pantalla con su presencia. Por otra parte Jim Caviezel da vida al periodista, un papel que sale poco en imagen pero que es crucial en la historia. La música, muy evocadora y melancólica, ayuda a resaltar las ya de por sí emocionantes interpretaciones de los actores. En resumidas cuentas una película muy potente cuyo clímax se puede ver empañado por un regodeo excesivo en el momento más sangriento de la tragedia.

La película está distribuida en España por European Dreams Factory y Festival Films, y fue presentada en Madrid el pasado 5 de octubre. La premier contó con la presencia de la cantante Cristina del Valle, en representación de la Plataforma de Mujeres Artistas contra la violencia de género, y con la intervención estelar de Jim Caviezel, que habló sobre sus inicios como actor y su compromiso con este tipo de películas.

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domingo, 3 de octubre de 2010

Aventuras en París


A principios del siglo XX un notable científico que ha investigado sobre la vida después de la muerte durante largos años, ha conseguido revivir a un pterodáctilo del cretácico, que siembra el temor en las calles de París. Mientras tanto, la intrépida periodista Adèle Blanc-Sec viaja a Egipto para buscar la momia del médico de un faraón con la esperanza de que pueda curar a su hermana, la cual se encuentra en estado catatónico tras un trágico accidente.

Este es el rocambolesco argumento de Adèle y el misterio de la momia (Les aventures extraordinaries d’Adéle Blanc-Sec, Luc Besson 2010), adaptación de los célebres comics de Jacques Tardi. Besson nos ofrece una entretenida y divertida película de aventuras, con un tono lúdico muy próximo al que mostró en El quinto elemento (The fith element, 1997). Las caracterizaciones de los pintorescos personajes están muy conseguidas y resultan convincentes a pesar de lo irreal de la historia planteada. Todo es muy absurdo pero funciona. Es como una especie de cruce entre las sagas de La momia y Parque Jurásico.

El ritmo narrativo es bueno, los diálogos son ágiles y algunos gags cómicos son muy divertidos. Los efectos especiales están a la altura de las circunstancias y la música de Eric Serra adereza perfectamente el conjunto.

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jueves, 30 de septiembre de 2010

Buscando distribuidor


Supongamos que hacemos una película pero no tenemos distribuidora. Sin embargo a diferentes colectivos por diversos motivos, en varios países en todo el mundo, le interesa nuestro film y nos invitan para proyectarla en un pase único para mantener un coloquio después con los espectadores. Sería como una tournée de teatro pero ofreciendo un producto audiovisual. Pues esta es la situación en que se encuentran el productor Joe Campo y el protagonista Jeffrey Azize de The human experience, de la productora Grass Roots Films. El pasado 28 de septiembre tuvo lugar una proyección en el cine Palafox de Madrid, impulsada por la diócesis de Getafe con la colaboración de la asociación de cine Cinemanet y el Instituto de Investigación John Henry Newman.

The human experience (Charles Kinnane, 2008) es un documental sobre dos hermanos que inician una búsqueda del sentido de la vida, las eternas preguntas de quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, y para ello se han sumergido en tres experiencias mediante las que entraron en contacto con los ambientes donde la vida no vale nada y aun así la gente encuentra su alma y su reafirmación como seres humanos. La primera parte consiste en que los dos aventureros se ponen a convivir con los sin techo de las calles de Nueva York. Este quizá es el episodio que puede resultar un poco más artificioso que los otros en su enfoque, pero los testimonios de algunos indigentes son realmente estremecedores. Después se unen a un grupo de surfistas que viajan por el mundo buscando la ola perfecta y se van a Perú donde les espera la triste pero conmovedora rutina diaria de un hospital de niños con diversas discapacidades físicas. Finalmente se apuntan a la expedición de un amigo que es escritor y se va a Ghana para investigar sobre los leprosos en este país, gente repudiada socialmente debido a su enfermedad.

Con un montaje muy dinámico, una música muy potente y unos testimonios que emocionan y conmueven, el documental es un intenso encuentro con la cruda realidad en la que el espíritu humano lucha por preservar su dignidad en medio del caos y las condiciones más precarias. La película ha ganado numerosos premios en distintos festivales internacionales.

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sábado, 25 de septiembre de 2010

El secreto está en las imágenes


Hace unos días he vuelto a ver por enésima vez Titanic (James Cameron, 1997). La envergadura de producción de este film es tan pantagruélica como el propio trasatlántico hundido. En una película con tanto detalle es fácil que después de muchos visionados se sigan descubriendo cosas nuevas de las que no nos habíamos percatado anteriormente.

Esta vez concretamente me llamó la atención que en el momento del avistamiento del iceberg se oye al oficial claramente dar la orden de virar a estribor, pero el contrapicado del timonel girando el timón muestra nítidamente que lo hace a babor. Y finalmente se ve cómo la proa del barco dirigiéndose hacia el bloque de hielo se desvía hacia la izquierda, es decir, a babor. Sin embargo ningún personaje dice nada al respecto, como si todo fuese correcto. El espectador que conozca algo de terminología náutica sólo ve unas imágenes en las que realmente no concuerda la orden del oficial con la ejecución del timonel. Lo primero que pensé fue: ¿un gazapo del señor Cameron? Me parece poco probable que en una película tan medida al milímetro, con un director tan perfeccionista, se pudiera caer en un fallo como este.

Curiosamente esta semana se ha publicado en los medios la noticia de que la nieta de un superviviente del naufragio, concretamente del segundo oficial, ha desvelado en una novela que el error que indujo al naufragio no fue el exceso de velocidad, como se había mantenido hasta ahora, sino a una equivocación del timonel que giró al lado contrario al que se le indicó. Parece ser que toda la tripulación en aquella época estaba muy acostumbrada a los veleros, en los que si quieres ir a un lado debes girar el timón al contrario. Sin embargo en los barcos de vapor se gira hacia donde se quiere ir, como en la mayoría de los vehículos.

Lo que hoy se desvela como un secreto guardado Cameron lo expuso en imágenes ante todo el mundo hace trece años. Por tanto, aun con nueva información, la película conserva su vigencia.

Artículo relacionado: Titanic: la culpa fue del timonel.(El Mundo)
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sábado, 18 de septiembre de 2010

Adelantada a su tiempo


Hildegard von Bingen fue una mujer adelantada a su tiempo, una monja que en los oscuros años del Medievo alemán hacía gala de un sentido común y una claridad de pensamiento poco habitual en aquella época, inspirada según ella misma, por visiones celestiales. Su interés por la música, la literatura y las plantas medicinales, la hacían diferente a los demás. En un entorno en que las autoflagelaciones y el temor religioso extremo estaban a la orden del día, se trataba de una mujer muy moderna que aportaba a sus acciones un grado de racionalidad por encima de la media.

Esta es la historia que nos cuenta la directora alemana Margarethe Von Trotta en Visión (Vision – Aus dem Leben der Hildegard von Bingen, 2009). La perspectiva que da del Clero Medieval es muy terrenal. Se muestra la Iglesia como una institución con una jerarquía y unas reglas de conducta, en la que conviven y se relacionan personas que se mueven por distintos motivos, unos más materialistas y otros más espirituales. Ansias de poder, envidias, altruismo, intereses políticos, el bien común, todo un entramado social con relaciones interpersonales que se pueden dar en cualquier otro tipo de comunidad. Un retrato de la Iglesia más humano que divino. La interpretación de Barbara Sukowa como protagonista es impecable, y en general todo el elenco de actores hace un notable trabajo.

A ratos se hace algo claustrofóbica debido al cúmulo de estancias pequeñas en las que se desarrolla la historia, y al uso de planos cortos. La fotografía y la música ayudan a la correcta ambientación de un film al que a veces se le nota la falta de medios para una cinta de época. El vestuario y la puesta en escena son de una pulcritud más cercana a la Edad Media retratada en los clásicos de aventuras de los años 50 que a la sucia era medieval descrita en las imágenes de las películas desde los años 80 hasta la actualidad. Quizá en esto recuerda a El primer caballero (First knight, Jerry Zucker 1995), en que se combinaba ese vestuario de toque naif con momentos más lúgubres de fotografía oscurantista.

El conjunto de la película resulta algo frío y quizá demasiado serio, se echa en falta algún momento más distendido para oxigenar el ambiente, pero el resultado final es bastante digno.

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domingo, 12 de septiembre de 2010

Un extraño visitante


El pasado 2009 el cine español dio un paso de gigante en el terreno de la animación 3D con Planet 51, sobre un astronauta que llega a un planeta en el que viven unos seres verdes, cuyo diseño de la sociedad responde al modelo de los Estados Unidos en los años 50, pero con coches flotantes de estética retro y formas redondas en todos los objetos y edificios. El ambiente y el tono fresco y lúdico cincuentero recuerda a la saga de Regreso al futuro. La técnica de animación es impresionante, a la altura de las grandes producciones de Hollywood, y la idea es muy atractiva, ya que se invierten los roles clásicos de las películas acerca de invasiones alienígenas; aquí el humano es el extraterrestre. El ritmo es muy ágil y tiene golpes cómicos muy conseguidos, además de numerosos guiños cinéfilos.

Dirigida por Jorge Blanco con los codirectores Javier Abad y Marcos Martínez, se trata de la película más cara del cine español, coproducida con Reino Unido y Estados Unidos. En su versión en inglés se pueden oír las voces de gente como Gary Oldman, Jessica Biel, Dwayne Johnson o John Cleese. Además ha contado con Joe Stillman, uno de los guionistas de las dos primeras entregas de la saga Shrek.

El resultado final es una divertida comedia de ciencia ficción de mucho calado en los apartados técnico y estético, pero que se queda muy en la superficie en cuanto se refiere al trazado de los personajes, lo que hace que conceptualmente deje una cierta sensación de que podría haber dado más de sí. Una buena idea poco desarrollada. Con todo y con eso es un buen divertimento, y un título a tener en cuenta por lo que supone de novedoso a nivel industrial dentro del cine español. Una superproducción por todo lo alto.

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sábado, 28 de agosto de 2010

Dulces sueños


Tras Shutter Island volvemos a encontrarnos con Leonardo Di Caprio interpretando de nuevo a un personaje atormentado, por la pérdida de su mujer, y navegando por su torturada mente en Origen (Inception, Christopher Nolan 2010), aunque con una puesta en escena muy alejada del estilo retro del film de Scorsese y más cercano al universo tecno futurista de Matrix (Hermanos Wachowski, 1999) o Minority Report (Steven Spielberg, 2002). Un ladrón de ideas, que las extrae del subconsciente de sus víctimas mientras duermen metiéndose en sus sueños, no puede regresar a su país por una serie de cargos legales que pesan contra él. Un magnate japonés le ofrece la tarea de realizar el proceso contrario, es decir, introducir una idea en la mente de un competidor, a cambio de limpiar su historial para que pueda regresar a su casa.

Un guión bien pulido para hacer creíble y entendible este laberíntico relato entre el mundo onírico de los sueños y el real, acompañado de un diseño de producción visualmente apabullante y una soberbia partitura musical de Hans Zimmer, son las grandes bazas que juega Nolan para conseguir una atmósfera absorbente que atrapa al espectador, de la misma forma que lo hizo en su anterior película El caballero oscuro. Aunque tampoco hay que olvidarse de los actores, que todos ellos están más que correctos en sus respectivos papeles. Di Caprio está enorme y lleva el peso protagonista con gran aplomo entre varios rostros conocidos: la joven revelación de Juno Ellen Page, Marion Cotillard, vista el año pasado junto a Johnny Depp en Enemigos públicos , y el carismático Ken Watanabe de El último samurái (The last samurai, Edward Zwick 2003) y Cartas desde Iwo Jima. En papeles más secundarios encontramos a Pete Postlethwaite, inolvidable en la impactante En el nombre del padre (In the name of the father, Jim Sheridan 1993), a Tom Berenger y al gran Michael Caine, habitual en el cine de Nolan, ya que ha participado en las dos entregas de Batman y en El truco final (The prestige, 2006). Otro que repite con el director es Cilian Murphy, que se metió en la piel del Espantapájaros en Batman begins.

Puede dar la sensación de que el artífice de este entramado sea demasiado pretencioso, pero el caso es que consigue salir airoso con una cinta muy sólida y muy potente. En su autocomplacencia quizá se le va un poco la mano al dilatar demasiado el metraje durante el clímax final, pero globalmente es un mal menor dentro del conjunto.

Origen es un espectáculo cinematográfico en toda regla, ya que resulta contundente tanto en su aspecto técnico como en el conceptual. Sin duda una de esas películas que no dejan indiferente a nadie.

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miércoles, 25 de agosto de 2010

Bebés medicamento


Una niña concebida para donar órganos a su hermana enferma de cáncer, decide que no quiere seguir donando porque desea llevar una vida normal. Por ello recurre a un abogado de éxito para solicitar la emancipación médica de sus padres. Este es el punto de partida de La decisión de Anne (My sister’s keeper, Nick Cassavetes 2009), un intenso drama que toca un tema controvertido, como es el los bebés medicamento, de enorme interés y actualidad, que sin embargo no se prodiga demasiado en el cine.

El contenido de la cinta es lo suficientemente potente como para que el visionado de la película resulte atractivo. En lo que respecta a los aspectos meramente cinematográficos cabe destacar las interpretaciones de sus actores, tanto de los adultos Cameron Díaz, Jason Patric y Alec Baldwin, como de los más jóvenes, las actrices Abigail Breslin y Sofia Vassilieva. La dirección de Cassavetes, director de El diario de Noah y John Q, es correcta y el ritmo adecuado, pero la fluidez narrativa se ve un poco lastrada por el uso algo desequilibrado de los flash-backs. Las inserciones de los mismos a veces resultan demasiado bruscas y alguno que otro es demasiado largo, lo cual hace dar bandazos al espectador en cuanto a centrar la atención en seguir la evolución del relato. Por lo demás cumple con creces el nivel emocional que se espera de un drama lacrimógeno.

En definitiva es una muy correcta película, con momentos verdaderamente emocionales, bien interpretada y que trata con buen tacto un tema bastante polémico y delicado.

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martes, 17 de agosto de 2010

Vamos de excursión


El nuevo vídeo de Galax Pictures es un reportaje sobre la ruta de senderismo en Monteagudo, una de las islas Cíes, archipiélago bañado por el océano Atlántico en las costas gallegas de la Ría de Vigo.

Están invitados a ver paisajes de bosque y playa, además de gaviotas en acción, pulsando AQUÍ. Espero que disfruten.

domingo, 15 de agosto de 2010

Los hombres de Sly



- “Yo soy prescindible.”
- “¿Prescindible? ¿Qué significa prescindible?”
- “Es como si te invitan a una fiesta, tú no apareces y a nadie le importa.”

Esta conversación la tenía Sylvester Stallone con Julia Nickson en Rambo II (1985). Los mercenarios contratados para misiones de alto secreto son como peones de ajedrez; son prescindibles y reemplazables. La nueva película de Sly Los mercenarios (The expendables, 2010), cuya traducción literal al español sería “los prescindibles”, trata precisamente sobre un grupo de soldados de fortuna reclutados para derrocar al dictador de una isla en algún lugar de Latinoamérica.

La amistad es el tema estrella de trasfondo, además de la redención de estos guerreros por su pasado plagado de muertes y violencia. Por lo demás es todo un homenaje al cine de acción de los años 80 y 90, con tipos duros y socarrones, más chulos que un ocho, que reparten estopa a diestro y siniestro. Tiros, explosiones, persecuciones y luchas cuerpo a cuerpo con un elenco que recoge a las viejas y nuevas glorias de este género cinematográfico: Stallone, Mickey Rourke, Jet Li, Jason Statham, Eric Roberts y Dolph Lundgren, además de sendos cameos de Schwarzenegger y Bruce Willis que se reúnen con su colega Sylvester en una escena, momento que todos los fans del género llevábamos años esperando.

Trepidante, adrenalítica y divertida, tan sólo un montaje algo confuso en algunas escenas de acción impiden que la película sea redonda del todo. La química entre los actores es buena y se les nota a gusto en sus roles, disfrutando de su trabajo.
Parece que las islas están de moda este año: Scorsese nos presentó a un Di Caprio desquiciado en el thriller psicológico Shutter island, luego Polanski nos trasladó a otra ínsula para vivir una trama de conspiraciones políticas en El escritor, y ahora Stallone se monta una guerra en otro pedazo de tierra rodeada de agua por todas partes.

En definitiva Los mercenarios es un divertimento sin complejos a la antigua usanza. Stallone dirige, coescribe y protagoniza el film con la firmeza que le aportan 30 años de experiencia en este tipo de películas y un gran conocimiento de la industria cinematográfica.

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miércoles, 28 de julio de 2010

La fuga de los juguetes


Andy se hace mayor y sus juguetes van a parar a una guardería en la que se acaban encontrando prisioneros, por lo que deben evadirse como sea. A grandes rasgos esta es la trama de Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010), una especie de La gran evasión (The great escape, John Sturges 1963) en clave de comedia familiar de animación 3D. Una idea interesante aunque no excesivamente original ya que tiene el precedente de Evasión en la granja (Chicken run, Peter Lord y Nick Park, 2000), estupenda película de animación stop motion sobre unas gallinas que planean fugarse de un corral en el que viven como si fuera un campo de concentración. Esto es algo que choca un poco porque la factoría de John Lasseter nos tiene acostumbrados a historias con planteaminetos muy originales como Up, Wall-E o Ratatouille. Nos tienen habituados a mostrarnos algo insólito como un romance robótico, una rata cocinera o una casa que vuela con globos de feria, mientras que en Toy Story 3 salta enseguida la referencia a las gallinas de plastilina.

Sin embargo la nueva criatura de Pixar emerge triunfante con un guión muy sólido, como suele ser habitual en sus producciones, que perfila a los personajes con una hondura psicológica muy notable y establece relaciones muy intensas entre ellos.

Continúan primando los valores de la amistad y la lealtad como tema de fondo principal en consonancia con las anteriores entregas de la saga. La técnica de animación es impresionante, sobre todo porque consiguen que esté a la altura de las animaciones actuales en cuanto a técnica, pero los personajes conservan el encanto que poseían en la primera e innovadora cinta de 1995. Guiños para cinéfilos, conspiraciones, traiciones, acción, buenos y malos, la película tiene de todo. En algunos momentos es más adulta que infantil, por lo que en general es disfrutable por todos los públicos.

Momentos muy divertidos y otros de gran dramatismo perfectamente dosificados, hacen de esta película una deliciosa experiencia audiovisual que ilusiona y emociona.



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jueves, 22 de julio de 2010

Ensalada de tiros y risas


Una fórmula muy utilizada por Hollywood en la temporada estival, es la de juntar a dos astros del celuloide con buena química en pantalla y hacerles vivir un romance ligero en una situación límite con grandes dosis de acción y comedia. Michael Douglas y Kathleen Turner vivieron exóticas y divertidas aventuras en Tras el corazón verde (Romancing the Stone, Robert Zemeckis 1984) y en La Joya del Nilo (The jewel of the Nile, Lewis Teague 1986), o por ejemplo Mel Gibson se unió a Goldie Hawn en una trepidante persecución en Dos pájaros a tiro (Bird on a wire, Jon Badham 1990). Arnold Schwarzenegger con Vanessa Williams en Eraser (Chuck Russell, 1996) o Keanu Reeves con Sandra Bullock en Speed (Jan de Bont, 1994) son otros buenos ejemplos de esta receta veraniega.

James Mangold, director de las interesantes CopLand (1997) y El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma, 2007), aplica esta fórmula para servirnos en este caluroso verano una refrescante ensalada de tiros y risas con Tom Cruise y Cameron Díaz recorriendo el mundo entre balas, chistes y coqueteos. Así es Noche y día (Knight and day, 2010), una historia de espías llevada al límite de acción y comedia, como Mentiras arriesgadas (True lies, James Cameron 1994) pero con una envergadura de producción mucho menor que la del mastodóntico film del director de Avatar. La trama se desencadena por una pila de gran potencia creada por un chico superdotado al que ha captado enseguida el gobierno de Estados Unidos para recluirlo en un lugar supersecreto.

La química entre Cruise y Díaz funciona a la perfección. Tom hace una versión más pícara y desenfadada de su agente Ethan Hunt de Mission:Impossible y Cameron Díaz se muestra encantadora en todo momento. Jordi Mollá reaparece nuevamente como malo de una comedia de acción tras haberlo visto en Dos policías rebeldes 2 (Bad boys 2, Michael Bay 2003) haciendo de narcotraficante cubano. Ahora el rol es de traficante de armas español, y le va mejor que el anterior. Sobre la muy comentada secuencia de los San Fermines en Sevilla, sólo decir la secuencia en sí a mí me gustó, con motos y coches pegando tiros entre los toros, al margen de la polémica que pueda suscitar la mezcla de folclore español que tanto le gusta a Tom Cruise. Recordemos que en Mission: Impossible 2 ya había creado una atmósfera un tanto peculiar combinando la Semana Santa de Sevilla con las Fallas de Valencia.

En definitiva un divertimento sin pretensiones para pasar una divertida tarde de caluroso verano. Cine de evasión en estado puro.
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sábado, 17 de julio de 2010

Crisis existencial


Érase una vez un ogro verde que rescató a una princesa hechizada, se casó con ella, conoció a su familia, se enfrentó al origen del hechizo bajo el cual fue condenada su mujer, y asumió, no sin grandes preocupaciones, el reto de ser padre, teniendo finalmente tres hijos. Hasta aquí llegan las tres primeras partes de este cuento de hadas. Con la moraleja de que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde, Shrek: Felices para siempre (Shrek: Forever after, Mike Mitchell 2010) se perfila como el cuarto y último capítulo, en el que cuando todo parece ser perfecto, Shrek se siente agobiado por la rutina diaria hasta el punto de vender su alma, literalmente hablando, por volver a ser, aunque sólo sea por un día, el terrorífico ogro de antaño. Para ello firma un macabro pacto con el brujo Rumpelstiltskin, viéndose así viviendo en una realidad alternativa más oscura y caótica, algo así como lo que nos mostraba en su momento Regreso al futuro II (Back to the future II, Robert Zemmeckis 1989) en la que los viajeros del tiempo al cambiar el pasado se encontraban con su mundo patas arriba cuando volvieron a su presente.

El nuevo y tétrico escenario del reino de Muy Muy Lejano recuerda en su ambientación a la secuencia inicial de Cómo entrenar a tu dragón de la propia factoría Dreamworks. Los nuevos roles de los personajes de siempre son interesantes, especialmente la princesa Fiona convertida en una cañera ogresa guerrera. El Gato con Botas se ha vuelto gordo y sedentario y Asno sigue siendo el mismo de siempre pero más desconfiado y con el pelo sucio y desaliñado. La técnica de animación es cada vez más avanzada, especialmente llama la atención en este film el grado de perfección en la textura de los rostros humanos. El ritmo es muy bueno y la película resulta muy divertida. Los diálogos tienen mucha chispa y Rumpelstiltskin se revela como un estupendo villano para la función.

En Shrek Tercero, aunque era entretenida, la saga había dado un bajón que ahora remonta vuelo con esta última entrega. Quizá se debía a los nuevos personajes: la segunda parte tenía tres magníficos fichajes estrella con el rey Harold, el hada Madrina y el Gato con Botas, y esta cuarta parte juega una buena baza con el retorcido y vengativo brujo. Sin embargo en el tercer episodio los nuevos Arturo y Merlín no acabaron de cuajar del todo. A pesar de que ahora consigue levantar cabeza muy dignamente, lo que también es cierto es que deja una cierta sensación de que la trama es una excusa para volver una vez más a las pantallas a modo de despedida, síntoma de que la historia ya no da más de sí, pero es de agradecer que se tomen la molestia de despedirse con todos los honores y no desaparecer a la deriva por desgaste como ocurre con otras series.

En definitiva este capítulo final supone un digno cierre de la saga que se ha convertido en uno de los iconos cinematográficos de la última década. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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domingo, 11 de julio de 2010

El Visionario a concurso

El corto documental El Visionario se presenta al concurso de TCM y ONO El corto y cálido verano. Si tienes perfil en Facebook puedes votar por este vídeo visitando el siguiente enlace: http://apps.facebook.com/cortoverano/108.php

Gracias y saludos,

jueves, 1 de julio de 2010

La pugna por el legado


En sus últimos días de vida el célebre escritor León Tolstoy fue testigo de cómo su socio Vladimir Chertkov, líder del movimiento Tolstoyano, y su amadísima esposa la condesa Sofía, se disputaban su legado por distintos intereses: él por la causa social que defiende y ella por su familia. Esta es la historia que nos cuenta Michael Hoffman en su película La última estación (The last station, 2009).

Todos los personajes se muestran con luces y sombras y están admirablemente interpretados. Los veteranos Christopher Plummer y Helen Mirren, en los respectivos papeles de Tolstoy y su mujer, están pletóricos y de hecho recibieron sendas nominaciones a los Oscar en la pasada edición. Plummer perdió contra Christoph Waltz por Malditos bastardos, algo que resulta comprensible, mientras que Mirren se quedó sin estatuilla frente a Sandra Bullock por The blind side, algo que podría ser discutible. Completan el reparto el siempre interesante Paul Giamatti y los jóvenes actores James McAvoy y Kerry Condon, que consiguen no desentonar al lado de tanta veteranía y están a la altura de las circunstancias.

Basada en la novela de Jay Parini, Hoffman coescribe con el autor el guión y dirige con elegancia esta apasionante historia, con un ritmo narrativo simplemente correcto y una intensidad emocional equilibrada. La fotografía y la recreación de la época, acompañadas de la adecuada música, forman el marco idóneo para disfrutar de este drama biográfico que se desarrolla en la Rusia de principios del siglo XX.

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domingo, 27 de junio de 2010

Encuentro de bloggers de cine en Madrid


La agencia de publicidad en internet Addoor, con el patrocinio de Toyota IQ, convocó el pasado 24 de junio un encuentro de bloggers de cine con los directores Isabel de Ocampo y Carlos Therón en el céntrico local Angelika Cinema Lounge de Madrid. Estos jóvenes cineastas representan dos formas muy diferentes de hacer cine: ella en una línea de cine social y él más en la onda de las comedias de acción. Ambos, que cuentan con un premio Goya cada uno a Mejor Cortometraje, se encuentran ahora preparando sus respectivos primeros largometrajes y han compartido con los bloggers sus anécdotas, proyectos y opiniones sobre la actualidad del mundo del celuloide.

Una agradable y amena velada que transcurrió en un tono lúdico y distendido, donde el Séptimo Arte fue el gran protagonista.

sábado, 26 de junio de 2010

Podría dar más de sí


Faltaba por estrenarse una de las películas oscarizadas este año en categorías principales. Llega a las pantallas The blind side (John Lee Hancock, 2009), que le valió el Oscar a Sandra Bullock como Mejor Actriz. Basada en hechos reales, la película cuenta la historia de una familia acomodada del sur de Estados Unidos que se convierten en tutores legales de un adolescente negro procedente de un barrio conflictivo con una infancia traumática. El chico con gran esfuerzo consigue ir a la universidad y convertirse en estrella de fútbol americano.

Una historia de buenas intenciones y auto superación, de esas que tanto gustan en Hollywood, escrita y dirigida por el otrora guionista de los memorables films de Clint Eastwood Media noche en el jardín del bien y del mal (Midnight in the garden of good and evil, 1997) y Un mundo perfecto (A perfect world, 1993). El planteamiento se antoja interesante en cuanto a que apunta valores como la importancia de la familia, el instinto de protección y el afán de mejorar, pero el acabado de la cinta se ve lastrado por un tratamiento cinematográfico muy simplista más cercano al telefilm de sobremesa que a un gran drama hollywoodense propio de los Oscar. Al conjunto en general le falta intensidad dramática. Si bien en su planteamiento tiene elementos suficientes para transmitir emociones, lo cierto es que no llega a tocar la fibra sensible. También en el retrato que se hace de la sociedad sureña en que se desarrolla la acción, donde hay muchos prejuicios clasistas y raciales, resulta superficial.

Un dato curioso es que Julia Roberts, que al igual que Bullock parecía encasillada en la comedia ligera, ganó el Oscar por Erin Brokovich (Steven Soderberg, 2000) que también era un drama basado en hecho reales con formato de TV movie.

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lunes, 21 de junio de 2010

Competiciones veraniegas


A veces ocurre que coinciden en la misma época en cartelera películas que, por distintos motivos, pueden guardar cierta similitud haciéndose inevitables las comparaciones. En los estrenos de este verano se me antojan interesantes dos competiciones por la taquilla.

Por un lado los titanes de la animación en 3D, que cada año tienen su cinta original, este año han optado ambos por estrenar secuelas de sus respectivas sagas más emblemáticas: por un lado veremos la tercera entrega de los juguetes de Pixar en Toy Story 3 y por otra parte Dreamworks desembarca en la cartelera con el cuarto capítulo, y dicen que último, de las aventuras del ogro verde con Shrek: Felices para siempre. Según los rumores en la red parece que en principio promete más la de Pixar, pero ya veremos. La saga de Dreamworks había decaído con Shrek Tercero respecto a las dos primeras cintas, a pesar de la perfección técnica alcanzada.


Por otro lado hay otra pugna interesante desde mi punto de vista que es la de película de acción sobre mercenarios con sabor ochentero. De la mano del director Joe Carnahan llega la adaptación a la gran pantalla de la célebre serie televisiva El equipo A, y después Sylvester Stallone nos deleitará con Los mercenarios (The expendables) reuniendo a todo un elenco de actioners de los 80 y los 90. Personalmente me inclino más por el bueno de Sly, pero en fin, habrá que verlas y juzgar quien se lleva el gato al agua.

¿Cuáles son vuestras favoritas?

domingo, 13 de junio de 2010

Feria del libro de Madrid


Se clausura la Feria del Libro de Madrid y Galax Pictures ha preparado un reportaje sobre este evento cultural. Este año ha estado dedicada a la literatura nórdica.
El vídeo se puede ver pinchando AQUÍ.

jueves, 10 de junio de 2010

Testimonios


En febrero de 2009 el sacerdote Pablo Domínguez falleció en un accidente de montaña. Tenía 42 años. Era una persona muy vital, alegre y entrañable, según todos aquellos que le conocían. El cineasta Juan Manuel Cotelo estrena ahora el documental La última cima, donde recoge los testimonios de familiares y amigos del fallecido, los cuales resultan unos emotivos y otros divertidos.

El inicio de la película es totalmente rompedor. Con un montaje muy dinámico que combina animación, imágenes del protagonista, una irónica introducción del director explicando cómo surgió este proyecto y entrevistas en la calle para captar la opinión que de los curas tiene la gente en general. Todo con un sentido del humor que sorprende por su frescura. La única pega es el clásico formato de “bustos parlantes” utilizado para las entrevistas, que si bien al inicio le va bien por la combinación con otros elementos, en la parte final termina por hacerse demasiado presente, lo que le da un toque muy televisivo.

En general una película muy positiva, divertida, fresca y emotiva realizada con pocos medios pero con mucho ingenio, algo que hoy en día se echa de menos en cintas de presupuestos estratosféricos.

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martes, 1 de junio de 2010

Gran espectáculo acuático


En 2003 el cineasta francés Jacques Perrin puso voz a la narración, en su doblaje al francés, del estupendo documental Deep Blue de la BBC sobre los fondos marinos. Ahora además de narrar también dirige, junto a Jacques Cluzaud, un nuevo recorrido por los distintos mares a lo largo y ancho del planeta en Océanos (Océans, 2009) con el mensaje de concienciar al espectador sobre la necesidad cuidar el medio acuático y a sus animales, de los que muchas especies se encuentran en vías de extinción. La crueldad y la ternura, la belleza y la fealdad, todo es posible en el espectáculo de la naturaleza.

La mayoría del metraje es puramente visual, con breves comentarios de voz en off. Las imágenes son espectaculares, rodadas con un apabullante despliegue de medios técnicos para mostrarnos a una gran variedad de animales marinos que establecen entre ellos distintas relaciones de depredación o de simbiosis. De la misma forma se muestra al ser humano estableciendo también vínculos antagónicos con los seres acuáticos: mientras unos se convierten es auténticos depredadores mutilando sin escrúpulos a todo bicho viviente y contaminando el medio, otros buscan acercarse con respeto a este fascinante entorno para estudiarlo y convivir en armonía con los animales que lo habitan.

Siendo un documental se echa en falta un cierto carácter didáctico. Vemos numerosos animales en diversos lugares, pero en muchas ocasiones no sabemos ni donde están ni de qué animal se trata. Sin embargo, como estamos en la era crossmedia, la web oficial del film ofrece información de las especies que aparecen en el mismo y su ubicación en la Tierra. Lo que sí está impecablemente conseguido es saber, con sólo la imagen, qué está pasando; si están cazando, paseando, acechando, defendiendo, atacando, etc. La música de Bruno Coulais, nominado a los Oscar la partitura de Los chicos del coro, acompaña y realza la fuerza de las imágenes, ya por sí poderosas.
Coproducida entre Francia, Suiza y España, Océanos es el documental más caro de la historia, un dinero bien invertido ya que su alto presupuesto se hace notar en cada fotograma del metraje. Sin duda un regalo para la retina.

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domingo, 23 de mayo de 2010

Un genio caído en desgracia


El concierto (Le concert, Radu Mihaileanu, 2009) cuenta cómo un director de orquesta del Bolchoi de Moscú, que fue degradado y humillado por el régimen comunista hace 30 años, encuentra la oportunidad de resurgir de sus cenizas cual ave Fénix suplantando a los actuales músicos del prestigioso teatro ruso para dar un concierto en el Chatelet de París.

Deliciosa comedia dramática francesa coproducida junto a Italia, Rumanía y Bélgica, con equilibradas dosis de humor, drama y emoción. El retrato de la Rusia actual en clave cómica recuerda en cierto modo al tono empleado por la británica Full Monty (Peter Cataneo, 1997). Los actores gozan todos de una naturalidad en pantalla de lo más estimulante, entre los que destaca especialmente Dmitry Nazarov en el papel de amigo y cómplice del protagonista, una relación de amistad de más de 30 años que queda muy bien reflejada en la película. La joven Mélanie Laurent, conocida por su papel de judía vengativa en Malditos bastardos de Tarantino, desempeña aquí con elegancia el papel de joven estrella violinista. Aleksei Guskov protagoniza la cinta en el rol del gran maestro en declive, transmitiendo con eficacia un halo de melancolía que invade a su personaje. El rol de su esposa, una mujer emocionalmente fuerte que hace suya la desgracia de su marido, está espléndidamente interpretado por la actriz Anna Kamenkova.

Sorprende el ritmo narrativo bastante ágil dentro de una coproducción europea. La música de Tchaikovsky hace disfrutar de una grata experiencia melómana. Por otro lado es digna de alabanza la partitura original compuesta por Armand Amar.

La secuencia del concierto transmite una emoción que va in crescendo, de forma similar a la escena que retrata el estreno de la Novena Sinfonía en Copying Beethoven. Quizá algún toque demasiado caricaturesco en el comportamiento de los personajes puede chirriar un poco, como la llegada a París de los músicos, que se desmadran totalmente una vez se ven fuera de Rusia. Resulta algo chocante que muchos de ellos puedan ser grandes músicos. Por lo demás la película resulta bastante redonda, positiva y muy agradable de ver.


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sábado, 22 de mayo de 2010

Paralelismos


El cine tiene ya más de 100 años de historia y eso hace que continuamente veamos referencias de unas películas en otras. Es muy común decir que tal película es un cruce entre esa y aquella. Gran muestra de esta tendencia lo hemos tenido hace unos meses con Avatar, donde las referencias a títulos anteriores son numerosas. Sin embargo también se puede considerar el proceso inverso, es decir, que de una película puedan establecerse paralelismos con distintas producciones posteriores. Para ilustrar esta idea propongo el siguiente ejemplo: cómo el clásico de la comedia Luna nueva (His girl Friday, Howard Hawks 1940) guarda relación con títulos contemporáneos tan dispares como el thriller Ejecución inminente (True crime, Clint Eastwood 1999) y la cinta de catástrofes Twister (Jan de Bont, 1996).

La dinámica y espléndida comedia de Hawks comienza con una periodista que se va a casar con un agente de seguros, para alejarse del medio periodístico y llevar una vida más tranquila. La víspera de la boda acude con su prometido a la redacción del periódico para comunicárselo a su ex marido, director del rotativo, para que éste deje de molestarla. Ese mismo día se da la situación de un hombre que va a ser condenado injustamente a la horca y el diario busca demostrar su inocencia, ocasión que el jefe de redacción utiliza para convencer a su ex mujer que se encargue del artículo, como último favor antes de irse, en un intento desesperado por recuperarla.

En Twister se plantea a un experto en tornados que ha aceptado un empleo como hombre del tiempo en televisión para casarse con una psicóloga y llevar una vida más sosegada. Por ello acude con su prometida a ver a sus antiguos compañeros cazatornados para pedirle a su esposa en trámites de separación, ahora líder del equipo científico, que firme los papeles del divorcio. Justo ese día el pintoresco grupo va a lanzar un nuevo dispositivo para estudiar los tornados, artilugio que fue invención del protagonista.

Ejecución inminente cuenta la historia de un periodista veterano echado a perder por el alcohol y las mujeres, en el que nadie confía, que entrevista a un preso condenado a muerte en las horas antes de su ejecución. Tras hablar con él piensa que no cometió el crimen y comienza una carrera contrarreloj para demostrar su inocencia.


Como podemos comprobar, tenemos por un lado una relación de personajes y por otra parte la trama que desencadena el desarrollo de la película. De esta forma podemos ver que el esquema que relaciona a los protagonistas en Luna Nueva se repite en Twister, cambiando el ámbito de los periodistas por el de los científicos meteorológicos, mientras que la misma trama de investigación periodística para salvar a un reo del patíbulo en las horas previas a la ejecución sirve a Eastwood para desarrollar su película con otro tipo de personajes.

Los paralelismos entre películas pueden ser más frecuentes de lo que parece.

domingo, 16 de mayo de 2010

El origen de la leyenda


El heroísmo, los arcos y las flechas vuelven a llenar la pantalla de la mano de Ridley Scott en la enésima adaptación cinematográfica del legendario Robin Hood (2010). En 2004 se estrenó El Rey Arturo (King Arthur) de Antoine Fuqua, que proponía la recreación del personaje histórico en que se basó la leyenda de Camelot por todos conocida. La cinta de Scott parte de una premisa similar con otro personaje legendario, la de mostrarnos el origen del arquero de Sherwood justo antes de convertirse en leyenda. De esta forma se plantea a Robin Longstride como un arquero al servicio del rey Ricardo Corazón de León en las Cruzadas. De regreso a casa se convierte en sustituto de sir Robert de Loxley, noble caballero y mano derecha del rey, para devolver a Inglaterra la corona de Ricardo y la espada de Loxley.

El motor que mueve la evolución del personaje principal es el reencuentro de un héroe con su pasado y el legado de su padre, con el que apenas ha tenido relación, tema que curiosamente pudimos ver también hace escasos días en Iron Man 2. Por otro lado las conspiraciones políticas y la opresión del pueblo obligado a pagar impuestos abusivos por la sed de poder a cualquier precio de un mandatario mediocre y mezquino, centran la atención de la trama, relatada con buenas dosis de idealismo, corrupción, heroicidad y romance.

Ridley Scott recupera la fuerza visual y tono épico de la narración que demostró en Gladiator (2000) y que parecía haber perdido en la espectacular pero fallida El reino de los cielos (2005). Russell Crowe y Cate Blanchet recrean a unos Robin y Marian más que convincentes. La película resulta muy equilibrada en cuanto a la combinación de acción y desarrollo de la historia y personajes, fruto de la veteranía de Scott tras las cámaras y de un guión bastante sólido de Brian Helgeland, el otrora guionista de títulos como L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997) o Mystic River (Clint Eastwood, 2003). El príncipe Juan está retratado con cierto parecido al Comodo de Gladiator, pero el actor que le da vida, Oscar Isaac, aunque correcto, no alcanza como rey de Inglaterra el nivel de Joaquim Phoenix como emperador romano. El otro villano de la función tiene más peso con la intensidad en pantalla de Mark Strong, al que hemos visto a principios año también de malo enfrentado a otro héroe antológico en Sherlock Holmes (Guy Ritchie, 2009). Es la segunda vez que este actor se pone a las órdenes de Scott tras Red de mentiras (Body of lies, 2008), en la que compartió también cartel con Russell Crowe cuyas colaboraciones con Ridley se remontan más atrás en el tiempo: Gladiator (2000), Un buen año (A good year, 2006), y American gangster (2007). Los veteranos Max Von Sydow, William Hurt y Eileen Atkins, dan el toque crepuscular al conjunto. La banda sonora de Marc Streitenfeld es buena, pero en la inevitable comparación con Gladiator, se echa algo de menos la mano de Hans Zimmer tras la partitura.

Igual que en 1976 Richard Lester nos contaba una historia desarrollada varios años después de la mítica aventura del bosque de Sherwood en la interesante Robin y Marian ofreciendo unos personajes envejecidos, con unos espléndidos Sean Connery y Audrey Hepburn, ahora Ridley Scott opta por contar lo que ocurrió antes de aquellos hechos . La historia por todos conocida ha sido retratada numerosas veces en el cine, de las que cabe destacar la clásica Robin de los bosques (The adventures of Robin Hood, Michael Curtiz 1938), con Errol Flynn y Olivia de Havilland, Robin Hood: príncipe de los ladrones (Robin Hood: prince of the thieves, Kevin Reynolds, 1991), con Kevin Costner y Elisabeth Mastrantonio, y la versión animada de Walt Disney Robin Hood (Wolfgang Reitherman, 1973).

En definitiva, una épica y entretenida precuela de la leyenda de Robin Hood servida por el tándem Scott/Crowe, con una correcta partitura musical, buena ambientación, buen guionista y un notable elenco de actores.

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