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sábado, 19 de marzo de 2011

El club de los directores malditos


Hay determinados directores a los que el Oscar a Mejor director se les resiste, a pesar de haber hecho muchos méritos para merecerlo, algunos incluso más que otros que sí han recibido la preciada estatuilla. Con el tiempo unos acaban recibiéndolo, otros no lo han recibido nunca, y otros siguen en activo y por tanto aun hay esperanzas.

Uno de los casos más paradigmáticos es el de Steven Spielberg. Hoy día cuenta ya con dos galardones, por La lista de Schindler (1993) y Salvar al soldado Ryan (1998). Sin embargo fue nominado en cuatro ocasiones más antes de ganar el primer Oscar, a saber Encuentros en la tercera fase (1977), En busca del Arca perdida (1981), E.T. (1982) y El color púrpura (1985). Posteriormente a sus dos victorias volvió a ser nominado por Munich en 2005, pero un tercer Oscar quizá pensaron sería demasiado. Algo parecido le ocurrió a su admirado David Lean, que ganó en dos ocasiones consecutivas por El puente sobre el río Kwai (1957) y Lawrence de Arabia (1962), pero con Doctor Zhivago (1965) se quedó sólo con la nominación. Antes de ganar sendas estatuillas había sido nominado en tres ocasiones más por Breve encuentro (1945), Cadenas rotas (1946) y Locuras de verano (1955). Su última nominación fue por Pasaje a la India (1984).

Un caso reciente de justicia tardía es el de Martin Scorsese, que fue reconocido como Mejor Director por Infiltrados (2006) tras otras cinco nominaciones anteriores durante más de veinte años de carrera profesional: Toro salvaje (1980), La última tentación de Cristo (1988), Uno de los nuestros (1990), Gangs of New York (2002) y El aviador (2004).

Sin embargo grandes genios como Charles Chaplin o Alfred Hitchcock nunca fueron reconocidos en esta categoría por la Academia de Hollywood. El inolvidable Charlot recibió dos premios honoríficos, uno en 1928 con El circo por su versatilidad artística, y el otro en 1972 por su gran aportación a la industria del cine. En 1973 recibió el Oscar a la mejor música por Candilejas, pero nunca lo nominaron como Mejor Director. Por otra parte el mago del suspense fue nominado hasta en cinco ocasiones por Rebeca (1940), Náufragos (1944), Recuerda (1945), La ventana indiscreta (1954) y Psicosis (1960), pero no recibió ningún galardón hasta que le otorgaron en 1968 el premio Irving Thalberg, que la Academia concede a personas relevantes de la producción cinematográfica. A Spielberg se lo dieron en 1987.

Ridley Scott, responsable de clásicos de ciencia ficción como Alien (1979) y Blade Runner (1982) aun no ha recibido un Oscar a mejor Director a pesar de haber estado nominado en tres ocasiones: Thelma y Louisse (1991), Gladiator (2000) y Black Hawk derribado (2001). Lo más curioso es que Gladiator fue la triunfadora de su año con cinco galardones pero le fue negado el premio a su director. Este año hemos podido ver cómo David Fincher no sólo estaba nominado sino que además su película La red social partía como favorita y finalmente no ganaron ni la película ni el director. Y además es la segunda vez que le ocurre, ya que con su anterior film, El curioso caso de Benjamin Button, se vio en la misma situación. Parece que Fincher está entrando en este club de directores a los que la Academia de Hollywood se resiste a reconocer su talento detrás de las cámaras.

Reseñado en Sensacine

9 comentarios:

David Amorós dijo...

Lo de Chaplin y Hitchcock es vergonzoso. Es muy gracioso, ver que ridley Scott no ha estado nominado por Blade Runner ni Alien pero si por Black Hawk derrivado, ja,ja. Cosas de los Oscars. Un saludo.

Ramón Ramos dijo...

David Amorós
cierto, los Oscar tienen "esas cosas" y otras muchas. Pero el cine no sería lo mismo sin ellos.

Saludos,

Sesión Golfa dijo...

Totalmente de acuerdo con David, vergonzoso.

Ramón Ramos dijo...

Sesión Golfa
la eterna historia de los genios incomprendidos.

Saludos,

Alis dijo...

Gracias por esta entrada, es muy interesante.
Un saludo.

Mario dijo...

Como dice David es cierto como no darle un premio a Charles Chaplin y a Alfred Hitchcock, dos mega monstruos de la cinematografía, ver sus películas es disfrutar del cine más grande, no habérselos dado es imperdonable, eso del honorífico trata de subsanar errores garrafales. También con Scorsece, por ejemplo "Taxi Driver" que no estuvo nominada a mejor película para mí es una maravilla, dárselo por "Los infiltrados" que no es una de sus mejores películas era solo anticiparse a no caer en equivocaciones de antaño. Tampoco nominar "BladeRunner" quintaesencia del cine de ciencia ficción y punto trascendental en ésta arte es absurdo, Ridley Scott debió ya haber ganado un Óscar. Pero como bien escribes sin ellos con o sin premios no sería lo mismo. Un abrazo.

Mario.

BCNdays dijo...

A los que habeis comentado que más claman al cielo añado Stanley Kubrick, Welles y Sidney Lumet. Lo de Hitchcock como comentábais es fascinante. Esto de los directores malditos es un tema que sorprende. Por si os interesa el tema nosotros también hicimos hace unos días una lista de 10 malditos en los Oscar:

http://despuesde1984.blogspot.com/2011/02/oscar-directores-malditos.html

Un saludo!

Luis Delso Maria dijo...

Esto de los premios del cine es como la lotería...sin duda, estoy de acuerdo con David, es tremendamente vergonzoso lo de Chaplin y Hitchcock, en fin...

Un saludo!

Ramón Ramos dijo...

Alis
me alegro que te haya gustado el artículo.

Mario
coincido en que Infiltrados, siendo bastante buena, no es precisamente lo mejor de Scorsese, suena más bien a que tenían una deuda pendiente con él por no premiarlo antes.

BCNdays
estupenda aportación la de ese trío de ases que has nombrado.

Luis Delso Maria
efectivamente, una lotería en la que el azar está en que la película de uno sea del gusto de quienes tienen que votar.

Saludos,