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miércoles, 29 de junio de 2011

Este castor de trapo está muy vivo


Jodie Foster dirige a Mel Gibson y a sí misma en El castor (The Beaver, 2011), un relato con intención de fábula sobre un hombre profundamente deprimido que utiliza como terapia el hablar a través de una marioneta que se convierte en su alter ego.

Desde luego la propuesta es muy original y la interpretación de Gibson da la talla con un personaje que puede ser un gran reto para cualquier actor. Aunque la película muestra globalmente los distintos aspectos de la vida del protagonista, se centra más en su vida personal que en lo profesional. Incluso dentro de su vida privada a ratos toma más protagonismo la subtrama de su hijo adolescente, interpretado por Anton Yelchin, y su historia con una compañera de estudios, encarnada por Jennifer Lawrence, vista recientemente en el papel de Mística, la mutante de color azul que imita formas en X-men: Primera generación. También a Yelchin lo hemos visto en producciones de ciencia ficción como Star Trek o Terminator: Salvation dando vida a un joven Kyle Reese, el soldado que protegía a Sarah Connor en la primera entrega de la saga sobre el mítico cyborg. Jodie Foster se reserva el rol de esposa abnegada que trata de mantener a la familia unida y aprovecha todo intento de su marido por mejorar para ayudarlo a salir del abismo en que se encuentra.

Otro punto a favor es la música, queda bastante bien para dar ese toque de fábula que persigue la película. Sin embargo narrativamente a veces resulta algo confusa en intenciones y eso hace que no acabe de ser redonda. Por ejemplo, hace unos meses veíamos la producción mexicana El estudiante, que era también una fábula pero en ningún momento dejaba de tener ese tratamiento algo naif que la hace parecer un cuento. En El castor tiene algunos detalles que sí son de cuento pero otros que no lo son tanto y ahí es donde puede patinar un poco ya que se queda poco definida.

En resumen, es una correcta película con buenos actores, una trama arriesgada, música adecuada y el punto más flojo se encuentra en el tono que se le quiere conferir al conjunto del film.

Leer critica El castor (the beaver) en Muchocine.net

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viernes, 24 de junio de 2011

Experimentando formatos


Hacía unos meses que no publicaba nuevos vídeos. Ya iba siendo hora de sacar algo nuevo y he tratado no sólo de que sea otro vídeo más sino de aportar algo que no hubiese hecho en clips anteriores.

La nueva producción se enmarca en la sección de reportajes. Esta vez he tratado de incluir recursos visuales que no hubiera usado antes y también he intentado imprimir un tono a medio camino entre informativo, divulgativo y didáctico. Se trata de un reportaje titulado Turberas: el origen del carbón, que explica de una forma muy básica el proceso de formación de la turba. Ha sido ideado específicamente como complemento audiovisual a un artículo del blog Horizontes bajo tierra.

lunes, 13 de junio de 2011

Cuando Charles encontró a Erik


Si no recuerdo mal Bryan Singer había definido su película X-Men (2000) como un trailer de X-Men2 (2003), dado que la primera fue un experimento de adaptación de los comics Marvel con una estética muy distinta a las viñetas originales. La cosa funcionó y llegó la segunda entrega con un presupuesto más generoso, y en fin, una película con más enjundia. La tercera entrega, que ya no dirigió Singer, fue un desastre, un carnaval de mutantes que decepcionó mucha gente. Tras esta trilogía llega el momento de las precuelas, de ver los orígenes de este grupo de superhéroes. Primero llegó Lobezno, que también fue muy criticada, aunque yo personalmente la disfruté mucho, reconociendo que es inferior a las dos primeras entregas de la serie. Ahora llega X-Men: Primera generación (X-men:first class, Matthew Vaughn 2011), con la que descubrimos el primer encuentro entre Magneto y el Profesor X durante los años 60 en plena crisis de los misiles cubanos, y señoras y señores, impresionante película de entretenimiento con mayúsculas. Vuelve el esplendor de los mutantes a la gran pantalla.

La película dura más de dos horas y no lo parece. Tiene un ritmo trepidante pero sin atropellarse. El desarrollo de la historia está muy bien dosificado. Visualmente es potente y los actores hacen unas estupendas interpretaciones, especialmente Michael Fassbender como Magneto y James McAvoy como Charles Xavier. A Fassbender lo hemos visto recientemente en Centurión y Malditos bastardos, y a McAvoy en La última estación. Kevin Bacon encarna al malo de la función de forma efectiva; se ve que le van los papeles de villano, basta recordarlo en títulos como El hombre sin sombra (Hollow man, Paul Verhoeven, 2000) o Río salvaje (The river wild, Curtis Hanson, 1994).

El buen hacer de los actores, la química entre ellos y la ponderada dirección de Matthew Vaughn confieren una hondura dramática a los personajes y a la trama que le dan un aire de trascendencia al resultado final más allá del mero espectáculo de efectos digitales, que por cierto son muchos y muy buenos.

En definitiva se trata de una buena dosis de aventuras, acción y ciencia ficción con personajes creíbles que logran conectar con el espectador emocionalmente por encima de toda la necesaria parafernalia tecnológica propia de este tipo de films.



Leer critica X-men: Primera Generación en Muchocine.net
Amigos de Sensacine

sábado, 11 de junio de 2011

Cualquier tiempo pasado fue mejor


Cualquier tiempo pasado nos parece mejor era el estribillo de la canción “Buscando en el baúl de los recuerdos” que cantaba Karina a finales de los 60, y es que de eso trata Medianoche en París (Midnight in Paris, 2011), la nueva película del incombustible Woody Allen. Cuenta la historia de un escritor de Hollywood en busca de inspiración para una novela que viaja a París con su prometida y los padres de ésta. Deambulando por la ciudad al dar la medianoche se encuentra viajando en el tiempo a su idealizada época favorita, los locos años 20, donde se topa con reconocidos personajes de la cultura como Hemingway, Scott Fitzgerald, Luis Buñuel, Picasso o Dalí.

Owen Wilson protagoniza la cinta interpretando con gran soltura al típico personaje que normalmente da vida el propio Allen, que a estas edades ya no da el pego para encarnar a un tipo que está a punto de casarse y debe recurrir a un sustituto, en este caso Wilson, al que hay que reconocer que ha realizado un gran trabajo en esta película. Le acompañan Rachel MacAdams, la protagonista de Morning Glory, y Marion Cotillard, que tras Origen y Enemigos públicos, la vemos nuevamente en un rol de mujer con relaciones amorosas turbulentas. Brevísimos papeles para rostros mediáticos como Carla Bruni, como guía turística, o Adrien Brodi en la piel del genio Dalí.

Maravillosa partitura musical omnipresente en el relato, y unos diálogos frescos y ágiles para una deliciosa cinta que rezuma glamour en un delirio cultural fantástico que invita a una reflexión sobre la tendencia que solemos tener a pensar que el pasado siempre ha sido mejor, cuando en realidad todas la épocas tienen sus pros y sus contras, pero es mejor recordar lo bueno, aunque sin obsesionarse ya que también hay que vivir el presente y mirar hacia el futuro.

En definitiva una estupenda, optimista, divertida y entrañable película de Woody Allen.


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sábado, 4 de junio de 2011

Un bailarín llamado Li Cunxin


El último bailarín de Mao (Mao’s last dancer, Bruce Beresford, 2009) cuenta la historia real del bailarín chino Li Cunxin, de cómo se inició en el ballet siendo un niño en su China natal durante el régimen de Mao, y de cómo llegó a Estados Unidos donde alcanzó la fama forjándose una sólida y prestigiosa carrera profesional.

El director de la oscarizada Paseando a Miss Daisy (Driving Miss Daisy, 1989), compone un relato de contrastes culturales y sociopolíticos entre la China comunista y la América capitalista, sin cargar demasiado las tintas en esta cuestión para dar más cancha a las relaciones personales del protagonista con la gente que le rodea. Todo ello presentado con una puesta en escena clásica y elegante.

El tono de la película es muy equilibrado y optimista, sin grandilocuencias dramáticas, quizá algo edulcorado pero sin caer en la sensiblería. Una película muy agradable de ver con momentos muy emotivos, y un retrato del mundo del ballet muy alejado del aire sombrío que veíamos hace poco en El cisne negro.

Los números musicales están bien coreografiados, los actores aportan interpretaciones correctas de sus personajes, y el ritmo narrativo es adecuado al tipo de historia que se está contando.

Leer critica El último bailarín de mao (Mao s last dancer) en Muchocine.net