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domingo, 25 de marzo de 2012

60 años cantando bajo la lluvia


"Es la única película que tengo. Es una copia muy buena en 16mm. La proyecto cada dos meses para mantenerme de buen humor". Este era el homenaje que le hacía Woody Allen a Cantando bajo la lluvia (Singin'in the rain) en su película Delitos y faltas, y es que esa frase recoge muy bien la esencia del clásico musical de Stanley Donen y Gene Kelly: es una película fresca, optimista y positiva que 60 años después de su estreno conserva intacto ese espíritu. Secuencias como la que da título a la película o el Make'em laugh de Donald O'Connor, poseen una energía arrolladora que aun hoy transmiten una gran alegría de vivir.

El 27 de marzo de 1952 tenía lugar en Nueva York la premiere de este gran musical. Curiosamente el film arranca de este modo, con el estreno de una película pero en los años 20, en la que el protagonista cuenta a la prensa sus inicios en el mundo del cine mediante una serie de flashbacks. La trama de la cinta versa sobre los problemas que supuso la llegada del cine hablado para las grandes estrellas de la pantomima. Gran paralelismo guarda con ello la reciente triunfadora de los Oscar The Artist.

Cantando bajo la lluvia cuenta como protagonistas con tres actores en estado de gracia: Gene Kelly, Debbie Reynolds y Donald O'Connor, un trío de ases que cantan, bailan e interpretan con una soltura y una energía incomparables, y además la química entre los tres funciona a la perfección. También es de justicia mencionar a Jean Hagen en el papel de Lina Lamont, una diva del cine mudo con una voz ridícula cuyo ego desmedido la convierte en la villana divertida y entrañable de la función. De hecho estuvo nominada a los Oscar como actriz de reparto. Curiosamente el film llegó a la gala de los Premios de la Academia con tan solo dos nominaciones y se fue de vacío. La segunda nominación fue, evidentemente, para Lennie Hayton en la categoría de Mejor Partitura de película musical. En aquel entonces había dos categorías para la música: una para el género musical y otra para el resto, que es la que permanece en la actualidad. Mayor fortuna hubo en los Globos de Oro, en los que fue galardonado Donnald O'Connor como Mejor Actor de Reparto.


El último número musical es el único punto flaco del film. Hasta ese momento todas las escenas cantadas y bailadas son muy dinámicas y hacen avanzar la acción, pero esta secuencia final es demasiado larga, siguiendo los típicos cánones del género de entonces, y rompe un poco el ritmo. Sin embargo no es suficiente para empañar las excelencias del resto del metraje, de forma que globalmente la película es de esas que se pueden ver una y otra vez y siempre nos aporta una buena dosis de carcajadas, sonrisas, ilusión y energía positiva.

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lunes, 19 de marzo de 2012

La aguja en el pajar


El director de Billy Elliot y Las horas, Stephen Daldry, nos trae en esta ocasión Tan fuerte, tan cerca (Extremely loud & incredibly close), adaptación cinematográfica de la novela homónima de Jonathan Safran Foer. Cuenta la odisea de un niño aquejado del síndrome de Asperger en busca, por todo Nueva York, de una cerradura que supuestamente se abre con una llave que ha encontrado en su casa tras la muerte de su padre en el atentado del 11-S.

El síndrome de Asperger consiste en la dificultad de quien lo padece para mantener relaciones sociales normales. Sin embargo son personas de apariencia convencional y algo más inteligentes que la media, aunque no superdotados. Tiene ciertas connotaciones con el autismo. Sabiendo esto se puede apreciar que el personaje protagonista está bastante bien trazado. Sin embargo el talón de Aquiles del film estriba en que la enfermedad por sí misma no es muy conocida entre el gran público, y la película no lo deja del todo claro. Lo nombra muy por encima pero no hace cómplice al espectador de la dimensión del problema. La consecuencia es que vemos en pantalla a un niño de mal carácter y bastante resabiado, que a algunos les puede parecer cargante y a otros un tanto repelente, pero que en definitiva lo que sí es cierto es que no enternece al espectador, y eso en este tipo de dramas lacrimógenos puede ser un handicap a la hora de tocar la fibra sensible. Por ejemplo, cuando Barry Levinson presentó Rain man en 1988, el tema del autismo no estaba muy extendido pero la película era lo suficientemente didáctica para que cualquier profano en la materia comprendiera el mal que sufría el personaje de Dustin Hoffman, que por cierto le reportó un Oscar de la Academia por su interpretación.

También hay que reconocer que al final hay un giro de guión que consigue la provocar toda la emoción que el público llevaba esperando durante el resto del metraje. Se ha promocionado como una película "inspiradora", y realmente lo es en intenciones. En cuanto al resultado final se puede decir que sí, que consigue inspirar, aunque con menos intensidad de lo que cabría esperar. El ritmo narrativo es algo irregular, con momentos muy buenos y otros no tanto. El planteamiento del niño visitando a distintas personas en diferentes ambientes a lo largo y ancho de La Gran Manzana, recuerda en cierto modo al documental The human experience. Una emotiva partitura musical de Alexandre Desplat refuerza positivamente el resultado final de la cinta. Este compositor cuenta en su curriculum con las partituras de títulos muy potentes de los últimos años como El escritor, El discurso del rey o Un dios salvaje.

En cuanto a los actores, al igual que pasaba con La invención de Hugo, el protagonista infantil se ve bien arropado por grandes veteranos. En esta ocasión destaca especialmente Max Von Sydow, que estuvo nominado al Oscar como Mejor Actor de Reparto, en un rol sin palabras que sólo un gran actor puede llevar a buen puerto. Tom Hanks y Sandra Bullock interpretan a los padres del protagonista con su habitual buen hacer en pantalla. Hanks es un padre modelo que se implica en la enfermedad de su hijo fomentando su curiosidad por la investigación a través de juegos que consisten en prepararle expediciones por la ciudad, dejando diversas pistas que le obligan a hablar con desconocidos y así ayudarle a vencer su dificultad para relacionarse. Esto es lo que lleva al chico a emprender la infructuosa búsqueda para encontrar una cerradura en la ciudad NuevaYork, como buscar una aguja en un pajar. Por su parte Bullock tiene sus momentos y está muy correcta en su papel de viuda con problemas para sobrellevar ella sola la situación de su hijo. Cabe destacar también entre los secundarios a Viola Davis, muy aclamada últimamente por su papel en Criadas y señoras, y que también vimos hace un par de años en otro género totalmente distinto junto a Tom Cruise y Cameron Díaz en Noche y día. Por otra parte también podemos ver a John Goodman, visto recientemente en The Artist, quizá el menos aprovechado de los rostros conocidos que forman el elenco en un pequeño papel como portero de la casa donde viven los protagonistas. Finalmente el niño Thomas Horn, aunque ha participado en series de televisión, este es su debut en cine, y es de justicia reconocerle el mérito de una sólida interpretación.

En resumen una película muy emocional, con buena música, buenos actores, altibajos narrativos, y un problema de fondo poco explicado que le impide una mayor implicación con el espectador, al menos en un primer visionado. Quizá viéndola una segunda vez y con conocimiento de qué es exactamente lo que le ocurre al crío, se perciba de otra manera. Con todas y con esas el balance global es el de una buena película.



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Artículo destacado de la semana en Sensacine.

sábado, 17 de marzo de 2012

El divorcio y otros dilemas


Con toda justicia el Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa recayó este año en la producción iraní Nader y Simin: una separación, una fábula dramática sobre los problemas que acarrea un divorcio. Simin quiere irse del país, pero su marido, Nader, se niega a irse ya que debe cuidar de su padre, que tiene alzheimer. La hija de ambos se encuentra entre dos fuegos y cuando la madre sale del hogar y contratan a una criada, cuyo marido está en paro y tienen serios problemas económicos, estallan los problemas.

El director Asghar Farhadi nos presenta la cotidianidad de una familia iraní en Teherán, retratada con una cercanía abrumadora. Gente que va todos los días a trabajar en coche, en bus, niños que van al colegio, en fin, lo normal. Personas que se enfrentan a dilemas morales serios bajo la presión de las circunstancias. Problemas de la sociedad actual como el divorcio, el paro, el aborto, o la enfermedad grave de un pariente, son tratados con mucho respeto y desde una perspectiva moral por parte de cada uno de los personajes implicados. Hay mucho fatalismo en la historia pero la película no resulta tremendista. El director tiene la habilidad de mostrar el drama con rigor y seriedad pero sin regodearse en la desgracia.

Si bien la fotografía es muy convencional, el montaje es excelente y las interpretaciones de todos los actores son impresionantes. Ningún personaje se hace artificioso, todos transmiten veracidad y con ello se ganan la complicidad del espectador. Tiene un arranque quizá un poco prolongado de más, en que nos van presentando a los personajes y nos meten en situación. Pero cuando se desencadena el conflicto que le da un cariz de thriller a la historia, el film aumenta el interés considerablemente y ya no lo pierde hasta el final.

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miércoles, 14 de marzo de 2012

Tras la pista de Méliès


El nuevo film de Martin Scorsese, La invención de Hugo, ha sorprendido a propios y extraños por diversos motivos. Técnicamente la película es deslumbrante, no en vano ha arrasado en los Oscar de este año en todos los apartados técnicos con un total de cinco galardones. Un portento visual en toda regla. Otro motivo por el que ha sorprendido es por la temática, ya que el cine de Scorsese siempre ha estado ligado a mundos sórdidos, mafia, violencia, etc, y claro está, que ahora nos presente un cuento mágico para todos los públicos resulta al menos llamativo. Sin embargo en el acabado formal se nota el sello autoral del director, y es que el bueno de Martin ha demostrado que se le da muy bien la creación de atmósferas envolventes, especialmente en películas de época, como Gangs of New York, El aviador o Shutter Island. En La invención de Hugo nuevamente consigue recrear un ambiente absolutamente fascinante que nos traslada a París durante los años 30 para la acción presente, y a principios del siglo XX mediante flashbacks.

Otro punto que no es novedoso en Scorsese es el de mostrar su pasión por el cine con nombres célebres que no suelen estar en la memoria del gran público. En El aviador nos introdujo de lleno en los años dorados de Hollywood a través de la figura de Howard Hughes, primer productor independiente en el Hollywood de los grandes estudios. Con La invención de Hugo nos trae a otro gran autor que iba a lo suyo, el pionero de los efectos especiales en el cine George Méliès, cuyo film más emblemático sea quizá Viaje a la luna, en el que se ve un proyectil impactando en el ojo de una Luna con rostro humano. Era un ilusionista reconvertido en cineasta por la fascinación que le causó el invento de los hermanos Lumière.

Hugo es un huérfano, hijo de un relojero, que vive tras los muros de la estación de tren de París entre los mecanismos de los relojes de dicha estación. Un día entabla amistad con la hija de un vendedor de juguetes, y juntos correrán una gran aventura en busca de un mensaje del padre de Hugo que les llevará a ir tras la pista del mismísimo George Méliès.

La química entre los actores infantiles no funciona del todo bien y hace que la película no transmita la emotividad necesaria en determinados momentos. Sin embargo en lo que se refiere a la vida de Méliès el film ofrece momentos de auténtica emoción y magia. El cómputo global es el de una cierta frialdad general con algunos momentos que rompen el hielo. Sin embargo en el apartado técnico no baja la guardia en ningún fotograma. En definitiva se trata de un canto a la ilusión y a la magia del cine, y por eso me encanta.



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sábado, 10 de marzo de 2012

40 aniversario de El Padrino


El 15 de marzo de 1972 tenía lugar en Nueva York la premiere de El Padrino, la obra maestra de Francis Ford Coppola y uno de los grandes títulos de la historia del cine. Cada plano del film es arte en estado puro: el encuadre, la fotografía, la puesta en escena, etc. El tempo narrativo puede resultar algo lento, pero todo lo que se ve en pantalla resulta interesante. Los acontecimientos transcurren sin pausa pero sin prisa, cada cosa a su debido momento.

Este mes se cumplen 40 años de su estreno y su capacidad de fascinación permanece intacta. Fue el segundo título de la productora American Zoetrope, fundada por Coppola y George Lucas en San Francisco. El primer proyecto fue la opera prima de Lucas THX 1138, en la que Coppola ejerció como productor, y que ya contó con Robert Duvall en el elenco, actor clave en El Padrino como abogado y consigliere de la familia Corleone. Marlon Brando recibió el Oscar a Mejor Actor Principal, galardón que rechazó en protesta contra la discriminación a los indios. Tanto Duvall como Brando, así como James Caan, eran actores de cierto bagaje. Sin embargo otros, con papeles relevantes, aunque no eran debutantes estaban iniciando sus respectivas carreras, que despegaron después de esta película. En los años posteriores Al Pacino hizo Serpico, o Tarde de perros. Diane Keaton, que hace pareja fílmica con Pacino como la esposa de Michael Corleone, estrenó ese mismo año Sueños de seductor, su primera colaboración con Woody Allen a la que siguieron numerosos títulos, de los cuales el más emblemático fue Annie Hall en 1977 con el que consiguió el Oscar a Mejor Actriz. Talia Shire, en el papel de hija de Vito Corleone, es la hermana menor de Coppola y cuatro años después de esta película conseguiría su papel más recordado: Adrian Balboa, la esposa de Rocky, otro icono del cine fruto de los años 70. Y no fue la única pariente del director en el elenco. La hija de éste , Sofía Coppola, es el bebé al que bautizan en la épica escena final del film. Sin duda un debut cinematográfico muy precoz.


El Padrino es el paradigma del cine sobre mafia, pero va más allá de su argumento central y también se convierte en referente fílmico en cuanto a temas tan universales como la corrupción, la lucha por el poder, y en cierto modo, la importancia de los lazos familiares. Familia y respeto son dos de las palabras que más se pronuncian a lo largo del metraje y que forman la piedra angular de la filosofía de vida de Vito Corleone. En un momento dado a uno de sus protegidos le dice: "¿Vives con tu familia? Bien, un hombre que no vive con su familia no puede ser un hombre." Dentro de lo que cabe tenía sus principios. De hecho el detonante del conflicto con los otros clanes mafiosos es su negativa a entrar en el negocio de las drogas, que lo considera más sucio que los casinos, el alcohol o la prostitución. Todo un patriarca que permanece firme en sus convicciones y para el cual su familia es sagrada.

La adaptación del guión la hizo el propio Coppola junto con Mario Puzo, autor de la novela. La música de Nino Rota es excepcional e inolvidable. En la carrera hacia los Oscar la cinta recibió 11 nominaciones y curiosamente fue la ganadora pero con tan sólo tres estatuillas: Mejor Película, Mejor Actor y Mejor Guión.

Una película icónica, épica, mítica, legendaria, adjetivos que se emplean con frecuencia para enfatizar y ensalzar algunos títulos a los que estos calificativos le vienen grandes, pero que en el caso de El Padrino están más que justificados.

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miércoles, 7 de marzo de 2012

Mucha sangre y pocos coches


Interesante ejercicio de estilo del director de origen danés Nicolas Winding Refn con un icónico Ryan Gosling como protagonista que luce una inolvidable cazadora con un escorpión en la espalda. Drive cuenta la historia de un experto conductor que trabaja como especialista en películas durante el día y como chófer de fugas en atracos por la noche. Su vida en el mundo delictivo empieza a recrudecerse cuando conoce a su vecina, interpretada por Carey Mulligan, vista también en otro papel complicado recientemente en Shame.

El arranque de la película es de lo más estimulante, con un aire retro en plan ochentero, que se hace notar tanto en la tipografía de los títulos de crédito como en la música. El planteamiento es muy sugestivo pero tras el desenlace el conjunto resulta un poco desequilibrado. El inicio parece prometer mucha adrenalina automovilística, que no llega a dar, y sin embargo cuando empiezan los conflictos, que se ven venir desde el principio, se hace gala de unos planos de violencia extrema en la más pura tradición del cine de Tarantino, que se antojan algo gratuitos. Por tanto al final deja una sensación de que le faltan coches y le sobran puñaladas, especialmente con el planteamiento de partida que tiene la película.

Además de la influencia tarantiniana, también recuerda en ciertos momentos al estilo de Michael Mann en Collateral, especialmente en la forma de rodar las secuencias nocturnas, y argumentalmente trae ciertas reminiscencias a Payback (1999), de Brian Helgeland con Mel Gibson en el rol principal, que a su vez era un remake de A quemarropa (Point blank, 1967).

En resumen es una buena película aunque no excelente, ya que el cocktail de influencias no llega a alcanzar el equilibrio esperado, al menos esa es mi percepción. Sé que a mucha gente le ha encantado esta cinta, pero personalmente soy más entusiasta de las persecuciones de coches que de las masacres, y quizá por eso no me ha calado del todo y me ha dejado una sensación extraña. Me gusta como empieza pero no como acaba, y objetivamente hablando considero que maneja muchos elementos distintos muy interesantes para combinar, de forma que la mezcla funciona muy bien en determinados momentos pero no en otros.

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lunes, 5 de marzo de 2012

Entrevista a Roberto Girault

La periodista María Martínez ha entrevistado a Roberto Girault, director de la película El estudiante, durante su estancia en Madrid con motivo de recoger el Premio Familia que Cinemanet ha otorgado a esta película. Galax Pictures ha grabado la entrevista, que se puede ver a continuación:

domingo, 4 de marzo de 2012

Hace 90 años el vampiro vio la luz


El 4 de marzo de 1922 se estrenaba en Berlin Nosferatu, de Friedrich Wilhelm Murnau, una libre versión del clásico literario Dracula de Bram Stocker, al menos así la presentaron sus artífices, algo con lo que la viuda de Stocker no estuvo de acuerdo y los demandó por plagio. A pesar de haber tenido que destruir las copias y negativos por mandato judicial, algunas copias sobrevivieron al paso del tiempo y hoy en día la película está considerada como uno de los grandes títulos de la historia del cine.

Personalmente no soy fan del género vampírico, pero como cinéfilo reconozco los grandes méritos artísticos de esta cinta que se ha convertido en un icono tanto del Expresionismo alemán como del género de terror. Sin duda la caracterización del protagonista resulta inolvidable, pero globalmente el film engancha al espectador por la recreación de una atmósfera irreal y fascinante, muy envolvente, que cautiva y nos traslada al particular universo del conde Orlock, magníficamente interpretado por Max Schreck.

Sin duda la recreación del ambiente surge de una combinación de factores, como ángulos de cámara, escenario, interpretaciones, música, etc. En este caso otro aspecto muy interesante fue el uso del color, de manera que en las escenas desarrolladas en las tierras del siniestro protagonista, se utilizó un colorante rojo para teñir la imagen durante el día, y otro azul para las secuencias nocturnas. Este matiz se ha recuperado hace unos años con la restauración de la película, pero durante un tiempo se han visto copias íntegramente en blanco y negro debido a que los tintes en aquella época eran muy efímeros y se degradaban con facilidad.

Se cumplen 90 años de este clásico de Murnau que ha cautivado a generaciones de cinéfilos y que a día de hoy es uno de los títulos imprescindibles del Séptimo Arte.

También en Amigos de Sensacine.