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domingo, 29 de septiembre de 2013

Tiros y risas con ébano y marfil

Podcast (versión audio de este artículo):

Tras protagonizar el drama aéreo El vuelo bajo la dirección del veterano Robert Zemeckis, Denzel Washington vuelve al género de acción al que venía siendo asiduo en los últimos años con cintas como Asalto al tren Pelham 123 ó Imparable, por ejemplo. Y su vuelta tiene lugar junto al director Baltasar Kormákur, natural de Islandia, con el film 2 guns, es decir "Dos pistolas", aunque se ha estrenado en España con su título original. A Washington le acompaña Mark Wahlberg, al que tenemos todavía en cartelera con Dolor y dinero, y que ya trabajó con Kormákur en su anterior film: Contraband. Denzel interpreta a un agente de la DEA y Mark a un marine, ambos de incógnito en misión especial para atrapar a un narcotraficante mexicano.

Estamos ante un buddy movie, es decir, una peli de colegas, género que estuvo muy de moda en los años 80 y 90, con la característica de que los protagonistas son un negro y un blanco. En esta línea cabe recordar Límite 48 horas, de 1982, que supuso la revelación del novato Eddie Murphy acompañado del entonces ya conocido Nick Nolte. También la policiaca Apunta, dispara y corre reunió en la pantalla a Gregory Hines y Billy Crystal en 1986, justo un año antes de que se iniciara la saga que se convertiría en paradigma de las buddy movies interraciales: Arma letal, con Mel Gibson y Danny Glover. Ya en los 90 resultaron tener buena química en pantalla Woody Harrelson y Wesley Snipes, que protagonizaron Los blancos no la saben meter y Asalto al tren del dinero. Como antecedente setentero cabe destacar la unión de Gene Wilder y Richard Pryor en la comedia de intriga El expreso de Chicago. Ambos volvieron a la comedia policiaca a finales de los 80 con No me chilles que no te veo, en la que un sordo y un ciego son testigos a medias de un asesinato.

En 2 guns vuelve la fórmula de juntar a un negro y un blanco con buena química en la pantalla para disparar y contar chistes. Una vez más la fórmula funciona, de manera que Wahlberg y Washington se convierten en lo mejor de la película. Entre los secundarios podemos ver a un par de viejos conocidos: Bill Paxton, el protagonista de Twister, y Edward James Olmos, el otrora teniente Castillo de la serie ochentera Corrupción en Miami. La nota femenina la pone Paula Patton, que ya había trabajado con Denzel en Deja vù y la pudimos ver más recientemente junto a Tom Cruise en Mission:Imposible. Protocolo fantasma.

Tiros, chascarrillos y una trama de corrupción en torno a las agencias gubernamentales, son los ingredientes de esta entretenida peli de colegas ambientada en la zona fronteriza entre Estados Unidos y Mexico, con los cárteles de la droga como telón de fondo.


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domingo, 22 de septiembre de 2013

Cambiando el mundo en un garaje

Podcast (versión audio de este artículo):


La vida de un genio con luces y sombras, odiado y amado a partes iguales, resulta muy atractiva para convertirla en película, y encaja en casi todos los perfiles de los personajes históricos que han creado algo grande. Ahora le toca el turno al fundador de ordenadores Apple, el célebre y mediático Steve Jobs, encarnado con convicción por el actor Ashton Kutcher para la gran pantalla en el film titulado, simplemente, Jobs.

Al contrario que otros biopics de este año, como Lincoln o Hitchcock, en los que se retrata al personaje en cuestión durante un momento concreto de su vida, para la producción sobre el creador del ipod y el iMac, entre otras cosas, se ha recurrido al clásico esquema de película biográfica abarcando prácticamente todos los años de la vida del protagonista en los que se produjeron los mayores hitos de su carrera. Esta forma narrativa establece una curiosa paradoja: un film de corte convencional para retratar la trayectoria de un hombre inconformista que luchó por romper moldes en contra de todo convencionalismo. No es la primera vez que nos encontramos con curiosidades contradictorias de este tipo. Por ejemplo, en los años 90 Tim Burton estrenaba Ed Wood, posiblemente la mejor película de su filmografía. Una producción con estrellas como Johnny Depp o Bill Murray, dirigida por un autor de reconocido prestigio para contar la vida del que está considerado como el peor director de la historia, que hacía películas baratas con actores desconocidos, a excepción del famoso Bela Lugosi en sus últimos años de vida, cuando ya nadie se acordaba de su grandeza pasada.

Por otra parte el contarnos la gesta de una persona que ha influido notablemente en los hábitos actuales de la gente para el uso de la tecnología, nos trae ecos de La red social, el reciente biopic de David Fincher sobre Mark Zuckerberg, fundador de Facebook. Los perfiles de ambos personajes y sus relaciones con amigos y colaboradores, así como sus vidas privadas, tienen muchos puntos en común. Sin embargo mientras Fincher logró una más que notable película utilizando los conflictos personales de los protagonistas como eje principal del drama, en Jobs se ha primado el relato de la evolución de la empresa Apple, de forma que las disputas se muestran para contar la historia pero no para transmitir emociones. Tanto se centran en Apple que se ha obviado completamente la etapa de Jobs al frente de Pixar.

En definitiva, me ha gustado la película, es interesante el personaje de Steve Jobs y está muy bien ambientada en los años 70 y 80, tanto por música como por la fotografía. Es una película correcta pero quizá demasiado convencional en su tratamiento.


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domingo, 15 de septiembre de 2013

Vinieron del Este

Podcast (Versión audio de este artículo):
El pasado mes de Febrero el Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) presentó en primicia, durante su gala de premios anual, la película Kon-Tiki, que se estrenará en salas comerciales el próximo 27 de Septiembre.

Se trata de una producción noruega de 2012 que narra la expedición llevada a cabo por el biólogo Thor Heyerdahl en 1947 para demostrar que la Polinesia pudo ser poblada por migraciones llegadas desde Sudamérica en vez de desde Asia, según apuntaban las teorías antropológicas del momento. Para ello construyó una balsa con materiales naturales, tal como habrían hecho en su momento los antiguos pobladores, y se hizo a la mar en dicha embarcación junto con otros cinco hombres para recorrer el camino de Perú a las islas polinésicas.

Toda una aventura surgida de la obsesión de Heyerdahl por demostrar su teoría. Una obsesión por la que debió pagar un alto precio a nivel personal. Durante la travesía los osados tripulantes llevaron una cámara con la que filmaron la odisea y de ese material se estrenó en 1950 el documental Kon-Tiki, que fue galardonado con el Oscar a Mejor Documental.

La película que ahora nos atañe es una dramatización de aquel viaje y ha estado nominada en los Oscar de este año a Mejor Película de Habla no Inglesa, estatuilla que finalmente se llevó Amour, de Michael Haneke. Dirige el tándem formado por los directores noruegos Joachim Ronning y Espen Sandberg, dos amigos de la infancia que empezaron rodando cortos amateur en vídeo y han continuado su cooperación en el terreno profesional. En 2006 dieron un salto a las grandes producciones internacionales con Bandidas, un western protagonizado por Salma Hayek y Penélope Cruz. Ahora está anunciado que dirijan la quinta entrega de la saga Piratas del Caribe, prevista para estrenar en 2016.

Kon-Tiki es una notable película de aventuras con solventes interpretaciones de sus protagonistas y un correcto ritmo narrativo. Si bien el material podía dar para una colosal película épica, la frialdad emocional del conjunto le priva de alcanzar ese status quedándose en una cinta testimonial de los hechos relatados. No obstante ofrece secuencias marinas muy estimulantes para la vista y un diseño de producción muy cuidado en cuanto a la ambientación de la época. Técnicamente impecable.


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sábado, 7 de septiembre de 2013

El anabolizado sueño americano

Un musculoso monitor de gimnasio perpetra conseguir el sueño americano trazando un plan que consiste en secuestrar a uno de sus alumnos, un millonario y déspota empresario de restaurantes de comida rápida, para obligarle por la fuerza a que firme la concesión de su casa, sus bienes y sus cuentas bancarias. Todo ello con la ayuda de otros dos colegas hipermusculados, uno de ellos además cocainómano y ex-convicto. Evidentemente el plan de este "trío de ases" no sale exactamente como habían previsto.

Esto es lo que nos cuenta Michael Bay en Dolor y dinero, que parece que ha hecho un paréntesis en su saga de Transformers para hacer algo diferente. El argumento planteado puede resultar disparatado, pero saber que ha sido un hecho real resulta grotesco. Es una historia acontecida en los años 90. Una tragedia relativamente cercana en el tiempo, provocada por motivos absurdos, se ve ahora convertida en comedia de acción con formato de blockbuster veraniego.

Realmente es un material muy peligroso de manejar para no herir sensibilidades de personas cercanas a los protagonistas. Por otra parte no ridiculizar a alguien cuyo perfil psicológico viene definido por "creo en el fitness y en los Estados Unidos de América" es también una apuesta arriesgada. Cuando se aborda un despropósito como este, si fuese ficción pura y dura sería más fácil llevar a los personajes al límite sin temer que se pueda caer en la falta de respeto hacia personas reales. Quizá este resbaladizo terreno sea el mayor lastre de la película, ya que aporta una mezcla de estilos que le dan un tono algo disperso al resultado final. Al principio parece un film de Stallone con tanto culturista. Luego empieza a predominar el humor burdo y tosco tipo American Pie y similares, y cuando la cosa se pone seria se esboza un humor negro con detalles sangrientos en la línea de Tarantino. Todo ello con el estilo visual algo videoclipero propio de Michael Bay, con sus habituales panorámicas circulares y contrapicados extremos.

Por otra parte los actores están muy bien en la piel de sus personajes, dado lo delicado de las circunstancias, incluso Dwayne Johnson está muy creíble. El líder del grupo lo interpreta con solvencia Mark Wahlberg y el secuestrado es encarnado por Tony Shalhoub, protagonista de la serie televisiva Monk. En un papel secundario tenemos al siempre interesante Ed Harris, el otrora general Hummel de La Roca, también dirigida por Bay.

En definitiva estamos ante una comedia de acción de tono disperso, sin una intención clara sobre lo que nos quiere contar el director, con actores solventes, unas cuantas carcajadas y poco más.


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