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sábado, 22 de marzo de 2014

Crisis de identidad

El pasado mes de febrero se presentaba en primicia en la gala de las Medallas CEC, la película francesa Guillaume y los chicos…¡a la mesa!, una cinta autobiográfica del célebre cómico Guillaume Galliene escrita, dirigida y protagonizada por él mismo. Se estrena en la cartelera española el próximo 28 de marzo.

El film trata sobre un chico cuya admiración desmedida por su madre, y de modo extensivo por las mujeres en general, le lleva a tomarla como espejo en el que mirarse para adoptar ciertas pautas de conducta. Este modelo de comportamiento le hace ser algo amanerado en sus formas y ello conduce a que tanto la sociedad como su propia familia lo consideren gay. Esta etiqueta social lleva al protagonista en su adolescencia a pasar por una profunda crisis de identidad.

El tono del film es de comedia desmadrada rozando el surrealismo. En general consigue darle un toque muy fresco y divertido. Lo más impactante es saber que buena parte de lo que sale en pantalla son hechos reales. En cuanto a los formalismos técnicos no realiza grandes alardes. Tanto la fotografía como la puesta en escena son bastante convencionales, simplemente correctos. El ritmo de montaje es muy bueno y los gags cómicos son espléndidos. El secreto de la comicidad está en manejar adecuadamente los tiempos de las acciones, y en eso Galliene demuestra auténtica maestría.

Por otra parte cabe destacar el desdoblamiento interpretativo del protagonista en los roles de sí mismo y de su madre. Sin duda Galliene se ha dejado la piel en este film y se nota en el resultado. La película ha sido galardonada con 5 premios César en Francia en las categorías de Mejor Película, Ópera Prima, Actor, Montaje y Guión Adaptado. La película es una adaptación de una obra de teatro escrita también por Gallienne.

domingo, 16 de marzo de 2014

Érase una vez un hotel

Los hoteles han sido escenario en varias ocasiones para desencadenar el humor más delirante con numerosos equívocos, puertas que se abren y se cierran a ritmo frenético, y personajes estrafalarios. Algunos de los títulos de los Hermanos Marx son buena muestra de ello, como Los cuatro cocos (1929), El hotel de los líos (1938), o Una noche en Casablanca (1946). En los años 70 tenemos el caso de la genial comedia de Peter Bogdanovich ¿Qué me pasa, Doctor?, con Ryan O'Neal y Barbra Streisand encabezando el reparto, y en los 90, el tandem Robert Rodríguez / Quentin Tarantino dieron rienda suelta a su humor negro en Four Rooms.

El peculiar autor Wes Anderson, artífice de Moonrise Kingdom, nos trae ahora su propio delirio hotelero con El gran hotel Budapest. La historia de cómo un botones llegó a ser el propietario del hotel en el que trabajaba. Una estrambótica trama en la que el susodicho se convierte en el brazo derecho del director del hotel en los años 30, el cual se ve envuelto en una rocambolesca pugna por una herencia que afecta a toda una galería de sofisticados personajes, siendo él acusado de asesinato.

Todo ello con un diseño de producción fascinante, como suele ser en las películas de Anderson, y una magnífica partitura musical del prolífico Alexandre Desplat, que se convierten en los dos puntos más fuertes del film.

El elenco actoral es tan amplio, y con tantas caras conocidas, que apenas tienen oportunidad de lucirse. Entre estos famosos podemos encontrar a Edward Norton, Jude Law, Bill Murray, Adrien Brody, Saoirse Ronan, Tilda Swinton, Léa Seydoux, Harvey keitel y un inquietante Willem Dafoe, que encarna a un matón muy arquetípico pero quizá de todos estos secundarios de lujo sea el más se luce. Curiosamente el que más destaca en general es el menos conocido, Tony revolori, que interpreta al botones cuando era joven y ostentaba tal cargo. Su versión de mayor es encarnado por F. Murray Abraham, el famoso Salieri de Amadeus. Es el brazo derecho del personaje de Ralph Fiennes, que es el verdadero protagonista de la historia y cumple con oficio su cometido.

La película resulta algo confusa en intenciones, ya que navega entre la comedia delirante y el personal estilo de su autor, que suele trazar personajes algo distantes con el público medio y esto hace que no llegue al delirio, pero tenga fuertes pinceladas de surrealismo, y los gags humorísticos a veces funcionan y a veces no. En este sentido resultaba una película más redonda Moonrise Kingdom.

No obstante El gran hotel Budapest es una notable película, y Wes Anderson demuestra su habilidad para hacer lo que le da la gana contando con el beneplácito de grandes astros de la pantalla siempre dispuestos a trabajar con él.

sábado, 8 de marzo de 2014

Sobre esclavos y galaxias

Siguiendo la estela del año pasado, volvemos a tener una ganadora de los Oscar con tan sólo 3 estatuillas en su poder: 12 años de esclavitud, galardonada en las categorías de Mejor Película, Actriz de Reparto y Guión Adaptado. La diferencia con la edición anterior es que si bien Argo sólo era superada en número de premios por La vida de Pi con 4 Oscars, este año el mayor número de galardones ha sido de 7 para la odisea espacial Gravity. De todas maneras tampoco es la primera vez que se produce un desfase de esta magnitud. En 1972 El Padrino ganaba también con 3 estatuillas frente a las 8 recibidas por Cabaret.

Si sumamos las dos últimas ediciones de los Oscar vemos que el tema de la esclavitud en sus distintas vertientes, es muy bien acogido por la Academia. El año pasado Lincoln y Django desencadenado eran premiadas con 2 estatuillas cada una, y ahora el desgarrador relato de Steve McQueen se lleva 3 incluyendo Mejor Película.

A Leonardo Di Caprio le han vuelto a negar el Oscar, y ya es la cuarta vez. La primera fue como Actor de Reparto en ¿A quién ama Gilbert Grape? y posteriormente fue nominado a Mejor Actor Principal por El aviador, Diamante de sangre y este año por El lobo de Wall Street. Sin embargo la Academia ha decidido en esta edición premiar a la misma película en las dos categorías de actores: Dallas buyers club ha recibido los galardones a Mejor Actor Principal y de Reparto para Matthew McConaughey y Jared Leto respectivamente, además del Oscar a Mejor Maquillaje. Por otra parte la Mejor Actriz Principal ha sido Cate Blanchett por Blue Jasmine, un merecidísimo galardón desde mi punto de vista.

El 2013 ha sido un año lleno de títulos de ciencia ficción: Oblivion, Elysium, El juego de Ender, Star Trek: en la oscuridad, Pacific Rim, y claro, entre tanto título de un mismo género tiene que haber de lo mejor y de lo peor. Así que mientras Gravity triunfaba en los Oscar, la aventura galáctica de Will Smith y su hijo Jaden, After Earth, orquestada por M. Night Shyamalan, se alzaba con 3 premios Razzie, es decir los antioscar que se otorgan a lo peor del año. Sin embargo es curioso que ni a Gravity le han dado el de Mejor Película ni a After Earth el de Peor Película. Sin embargo estos premios han ido a saco y sin piedad a por la familia Smith, ya que padre e hijo acaparan los premios a Peor actor principal, de reparto y peor pareja en pantalla. Mientras tanto Gravity hace historia debido a que Alfonso Cuarón se convierte en el primer director mexicano en ganar un Oscar, premio también muy merecido en mi opinión, igual que el de Cate Blanchett.

Y esto es todo lo que tengo que decir sobre los Oscar de este año. El año que viene más.

Ver palmarés completo en Sensacine.

lunes, 3 de marzo de 2014

El policía robotizado

La verdad es que un remake de Robocop (1987) me pareció un error durante mucho tiempo. Sin embargo ahora ha llegado, la he visto y debo reconocer que me ha sorprendido para bien. El nuevo Robocop del director brasileño José Padilha, artífice de Tropa de élite en su país natal, tiene ante todo un gran acierto, y es el de cambiar el enfoque en las relaciones de algunos personajes para ofrecer algo novedoso. Si bien el original de Paul Verhoeven centraba su atención en las rivalidades y corruptelas entre los altos ejecutivos de la corporación que fabrica a Robocop, en este caso Padilha ha optado por desarrollar los conflictos entre el científico que lo desarrolla y los intereses mercantiles del presidente de la empresa. Ciencia frente a mercantilismo, ética frente resultados a cualquier precio. Gary Oldman como científico y Michael Keaton como el presidente de Omnicorp, son con diferencia las estrellas de la película. También cabe destacar a Samuel L. Jackson que encarna a un sofisticado presentador televisivo que ejerce de maestro de ceremonias para hilar la historia e introducir al público en la misma.

Por otro lado el resto de innovaciones son las previsibles, es decir, las de carácter técnico, con unos efectos especiales espectaculares, pero que en cualquier caso no desmerecen en absoluto a los del film original. Y la historia es la misma, la del policía Alex Murphy, que tras ser atacado y mutilado brutalmente, lo devuelven a la vida convirtiéndolo en un cyborg para imponer la ley y el orden en las calles de Detroit. Un matiz que ha cambiado en esta nueva versión, es que en la clásica se le declaraba oficialmente muerto, por lo que la empresa disponía de él completamente dejando de lado su vida anterior, mientras que en la de ahora su esposa da permiso para que la empresa disponga de él para así salvarle la vida, lo cual da pie para explotar también el cambio que supone para Murphy la relación con su familia una vez que lo han robotizado.

La música corre a cargo de Pedro Bromfman, colaborador de Padilha en Tropa de élite, que aporta una partitura correcta, pero se echa de menos a Basil Poledouris. Por cierto, se agradece que el inicio de la película, cuando sale el título, suenan los acordes del tema central de la antigua película.

El único problema que tiene este Robocop en comparación con el anterior es precisamente eso, que exista un modelo anterior. ¿Era necesario un remake? En realidad no pero está claro que todo aquello que se hace bien es bienvenido. Dice el refrán que "quien da primero da dos veces", y está claro que una película se convierte en film de culto o en icono cinematográfico cuando se presenta por primera vez. Por muy buenas que se hagan nuevas versiones el referente siempre va ser el primero. Por ello este Robocop de Padilha es un muy digno remake, una buena película de ciencia ficción, y un respetuoso homenaje a su precursor, pero pienso que queda un escalón por debajo del film de Verhoeven. Del mismo modo también creo que esta nueva versión está muy por encima de las dos prescindibles secuelas Robocop 2 y Robocop 3, que tuvo en su momento el clásico de los 80. Fueron dirigidas respectivamente por Irvin Keshner y Fred Dekker, y esas sí que fueron innecesarias.