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El verano ya llegó

Que si verano por aquí, que si verano por allá… No se habla de otra cosa en estos días. Y no es para menos por la fuerza con que ha entrado ...

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sábado, 5 de agosto de 2017

El verano de las chicas malas

Estamos viendo en los medios que se celebra el 25º aniversario de un momento crucial en la historia de España. Este país ofrecía al mundo, en 1992, una imagen nueva, más moderna, acogiendo la celebración de dos grandes eventos internacionales: la Expo en Sevilla y las olimpiadas en Barcelona. Con este motivo llegaba el AVE a la red ferroviaria. El ya mítico encendido de la llama olímpica disparando un arco, el dúo musical de Montserrat Caballé y Freddie Mercury cantando Barcelona, son imágenes que permanecen en nuestra memoria como iconos de aquel año mágico para España.

En aquel verano de 1992, mientras casi todo el mundo quería aprovechar sus vacaciones para asistir a uno u otro evento, o ambos en algunos casos, la industria del séptimo Arte continuaba su normal funcionamiento y los estrenos estivales seguían llenando la cartelera. Viendo lo que se estrenó en aquel verano, y la repercusión que algunos títulos han tenido, se puede ver que las grandes protagonistas fueron las femme fatale, o sea, las mujeres fatales, o las chicas malas. Echemos un vistazo a estos tres títulos, estrenados cada uno en un mes veraniego.

Junio: en la avanzadilla del verano llegaba uno de los filmes más esperados: Batman vuelve. Tras la apoteósica batmanía desatada en 1989 con el estreno de Batman, la secuela dirigida nuevamente por Tim Burton, llegaba con gran expectación. A pesar de contar con un estupendo Danny de Vito, irreconocible en su caracterización como el macabro Pingüino, quien realmente triunfó en esta película fue Michelle Pfeiffer encarnando a la ambigua Catwoman. Era ya, no obstante, una estrella reconocida, tras éxitos como Lady Halcón, Las amistades peligrosas, o Frankie y Johnny. Posteriormente, otras actrices encarnaron este personaje: Halle Berry en Catwoman, como protagonista absoluta, y Anne Hathaway en La leyenda renace, la tercera entrega de la trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan. Sin embargo, ninguna de las dos tuvieron una repercusión equiparable a la de Michelle Pfeiffer manejando el látigo en el filme de Burton, enfundada en su ceñido y remendado traje negro acharolado.
Julio: el entonces reciente éxito de El silencio de los corderos, puso de moda los thrillers de psicópatas. Uno de los estrenos de julio de 1992 fue La mano que mece la cuna, en la que Rebecca de Mornay dejó una profunda huella interpretando a una niñera psicópata. La actriz, que se había revelado en Risky Business junto a Tom Cruise, no había tenido hasta entonces el despegue como estrella que sí tuvo Cruise durante los años 80. Sin embargo, tras La mano que mece la cuna, apareció como estrella en Los tres mosqueteros, encarnando a Milady de Winter, y en otros thrillers como El abogado del diablo o Nunca hables con extraños.

Agosto: y llegó a bomba del verano. Un éxito controvertido como pocos, y una femme fatale icónica en la historia del cine: Instinto básico. La ambigua asesina del picahielos consagró como estrella a Sharon Stone, tras varios intentos en películas de gran éxito comercial, como Por encima de la ley o Desafío total, en las que quedaba eclipsada por sus partenaires masculinos. Tras el éxito arrollador de Instinto básico, Stone comenzó a encabezar carteles de estrenos comerciales como Sliver, Rápida y mortal, El especialista o Casino. En 2006 se estrenó una tardía secuela de Instinto básico, en la que Stone se reencontraba con el personaje que le dio la fama, pero apenas tuvo éxito. Por cierto, también formó parte del reparto de Catwoman junto a Halle Berry, en el papel de una ejecutiva de la industria cosmética.

domingo, 30 de julio de 2017

Rescate en Dunkerque

Más de 300 mil soldados británicos asediados por los alemanes en la playa de Dunkerque, Francia, en 1940, fueron rescatados por una flota de embarcaciones civiles. Este hecho histórico es lo que recrea Christopher Nolan en su nueva película: Dunkerque (Dunkirk).

Como ya sabemos, al director de Origen y Memento, le encanta jugar con los saltos temporales en el montaje y con la recreación de atmósferas inmersivas. Siguiendo estas pautas de su estilo, en Dunkerque convierte una recreación histórica en una experiencia sensorial que sumerge al espectador en el fragor de la batalla. Si hubiese que definir la película con un solo adjetivo, diría que es intensa. No da un respiro al espectador.

El filme plantea, de entrada, tres escenarios que no coinciden al cien por cien en el tiempo, pero que Nolan los entremezcla hábilmente en el montaje para conseguir ese efecto de vivir la experiencia a través de la pantalla. Una batalla aérea, los soldados asediados en la playa esperando el milagro, y la movilización de la sociedad civil a través de un hombre mayor con su hijo, que se embarcan para ir a rescatar a sus compatriotas, son los tres entornos en los que se enmarca la acción.

Si algo le falta a esta película, es historia, hondura en los personajes, ya que ninguno está desarrollado en profundidad. Se limitan a estar ahí, en el filo, luchando por la supervivencia. El único que deja entrever un cierto trasfondo es el veterano marinero que se lanza junto con su hijo a rescatar compatriotas, interpretado por el aclamado Mark Rylance, ganador un Óscar por El puente de los espías. Su personaje invita a la reflexión sobre quién debe librar las batallas, debido a que normalmente unos las provocan y otros dan la cara en el frente. Un mensaje interesante aunque poco desarrollado, pues no es lo que prima en este espectáculo.

Otros rostros conocidos que desfilan por la pantalla son Tom Hardy, en la piel de un avezado piloto de cazas, Kenneth Brannagh, encarnando a un almirante, y Cillian Murphy, reconocible especialmente por los seguidores de Nolan, ya que ha trabajado con él en Origen y en Batman begins. Y, por supuesto, otro protagonista fundamental, que no sale en pantalla pero es crucial para el resultado final tanto de esta película como de otras de Nolan, es Hans Zimmer, compositor de la música que envuelve al espectador en esta intensa experiencia.

domingo, 23 de julio de 2017

Simios y humanos en pie de guerra

Matt Reeves vuelve a ponerse tras las cámaras en la tercera entrega de la saga simiesca, La guerra del planeta de los simios (War for the planet of the apes). Comenzó con El origen del planeta de los simios, dirigida por Rupert Wyatt y protagonizada por James Franco, que suponía una precuela del clásico de ciencia ficción protagonizado por Charlton Heston. En ella se explicaba ese origen por la experimentación con monos de un fármaco que ampliaba la capacidad cerebral para buscar una cura al alzheimer. Reeves tomó el relevo en la dirección para dar continuidad a aquella historia en El amanecer del planeta de los simios, con un cambio total de escenario, ya que en este caso nos presentaba un futuro distópico con un planeta devastado por una pandemia vírica y los humanos supervivientes enfrentados a los simios.

En esta nueva entrega, tiene lugar el desenlace de ese enfrentamiento. Humanos y simios llevan ya un tiempo en guerra y un sádico coronel, interpretado por Woody Harrelson, está obsesionado con encontrar la guarida de César, el líder de los simios, nuevamente interpretado por Andy Serkis a través de la técnica de captura de movimiento. Técnicamente la película es impecable. Puesta en escena, ritmo, fotografía y música se fusionan armónicamente para componer un sólido espectáculo cinematográfico a la altura de sus predecesoras.

En cuanto a contenido se ve lastrada, precisamente, por su inmediata antecesora, ya que si aquella sorprendía con el mundo que nos presentaba, tanto de lugar físico como de relaciones entre los personajes que lo poblaban, en esta ocasión repite escenario y por tanto el toque novedoso no lo tiene. Sin embargo, cabe destacar como puntos fuertes dos aspectos. Por un lado, el trazado de los personajes principales: César se consolida como un líder nato, cuyo carisma alcanza las más altas cotas; su antagonista en esta ocasión, el despiadado coronel, tiene una evolución y un pasado que le dan mucho peso a un personaje que, a priori, parecía que iba a ser el típico villano pasado de vueltas.

Por otra parte, la película ofrece una reflexión sobre la realidad de la guerra, en la que las cosas no son tan sencillas como decir los buenos y los malos o un bando contra otro. Todo es mucho más complejo, incierto y caótico. No se trata de los humanos contra los simios por una mera cuestión de ser especies diferentes. Hay simios que sirven a los humanos, y humanos enfrentados entre sí también dentro de esta guerra. Las distintas motivaciones de los personajes para actuar de una forma u otra, vienen guiadas por temas tan universales como el miedo, la venganza o la compasión, y cada uno tiene su forma de enfocarlo. No todo es blanco o negro, sino más bien gris, como la vida misma. Y este planteamiento le da a la película un toque de verosimilitud y de hondura dramática muy interesante.

martes, 18 de julio de 2017

Cars 3, renovarse o morir

A todo el mundo, tarde o temprano, le llega el momento de retirarse tras años de éxitos. Incluso a los coches de dibujos animados. En Cars 3, la estrella de la saga, Rayo McQueen, está en lo más alto de su carrera cuando llega un serio competidor, Jackson Storm, un coche de nueva generación entrenado y equipado con lo último en tecnología. Otros corredores de la generación de McQueen, deciden que es hora de retirarse, y él recibe presión de su entorno para seguir ese camino, pero no quiere claudicar y se empeña en ganar a Storm.

El tema que se trataba en las últimas secuelas de la saga de Rocky, se traslada aquí al universo animado de Pixar. Las luces y sombras de los relevos generacionales. El campeón que ve seriamente amenazado su trono, la presión social por lo que prima lo nuevo en detrimento de lo viejo, la veteranía frente a la novedad, la experiencia frente a la tecnología. En cualquier deporte ocurre que, a medida que se cumplen años, la explosividad y la rapidez se van perdiendo, pero a cambio se obtiene experiencia. Un veterano no puede competir en potencia física con un joven, pero sí le puede vencer con cabeza, con templanza, estrategia, de lo cual el novato carece.

De esta forma los responsables de Cars 3 consiguen introducir un tema tan actual y tan importante para los adultos, como es el valor de la experiencia, en el universo infantil de los coches que hablan. Si bien la saga era de los filmes menos adultos de Pixar, en esta tercera entrega se acerca más a un tema de interés para los mayores, como ha hecho en la mayor parte de su filmografía.

Por lo demás, el aspecto visual es impecable, como cabía esperar, y las carreras están rodadas con pulso firme resultando espectaculares. Le falta un poco de chispa en los diálogos, algo que ya les ocurría a sus predecesoras, pero globalmente es una película entretenida, con tema de calado de fondo y visualmente muy atractiva para disfrutar en familia durante estos calurosos días de verano.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.

martes, 11 de julio de 2017

Día de patriotas, el amor frente al odio

Un título como Día de patriotas, en estas fechas veraniegas, puede sonar a blockbuster súper americano de Roland Emmerich o de Michael Bay. Pero no, resulta que es una muy buena película que relata el atentado terrorista en la Maratón de Boston en 2013 y la posterior captura de los culpables.

Dirige con pulso firme Peter Berg, responsable de títulos como Marea negra o La sombra del reino. La narración se divide en tres bloques: comienza con un esquema narrativo similar al de las llamadas «películas de catástrofes» de los años 70, de manera que van presentando a una serie de personajes y sus circunstancias personales justo antes de la tragedia. Una vez ocurre el atentado, la película se convierte en un intenso thriller de investigación policial, con escenas de acción y tensión formidablemente realizadas. Finalmente, la película concluye con un epílogo en formato documental con los testimonios reales de algunos de los damnificados.

Día de patriotas cuenta con un reparto coral en el que se encuentran varias caras conocidas. Encabeza el elenco Mark Wahlberg, muy convincente en su papel de policía degradado de categoría. Es el único personaje ficticio, que sirve como hilo conductor de la historia. Los demás actores interpretan a personas reales, tanto ciudadanos corrientes afectados por las explosiones, como cargos gubernamentales y policiales implicados en la investigación. Kevin Bacon, John Goodman, J.K. Simmons o Michelle Monaghan, son los rostros conocidos que podemos ver desfilar por la pantalla durante la película.

A la tensión creada contribuye en gran medida la vibrante partitura musical de Trent Reznor y Atticus Ross, ganadores del Óscar a mejor música original por La red social.

Un sólido thriller testimonial en torno a un hecho real, sobre el cual lanza un mensaje de unidad de la sociedad, utilizando el amor como herramienta para combatir el odio, frente a quienes quieren acabar con ella. Personajes con hondura dramática, buenas escenas de acción, un ritmo narrativo fluido, son elementos que hacen de Día de patriotas uno de los estrenos más interesantes de este verano.

domingo, 2 de julio de 2017

Este Baby es un gran driver

Vamos con Sensacine a un preestreno de alto voltaje: Baby driver.

Un joven huérfano, apodado Baby, apasionado por la música y con un don especial para conducir, se ve abocado a trabajar para un atracador de bancos por tener que saldar una deuda. Su función es conducir el coche de fuga cada vez que dan un golpe. Un buen día, conoce a una camarera con la que inicia una apasionada relación. El flechazo es instantáneo para ambos, y él quiere alejarse del sórdido mundo delictivo para marcharse lejos con ella, en cuanto deje su deuda saldada.

Así es Baby Driver, la nueva película de Edgar Wright, responsable de títulos como Zombies party, Arma fatal o Scott Pilgrim contra el mundo. Un cóctel de amor, humor, música, acción y giros de guion inesperados. Estilísticamente es muy particular. Ameniza las escenas de robos, tiros, algunos un poco descarnados, y trepidantes persecuciones con una selecta recopilación de canciones de grupos míticos como Queen, The beach boys o Simon & Garfunkel, entre otros.

Tras un intenso arranque, la película baja un poco el ritmo en su segundo tercio, para recuperarse en el desenlace final. A pesar de algunas caídas de ritmo, el filme se sostiene bien y no se hace largo. En general los distintos elementos que mezcla están bien combinados, aunque en alguna ocasión pueden chirriar un poco, pero nada que desmerezca el conjunto.

Protagoniza Ansel Elgort, visto en Bajo la misma estrella y la saga Divergente. Le secundan los veteranos de altura Kevin Spacey y Jammie Foxx. La chica de la película es Lily James, la otrora Cinderella, también vista en la serie televisiva Downton Abbey. Todos trabajan bien, pero se podría decir que ella destaca un poco por encima de la media del elenco.

En definitiva, Baby driver ofrece adrenalina, música, personajes con calado interpretados por buenos actores, y algunos apuntes sobre la orfandad y las carencias afectivas, así como la conservación de los principios morales cuando uno se encuentra solo frente a la oscuridad. Cómo encontrar una salida a los problemas y a la soledad en este loco y caótico mundo en que vivimos sin perder la integridad. No es que la película desarrolle este tema, ya que lo que prima es el estilismo y su objetivo es el entretenimiento, pero es una lectura que se puede hacer entre líneas y hace que el filme esté por encima de la media del género.

domingo, 25 de junio de 2017

El verano ya llegó

Que si verano por aquí, que si verano por allá… No se habla de otra cosa en estos días. Y no es para menos por la fuerza con que ha entrado este año. Las elevadas temperaturas se han anticipado al menos un mes, respecto a lo que suele ser habitual en otros años. En fin, sea como sea, el veranito ya está aquí y la cartelera se avecina con lo habitual: secuelas, efectos especiales, acción, aventuras, etc.

Se acaba de estrenar Wonder Woman, la nueva entrega de superhéroes de DC Cómics. Por su parte, Marvel contraatacará a finales de julio con Spiderman Homecoming, con la nueva versión del chaval arácnido que hizo su presentación en Civil War. Se antoja interesante el hecho de que esta vez no estará solo, sino que será apadrinado por Iron Man, lo que la hace distinta al anterior reboot protagonizado por Andrew Garfield, que no ofrecía ninguna novedad o mejora relevante respecto a las anteriores entregas de Sam Raimi protagonizadas por Tobey Maguire.

Y no podía faltar en verano un nuevo blockbuster de Michael Bay, que sigue con la saga de los robots que se convierten en coches. En agosto se estrena la quinta entrega de esta aparatosa saga con el título Transformers: El último caballero, coincidiendo con uno de los estrenos más esperados: Valerian y la ciudad de los mil planetas, lo nuevo de Luc Besson, director de El quinto elemento, que lleva tiempo queriendo adaptar el cómic francés Valerian y Laureline y finalmente lo ha conseguido.

El tono más serio entre las grandes producciones veraniegas lo pondrán Matt Reeves, con La guerra del planeta de los simios y Christopher Nolan con Dunkerke. Por otro lado, las películas de animación son todo secuelas con número en el título: Gru 3, Cars 3 y Tadeo Jones 2.

En fin, esto es lo que hay en relación a grandes títulos. Sin embargo, habrá que ir descubriendo otras películas que vayan llegando más discretamente, pero que aporten algo más de originalidad en sus contenidos. Aun así, algunos de los títulos nombrados, aunque sean sobre algo ya conocido, espero que estén a la altura de ofrecer un buen espectáculo que valga la pena, para pasar una tarde calurosa en una sala de cine con aire acondicionado.

sábado, 10 de junio de 2017

De Chicago a L.A. contra la corrupción

Hace treinta y veinte años, respectivamente, se estrenaban dos películas de género thriller policiaco con varios puntos en común, por lo que se antoja interesante celebrar un aniversario conjunto. Por un lado, en 1987, el director Brian de Palma traía a la cartelera la película que serviría de trampolín al estrellato a Kevin Costner: Los intocables de Eliot Ness (The untouchables). Diez años después, en 1997, Curtis Hanson estrenaba L.A. Confidential.

Los intocables de Eliot Ness, basada en el libro homónimo en el que el propio Ness colaboró con el escritor Oscar Fraley, cuenta la cruzada de un agente del Tesoro para encerrar a Al Capone, luchando contra viento y marea en un sistema en el cual el famoso mafioso tenía untados a policías, jueces y jurados. La acción se desarrolla en Chicago en los años veinte, durante la prohibición del alcohol. Además de Kevin Costner, contaba con un espléndido elenco formado por Sean Connery, Andy García y Robert de Niro.

L.A. Confidential, adaptada de la novela homónima de James Ellroy, se desarrolla en Los Ángeles durante los años cincuenta y trata sobre tres policías muy distintos entre sí, que por diferentes motivos y convicciones se unen para desmantelar una red de corrupción que va, desde la propia jefatura de policía hasta altos cargos políticos. Los tres protagonistas son Guy Pierce, Russell Crowe y Kevin Spacey, secundados por Kim Bassinger, James Cromwell y Danny de Vito.

Los intocables fue galardonada con un Óscar a mejor actor secundario para Sean Connery. Tenía otras tres nominaciones en las categorías de dirección artística, vestuario y música. La partitura musical era del veterano Ennio Morricone. Por su parte, el filme de Hanson contó con otro importante y avezado compositor: Jerry Goldsmith, que también fue nominado a los Óscar. En total, L.A. Confidential tuvo nueve nominaciones y recibió dos galardones: mejor guion adaptado y mejor actriz secundaria para Kim Basinger, cuya caracterización como prostituta de lujo imitadora de Veronica Lake, se ha convertido en todo un icono representativo del filme.

Ambas películas se estrenaron en España en el último trimestre del año: octubre de 1987 y noviembre de 1997 respectivamente. En ambos casos se trata de historias sobre personas que, formando parte de un sistema emponzoñado por la corrupción, lucharon para desmantelar la red de podredumbre que ensombrecía la sociedad de la ciudad y la época en la que vivían. Historias de héroes que no agacharon la cabeza ante una situación injusta, que no se acomodaron aceptando las cosas como son, sino que dieron la cara para desenmascarar a los corruptos y devolver un poco de decencia a la sociedad.

sábado, 3 de junio de 2017

Una ejecutiva agresiva llamada Sloane

Tras la interesante película de espías La deuda, el director John Madden y la actriz Jessica Chastain vuelven a trabajar juntos en un nuevo thriller, esta vez de corte político: El caso Sloane (Miss Sloane). El filme nos acerca a los entresijos del mundo de los lobbies estadounidenses, lo que también se conoce como grupos de presión. La trama arranca con una comisión de investigación abierta contra la líder de un equipo por prácticas profesionales que violan el código ético del senado, durante una campaña en torno a la aprobación de una ley sobre la legislación del uso de las armas de fuego.

El personaje protagonista se perfila como una mujer extremadamente ambiciosa, metódica, egocéntrica, visceral y expeditiva, cuyo objetivo es ganar a cualquier precio y hace de la máxima «el fin justifica los medios» su bandera. Sin embargo tiene el contrapunto de implicarse en causas que de verdad le importan, o que realmente cree que es lo justo. Por tanto resulta un personaje ambiguo, ya que a pesar de no mostrar ningún escrúpulo en sus decisiones, sí demuestra tener ciertos principios al posicionarse en favor de una u otra de las partes de la causa. La cuestión es qué pesa más, si sus intenciones o los daños colaterales que su forma de trabajar ocasiona a la gente que la rodea. Y además también hay que tener en cuenta que ella muestra conductas éticamente reprobables en un sistema emponzoñado cuya catadura moral, en general, es todavía más reprobable si cabe.

Por tanto nos encontramos ante un personaje de gran calado, muy bien perfilado a nivel de guión y espléndidamente encarnado por Jessica Chastain, que tiene suficiente enjundia para generar un debate interesante sobre el código deontológico en el ámbito profesional. Además también el tema de los lobbies da de por sí mucho juego para debatir sobre la legitimidad ética de este tipo de organizaciones.

Como ya he apuntado antes, Jessica Chastain está formidable, desplegando un gran carisma en la pantalla. En general suele transmitir mucha fuerza en sus interpretaciones con su intensa mirada, pero en esta ocasión además lleva prácticamente todo el peso protagonista y lo hace muy bien. De entre sus compañeros de reparto destacan especialmente Mark Strong y Gugu Mbatha-Raw. En papeles secundarios podemos reconocer las caras de veterano conocidos como John Lithgow, Sam Waterston y Christine Baranski. Tal vez a alguno no les suenen los nombres pero al verlos en pantalla se reconocen enseguida como rostros habituales. Lithgow ya trabajó con Chastain en Interstellar. Waterston es más conocido por televisión que por cine, y Baranski es especialmente recordada por sus papeles en comedias como Una jaula de grillos, Mamma mia! o Bowfinger, el pícaro.

La película goza de buen ritmo narrativo, una adecuada fotografía que aporta una estilizada imagen del ambiente que recrea, y envuelta en una correcta partitura musical a cargo de Max Richter, compositor de la música en la reciente Morgan. En general El caso Sloane es un intenso e interesante thriller político con mucho jugo para el debate sobre la ética profesional.

lunes, 8 de mayo de 2017

Jugar al ajedrez en tiempos revueltos

En 2011 tuvo cierta relevancia un telefilme, o TV movie, titulada El ángel de Budapest, sobre la historia real de un diplomático español que salvó la vida a miles de judíos húngaros durante la Segunda Guerra Mundial. Su director, Luis Oliveros, estrena ahora en cines otra historia de un español enfrentado a los nazis en El jugador de ajedrez. En esta ocasión no es una reconstrucción histórica sino una historia de ficción, cuyo guion ha sido escrito por Julio Castedo adaptando su propia novela homónima.

La película arranca en Madrid en 1934, donde el joven ajedrecista Diego Padilla se proclama campeón de España y subido a la cresta del éxito conoce a la periodista francesa Marianne Latour. Ambos se enamoran y la cosa acaba en boda, justo antes del inicio de la Guerra Civil. En 1940 se trasladan a vivir a París, en los albores de la ocupación alemana. Con la capital francesa tomada por los nazis, Diego es acusado de espionaje y encarcelado en la sede de las SS de Hitler en París, cuyo oficial al mando es un gran aficionado al ajedrez.

El protagonista se presenta como un hombre bueno, corriente, de fuertes convicciones morales cuya vida gira en torno a su familia y al ajedrez. Se declara apolítico, una situación delicada en una época en la cual la sociedad europea se encuentra ideológicamente polarizada y el caos de la guerra sume en la oscuridad intelectual al viejo continente. Es un héroe estoico que sobrevive a la sinrazón aferrándose con firmeza a sus principios, sin violencia ni revanchismo.

La película goza de correctas interpretaciones de un elenco internacional encabezado por Marc Clotet en el papel principal, Melina Matthews como la esposa del protagonista y Stefan Weinert en la piel de oficial nazi que dirige la prisión. En papeles secundarios cabe destacar a Alejo Sauras, como el mejor amigo de Diego, Mike Hoffmann encarnando a un sádico sargento alemán, Pau Durá como un coronel español y Andrés Gertrúdix como otro compatriota encarcelado por espía en París. El otrora protagonista y coproductor de Flow, Juan del Santo, participa al inicio de la película como adversario Marc Clotet en el campeonato de ajedrez.

La puesta en escena es de corte clásico y el ritmo narrativo muy fluido. En general todos los elementos, tanto técnicos como artísticos, están muy bien entrelazados dando como resultado una película muy medida y equilibrada, con un tono melodramático suave, sin estridencias. Aunque quizá en determinados momentos se le podría pedir un poco más de garra dramática, en general el filme mantiene el interés durante todo el metraje, transmite empatía de los personajes con el espectador y se hace muy agradable de ver.

domingo, 30 de abril de 2017

Sin riesgo no hay gloria, una reflexión sobre Star Wars

Llega mayo y se cumplen cuarenta años del estreno de La guerra de las galaxias (Star Wars), sin duda un punto de inflexión en la historia del cine. Cualquier cosa que pueda decir sobre la película se habrá leído en un montón de sitios más, y básicamente todo aquel interesado en el tema posiblemente sepa más que yo en esta materia. Pero ya que este es un blog de cine debo decir algo al respecto, y también como seguidor de la saga, así que como no voy a descubrir la pólvora aportando información sobre el filme, me voy a permitir hacer una pequeña reflexión personal sobre el impacto que tuvo en su momento cuyos ecos resuenan hoy en día e incluso sigue generando secuelas.

Año 1977. En España José Luis Garci estrenaba su opera prima Asignatura pendiente. En los títulos que llegaban de Hollywood destacaban títulos como Annie Hall, de Woody Allen, que acabaría siendo la ganadora de los Oscar, Fiebre de sábado noche, que catapultaría a la fama a John Travolta, nuevas entregas de sagas de éxito como Aeropuerto 77 ó La espía que me amó, una de las más destacadas de la saga Bond. Ridley Scott debutaba como director con Los duelistas. Spielberg estrenaba Encuentros en la tercera fase, muy esperada tras el éxito de Tiburón dos años antes. En este contexto de películas en las que prima el retrato social y el realismo, incluso el filme de Spielberg siendo de ciencia ficción hacía un retrato muy significativo de la sociedad de la época con personajes corrientes viviendo una experiencia extraordinaria, parecía que una historia de fantasía y ciencia ficción sobre galaxias lejanas con caballeros, princesas y androides no encajaba en lo que se llevaba en ese momento. Una apuesta arriesgada por parte de un joven George Lucas que firmaba con este su tercer largometraje tras THX1138 y American graffiti. Sin embargo, la respuesta del público fue rotunda y el éxito sin parangón. Todos sabemos lo que ocurrió después.

Esto me lleva a reflexionar sobre en qué piensan los cineastas actuales. Muchos se hacen gala de ser grandes fans de la saga y sueñan con hacer películas bien dentro de la propia franquicia o bien realizando otras historias similares. Pero la cuestión es si realmente estos supuestos sucesores de Lucas lo son en realidad o no. El estreno de Star Wars hace cuarenta años se hizo con un espíritu renovador, innovador, a contracorriente, y creó nuevos iconos para la historia del cine. ¿Dónde está ese espíritu innovador en las producciones de hoy en día? Incluso con la nueva trilogía, El despertar de la fuerza, vaya por delante que la disfruté y está muy bien realizada técnicamente, resulta ser una película retro, suena todo a «ya visto». Incluso se permiten concesiones a lo políticamente correcto del momento en cuanto a la elección de los personajes protagonistas: la chica guerrera, que parece la hija de Mad Max, y el chico negro haciendo de soldado con problemas de conciencia. ¿Dónde ha quedado el espíritu rebelde de hacer algo distinto, de no claudicar a los cánones del momento, de arriesgarse a cambiar las cosas? La historia de la nueva trilogía ocurre unos treinta años más tarde desde la caída del imperio. ¿No podría ser una buena ocasión para retratar un universo distinto y ver a los protagonistas anteriores envejecidos adaptándose a un nuevo mundo? Sin embargo, Rogue One, estando en principio más limitada para innovar por su necesidad de continuidad en el universo ya conocido, resulta más fresca por ofrecer escenarios nuevos y un tono de película de comandos distinto al de la saga original.

En resumen, quiero dar mi homenaje a Star Wars, pero no desde el punto de vista meramente de seguidor de las películas y sus personajes, sino más bien quiero brindar por el espíritu rebelde que impulsó el proyecto nadando contracorriente. Por los creadores que arriesgan, que se la juegan por algo en lo que creen, sin importar si el momento es o no el adecuado, o si se deben hacer concesiones a la corrección política de la época. Por aquellos que intentan hacer algo nuevo, aunque siempre los temas universales son los que son. Ni siquiera Star Wars era algo nuevo, pues bebía de fuentes como los seriales de ciencia ficción de los años treinta y las leyendas artúricas, pero fue capaz de ofrecerlo de otra manera. No hay nada nuevo bajo el sol, es cierto, pero hay quienes se acomodan a que «todo está inventado» y no les importa que suene a lo de siempre, mientras que otros a pesar de ser conscientes de que no van a reinventar la rueda, se esfuerzan en presentar lo mismo de toda la vida bajo otra mirada, aportando una entidad propia y una bocanada de aire fresco.

lunes, 24 de abril de 2017

30 años de Arma letal

En marzo de 1987 se estrenaba en Estados Unidos una película de acción titulada Arma letal (Lethal weapon), que a España llegaría en agosto de ese mismo año. El éxito fue rotundo, tanto que dio lugar a tres secuelas y se ha convertido con el tiempo en paradigma del género conocido como buddy movies, o lo que es lo mismo «películas de colegas», que suelen ser films de acción con una mayor o menor dosis de humor, según los casos, en la que dos tipos duros, que suelen ser policías pero no necesariamente es siempre así, con caracteres antagónicos trabajan juntos en alguna trama criminal. En Arma letal se presenta a un policía blanco, joven, emocionalmente inestable y adiestrado militarmente en el manejo de las armas y las luchas cuerpo a cuerpo, el cual es asignado como compañero un hombre negro de mediana edad, equilibrado, padre de familia, que está pensando en la jubilación.

Con estos perfiles el guion de Shane Black resultaba muy prometedor para que la fórmula de la buddy movie funcionara, y de hecho así fue, pero también resulta innegable que para trascender de la manera que lo hizo, y colocarse por encima de la media en popularidad dentro de este tipo de producciones, fue crucial el buen hacer tras las cámaras del director Richard Donner y la tremenda química y carisma que emanan Mel Gibson y Danny Glover en la pantalla. Ambos personajes protagonistas, Riggs y Murtaugh, son difícilmente imaginables con los rostros de otros actores. Los dos intérpretes eran ya conocidos, Gibson por la saga Mad Max y Glover por Único testigo y El color púrpura, pero Arma letal fue la película que los consagró definitivamente como grandes estrellas. Del mismo modo el director gozaba de buena reputación por éxitos de taquilla como Superman, La profecía, Los Goonies o Lady Halcón, pero con Arma letal dio el paso definitivo para convertirse en director estrella.

A la buena sintonía y gran trabajo del equipo, hay que añadir también el toque exótico de la trama, ya que los villanos de turno no eran unos criminales cualesquiera, sino que se trataba de un grupo de ex militares de la guerra de Vietnam que mantenían una red de narcotráfico desde Asia. Este aspecto de dar un componente internacional a la historia lo mantuvieron en la segunda parte, en la que se enfrentaban a diplomáticos sudafricanos corruptos en pleno apartheid, y en la cuarta entrega en la que se veían las caras con las triadas chinas y el tráfico de esclavos. Solamente el tercer film de la saga ofrecía un caso de alcance más local, sobre un ex policía que trafica con armas confiscadas.

Aunque originalmente se estrenó con una duración de 105 minutos, actualmente se puede encontrar en formatos domésticos el montaje del director, que ofrece siete minutos adicionales de metraje. Este material se corresponde con la ampliación de algunas escenas y con otras secuencias totalmente nuevas, que ahondan en la presentación de los dos protagonistas, enriqueciendo así a los personajes, especialmente al de Martin Riggs. Concretamente hay una escena totalmente nueva en la que Riggs se enfrenta con un francotirador en un parque infantil, que es estupenda y no entiendo por qué la habían cortado en el montaje original. Pero en fin, son cosas que pasan en la industria del cine.

martes, 18 de abril de 2017

La nueva promo de Ragora Juegos


El nuevo vídeo promocional realizado para la marca Ragora Juegos se plantea con un concepto diferente a los anteriores. Hasta ahora las promos se hacían con una intención más descriptiva, pero quienes hayan seguido a la marca ya conocen bien los productos, por lo que para el nuevo vídeo se ha optado por un concepto más de impacto que de descripción.

viernes, 7 de abril de 2017

Logan, un crepuscular Lobezno

Tras su incorporación al universo de los X-Men con Lobezno inmortal, el director James Mangold, artífice de títulos como Copland o El tren de las 3:10, regresa para cerrar la trilogía sobre el famoso mutante con garras de adamantium con la película Logan, que se perfila como una suerte de western futurista con esquema de road movie, más serio y violento que la media de las películas relacionadas con la saga de mutantes de Marvel.

Se muestra a Lobezno, Caliban y Charles Xavier en el año 2029, malviviendo en un lugar perdido de la frontera entre Estados Unidos y México. Son los últimos mutantes que quedan en el mundo. Se encuentran envejecidos y con sus poderes mermados, aunque no extintos. Un día aparece en sus vidas una niña perseguida por unos implacables cazarrecompensas, que trabajan para una potente empresa de investigación científica, y la cosa se complica.

Hugh Jackman está en su salsa y ofrece una carismática y crepuscular interpretación del personaje que le ha dado su estatus de estrella mundial en la gran pantalla. En general, todos los personajes tienen un calado dramático mayor que la media de todas las películas sobre los X-Men. Tiene grandes dosis de acción muy violenta. Sin embargo, eso no desmerece en absoluto el relieve interno de los personajes, así como el mensaje subyacente sobre la búsqueda de los lazos afectivos y familiares como meta y solución a una vida solitaria condenada al ostracismo, en una sociedad futura totalmente deshumanizada.

jueves, 30 de marzo de 2017

El fantasma en el caparazón (Ghost in the shell)

En 1989 se publicaba un cómic manga titulado Ghost in the shell, de enorme popularidad entre los aficionados al género, que fue llevado al cine de animación japonés en 1995, convirtiéndose en película de culto. Ahora llega una versión de acción real made in Hollywood de la mano de Rupert Sanders, el director de Blancanieves y la leyenda del cazador, con Scarlett Johansson como protagonista. Su título en España es Ghost in the shell: el alma de la máquina. Este subtítulo añadido en nuestro país es bastante descriptivo en cuanto al concepto básico en torno al cual gira la película.

A estas alturas hemos visto tantos films de ciencia ficción sobre inteligencia artificial y cibernética, que es complicado hacer algo que no remita a referencias y ecos de otras películas. En este caso el personaje protagonista podría antojarse como un cruce entre Nikita y Robocop con tintes de Desafío total, en un ambiente a caballo entre Blade Runner y Matrix, o incluso Origen. La trama argumental tampoco ofrece nada que no se haya visto antes: un proyecto secreto para construir el arma perfecta, y una conspiración en las altas esferas de una megacorporación que goza de privilegios para operar a sus anchas.

Sin embargo, la forma de desarrollar la historia, y la absorbente atmósfera que recrea, apoyada en un apabullante diseño de producción y una envolvente partitura musical, hacen que Ghost in the shell: el alma de la máquina no sea una cinta más de ciencia ficción, sino que tenga entidad propia, ofreciendo un entretenido espectáculo de acción futurista de primer orden, en clave de thriller tecnológico. Además consigue que el mensaje que subyace, el ensalzamiento del espíritu humano por encima de cualquier avance industrial, no se diluya entre la acción y la tramoya tecnológica, sino que prevalezca, se haga patente y esté presente durante casi todo el metraje.

Scarlett Johansson despliega el carisma suficiente para llevar el peso protagonista en solitario. Entre los secundarios cabe destacar la recuperación de dos estrellas que, a pesar de seguir trabajando, gozaron de gran popularidad hace unos años. Ambos tuvieron su momento más álgido posiblemente durante el cambio de milenio. Por un lado la actriz francesa Juliette Binoche, conocida especialmente por El paciente inglés, Chocolat y la trilogía Tres colores, y por otra parte el actor japonés Takeshi Kitano, conocido por títulos cargados de violencia como Sonatine, Brother, o Zatoichi, entre otros.

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de esta película.

sábado, 25 de marzo de 2017

La Gran Muralla china

El director chino Zhang Yimou, responsable de títulos como Hero o La casa de las dagas voladoras, nos trae una nueva fantasía china con La Gran Muralla (The Great Wall). Vuelve así al género de acción y aventuras tras haber probado con el drama más intimista en títulos como Amor bajo el espino blanco o Las flores de la guerra.

Esta vez no se trata de otra película del género wuxia, propio del cine chino, sino que estamos ante una coproducción con Estados Unidos, de manera que el filme goza de lo mejor de ambos mundos: la estética de oriente con el ritmo de occidente. Visualmente poderosa y narrativamente trepidante, se trata de una espectacular y entretenida cinta de aventuras, plagada de elaboradas coreografías y efectos digitales de primera línea, así como de una vibrante partitura musical a cargo de Ramin Djwadi, compositor en la exitosa serie televisiva Juego de tronos. En cine ha puesto música a películas como Iron Man o Pacific Rim.

La película es muy honesta en intenciones. Desde el inicio nos cuentan, a modo de introducción, que la muralla fue construida para defenderse de distintos enemigos, unos reales y otros legendarios. Los responsables del film han optado por el relato basado no en la historia, sino en la leyenda.

Protagonizan Matt Damon y Pedro Pascal encarnando a dos mercenarios europeos que, en plena Edad Media, viajan a Asia en busca de la preciada y codiciada «pólvora negra». Ambos personajes pueden parecer en cierto modo un reverso oscuro de los pícaros amigos de La ruta hacia El Dorado, aunque manteniendo en general un tono fresco y desenfadado. En su periplo llegan a la Gran Muralla, ocupada por un ejército que se encuentra en lucha contra unos monstruos mitológicos. En un papel secundario encontramos al veterano y casi siempre inquietante Willem Dafoe. En cuanto a los actores asiáticos destaca la actriz Tian Jing, a la que podemos ver también estos días en cartelera, en un papel secundario de Kong: la isla Calavera.

viernes, 17 de marzo de 2017

Premios Cinemanet 2017

El pasado 27 de febrero tuvo lugar en Madrid la entrega de los premios anuales Personaje y ¡Qué bello es vivir! de la asociación de cine Cinemanet. Este año los premiados han estado repartidos entre España, Italia y Gran Bretaña.

El premio Personaje en la modalidad de ficción fue para don Pietro, de la comedia italiana Si Dios quiere. Por otra parte, el personaje real premiado fue el de Soledad Acosta Torres, de la película española Luz de Soledad.

En cuanto a los premios ¡Qué bello es vivir!, fueron galardonadas La vida de Jan, como película española, y la británica El último acto, como película del «resto del mundo».

Finalmente se rindió homenaje al productor y director Primitivo Rodríguez, con el premio de honor a su trayectoria humanística dentro del cine.

Este es el vídeo de la gala.


domingo, 12 de marzo de 2017

Kong, el amo y señor de la isla Calavera

Gracias a Sensacine por el preestreno de Kong: la isla Calavera.

Uno de los grandes personajes, grande en todos los sentidos, de la historia del cine es sin duda King Kong. Desde su estreno en 1933 la mítica producción de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, ha sido fuente de inspiración de secuelas, remakes, e imitaciones tanto en cine como en televisión. Ahora llega una nueva película con el gorila gigante de protagonista en Kong: La isla Calavera (Kong: Skull island).

En esta ocasión la acción se desarrolla en 1973 durante el inicio de la retirada de tropas estadounidenses de Vietnam. A un grupo de soldados les encomiendan como última misión, antes de regresar a su país, que sirvan de escolta a una expedición de científicos que se va a adentrar en una isla, descubierta por una foto de satélite, al sur del Pacífico. Allí encontrarán un ecosistema salvaje, poblado por criaturas prehistóricas que han evolucionado aislados en ese microcosmos a lo largo de los siglos, de los cuales Kong es el rey.

La galería de personajes se antoja interesante, mezclando militares y científicos, aunque ninguno está desarrollado más allá del mero arquetipo, puesto que la película es un filme de aventuras sin mayor pretensión que la de entretener, y eso lo consigue con creces. Varios rostros conocidos se dejan ver en la pantalla, como Tom Hiddleston, Brie Larson, John Goodman, pero hay dos actores que con su carisma hacen crecer a sus respectivos personajes por encima de la media del reparto y más allá de su parco desarrollo sobre el papel: John C. Reilly y Samuel L. Jackson.

Las referencias cinematográficas que se entremezclan son muy variadas. Por un lado, la puesta en escena de los helicópteros es un guiño claro a Apocalypse Now. Por otra parte, la combinación de tema militar combatiendo contra monstruos en la selva nos remite a Depredador. Y en general, el marco en que se desarrolla la acción tiene un aire a la saga de Jurassic Park. Además de los efectos digitales de primera línea, que recrean fantásticamente unos animales antediluvianos miméticos con el paisaje, hay que tener en cuenta que la fotografía de Larry Fong y la música de Henry Jackman, consiguen una atmósfera poderosa que le aporta mucha fuerza visual a la película. L.Fong ha sido el responsable de la fotografía en títulos como 300, Super 8, o Watchmen. Por su lado H.Jackman cuenta en su filmografía con las partituras de X-Men: primera generación, Kick-Ass, o Rompe Ralph, por citar algunos ejemplos.

El director es Jordan Vogt-Roberts, un realizador forjado en la televisión para el que Kong: la isla Calavera supone su segundo largometraje en cine tras The kings of summer, en 2013. Esta vez ha conseguido una entretenida película de aventuras, muy palomitera, y con una interesante escena postcréditos. Tiene varios golpes de humor, que funcionan unos mejor que otros, buen ritmo narrativo, y un cierto mensaje ecologista de trasfondo sobre las consecuencias de alterar el equilibrio natural de un ecosistema.

domingo, 5 de marzo de 2017

Palafox, fundido encadenado

Hace diez años varias salas clásicas de Madrid cerraban sus puertas. Los cines Benlliure, Avenida o Tívoli, dejaban de albergar al séptimo arte para dar paso a otras actividades. Esta semana ha vuelto a ocurrir con uno de los últimos bastiones del cine a la antigua usanza que quedaban en Madrid: el cine Palafox. Y su despedida ha sido por todo lo alto, con la grandeza de los tiempos dorados de Hollywood. Durante la última semana de febrero se proyectaron varios títulos clásicos. Particularmente no me quise perder la fiesta, así que acudí con unos amigos a ver una vez más en pantalla grande Blade Runner, de la cual se estrenará su tardía secuela el próximo mes de octubre. Otros títulos míticos que han desfilado por la pantalla esta semana han sido Lawrence de Arabia, Con faldas y a lo loco, Casablanca, Memorias de África, por citar algunos ejemplos. Una exquisita selección de películas para cerrar una etapa de la vida con broche de oro.

La mítica sala 1 de los cines Palafox, ha sido testigo de innumerables eventos relacionados con el mundo del celuloide, como preestrenos, pases de prensa, la gala anual de premios del CEC (Círculo de Escritores Cinematográficos), en fin, toda una historia vinculada a la magia de la gran pantalla que ahora toca a su fin. Sin embargo, la buena noticia es que no se trata de un fundido a negro, sino de un fundido encadenado, puesto que sus puertas reabrirán para seguir proyectando películas, pero de otra manera, con otro concepto. Una nueva era cinematográfica comenzará su andadura tras reformar el clásico espacio. El espectáculo debe continuar.


miércoles, 1 de marzo de 2017

Óscar 2017: ensalada de productores en escena

Si por algo va a ser recordada la gala de los Óscar de este año, será por el error garrafal cometido en el momento de dar el premio a mejor película. Warren Beatty y Faye Dunaway, los otrora protagonistas de Bonnie & Clyde, salen al escenario para abrir el sobre del film ganador. Es el momento más esperado de la noche. Warren abre el sobre y hace un gesto dubitativo. No sabemos si está de broma, o si ocurre algo raro. Entonces se lo pasa a Faye para que diga el título ganador, y ella nombra a La la land. Los productores suben al escenario a recoger su premio y, mientras hablan, se percibe un cierto revuelo detrás de ellos. Entonces son interrumpidos, porque parece ser que ha habido una equivocación con el sobre, y la ganadora en realidad es Moonlight. Hay cierta confusión en cuanto a si es una broma o no. Finalmente, es cierto y los productores de Moonlight suben también al escenario. ¡Menudo follón! Entre agradecimientos de unos y explicaciones y disculpas por lo ocurrido de otros, concluye la gala de una forma un tanto atropellada, con muchos productores en el escenario, que uno ya no sabe quiénes corresponden a qué película.

Por lo demás, la gala hasta ese momento transcurrió con un ritmo muy fluido, en un tono lúdico y desenfadado y una puesta en escena muy espectacular, propia del mejor estilo de Hollywood. Jimmy Kimmel resultó un eficaz maestro de ceremonias y Justin Timberlake se encargó de abrir la noche cantando y bailando por toda la sala, secundado por todos los astros de la pantalla allí congregados. La irrupción de un grupo de turistas en el auditorio, así como palomitas de maíz caídas del cielo en paracaídas, fueron acertados golpes de efecto para amenizar la velada. Los premiados fueron comedidos, en general, en sus discursos de agradecimiento, salvo Viola Davis como mejor actriz de reparto, que se emocionó un poco más de la cuenta.

En la distribución de premios se ha repetido un esquema que ya viene siendo habitual en los últimos años, que es premiar a la favorita con mayor número de estatuillas, pero conceder el premio a mejor película a aquella que sea minoritaria de público y trate algún tema de calado social. Este año La la land se ha quedado con seis Óscar, mientras que Moonlight se alzaba como vencedora con tres. El año pasado Spotlight ganó con dos, y en 2014 y 2013 también ganaron con tres galardones 12 años de esclavitud y Argo, respectivamente.

PALMARÉS COMPLETO

domingo, 26 de febrero de 2017

Silencio, la apostasía a debate

Martin Scorsese dirige con pulso firme un potente drama épico ambientado en Japón a mediados del siglo XVII, durante la persecución religiosa a los cristianos. El título es Silencio (Silence), en referencia al silencio de Dios ante la barbarie. Se basa en la aclamada novela homónima de Shusaku Endo, que ya había sido adaptada a la gran pantalla en 1971, en una producción japonesa.

Se trata de ficción histórica, sobre el periplo de dos jesuitas portugueses que viajan al país del sol naciente en busca de su mentor, el padre Ferreira, que ha desaparecido y se le acusa de apostatar. Scorsese compone un relato audiovisual poético y brutal al mismo tiempo, excesivo en metraje, como suele ser habitual en él, con una puesta en escena sobria y perturbadora. Andrew Garfield, Adam Driver y Liam Neeson protagonizan el film con espléndidas interpretaciones, especialmente la de Garfield, sobre el que recae más peso del relato. De los actores japoneses cabe destacar a Yôsuke Kubozuka, en un controvertido personaje. Otro punto fuerte de la película es sin duda la fotografía, que corre a cargo del mexicano Rodrigo Prieto, quien consigue aquí su segunda nominación al Oscar a mejor fotografía. La primera fue en 2006 por Brokeback mountain. Otros títulos con los que cuenta en su filmografía son Argo, El lobo de Wall Street, o la reciente Passengers.

Silencio es una película de gran calado en cuanto a los tres temas principales que toca: la persecución religiosa, la elección entre ser apóstata o mártir, y el silencio de Dios. Con estos mimbres se pergeña una exposición sobre las facetas más extremas del ser humano, desde la crueldad más sádica e irracional, hasta el espíritu de sacrificio, la piedad, o la entrega a los demás, pasando por todo un abanico de estados de fortaleza y debilidad espiritual en distintos grados. De manera tangencial la película también se presta al debate de otros temas, como la revisión histórica, o el choque de culturas entre oriente y occidente.

domingo, 19 de febrero de 2017

Galax Pictures en los Arribes del Duero

Fue un fin de semana de octubre. Hacía sol, pero ya sin el tórrido calor veraniego. Un tiempo ideal para salir al campo, a respirar aire puro y caminar en buena compañía.

Fueron dos jornadas de senderismo en los Arribes del Duero. Un paisaje fantástico que invita a ser retratado. Con la cámara en ristre recorrí los senderos portugueses y españoles que flanquean el río, que constituye una frontera natural entre los dos países que forman la Península Ibérica. Un día fue más duro que el otro, por el calor, sin sombra bajo la que resguardarse. Te invito a descubrir por qué país transitamos ese día en el reportaje Las dos caras del Duero.

lunes, 13 de febrero de 2017

La viudez de la primera dama

Gracias a Sensacine por la invitación al preestreno de Jackie.

Natalie Portman está nominada al Oscar a mejor actriz por tercera vez. La primera fue por Closer, luego llegaría Cisne negro, con la que ganaría la ansiada estatuilla, y este año tiene la opción de volver a llevárselo por Jackie, un dramático y psicológico retrato de Jaqueline Kennedy, una de las más emblemáticas primeras damas de Estados Unidos. A través de la entrevista que concede a un periodista, una semana después del magnicidio de JFK, la película nos muestra el dolor de una mujer que vivía en una especie de cuento de hadas, que se hizo añicos súbitamente, en tan solo lo que dura un disparo.

No es que fuese un matrimonio perfecto ni todo resultase color de rosa, pero sí es cierto que, como residentes de la Casa Blanca, transmitían una imagen de glamour, idealismo y aire fresco que en la película se ensalza, casi rayando en la hagiografía, sirviendo así como contrapunto para acentuar la tragedia que supone perder tanto a un ser querido como todo ese universo particular, ese modo de vida, de una manera tan drástica y desgarradora. El film nos adentra con esto en la psicología del personaje, así como con las escenas en las que ella dialoga con un sacerdote buscando consuelo espiritual. El cura está interpretado por el recientemente fallecido John Hurt. Las conversaciones entre su personaje y Jackie, sobre cómo superar la tragedia y seguir adelante, resultan muy estimulantes.

En la producción encontramos a Darren Aronofsky, que dirigió a Natalie Portman en Cisne negro. De la dirección se ha encargado esta vez el chileno Pablo Larraín, que dirige con pulso firme este relato sobre un momento clave de la historia de Estados Unidos. Goza de una buena puesta en escena, una cuidada ambientación y una composición musical a cargo de Mica Levi, también nominada al Oscar. Sus acordes subrayan el desgarramiento del alma que está sufriendo la viuda, aunque el uso que hace el director de estas piezas musicales en la película no siempre es el más adecuado. En algunas escenas parece que chirría un poco la música empleada con las imágenes, pero globalmente es una acertada partitura que ayuda a envolver al espectador en el estado anímico de la protagonista.

martes, 7 de febrero de 2017

Estancado en Manchester

El guionista Kenneth Lonergan, responsable de libretos como, por ejemplo, el de Una terapia peligrosa o Gangs of New York, escribe y dirige un potente drama titulado Manchester frente al mar (Manchester by the sea), protagonizado por Casey Affleck. Es el tercer largometraje dirigido por Lonergan y tiene seis nominaciones a los Oscar.

La película se desarrolla en Manchester, ciudad del condado de Nuevo Hampshire en el noreste de Estados Unidos, y trata sobre un hombre atormentado que no logra superar un trágico suceso. Se ha marchado a otra ciudad donde malvive solo y estancado en el pasado. Debido a la muerte de su hermano debe volver a Manchester para hacerse cargo de su sobrino, un adolescente que no tenía más familia que su padre fallecido.

Es un drama muy triste, oxigenado convenientemente por algunos golpes de humor dosificados a lo largo del metraje. El director hace un uso muy interesante de los exteriores y de la música, para reforzar el mensaje y recrear una atmósfera muy particular, que dota de entidad propia a la película. El protagonista, Casey Affleck, lleva todo el peso de la historia y aporta al personaje una gran fuerza transmitida con la mirada, con el gesto, desde una magnífica interpretación contenida. No en vano ha ganado el Globo de Oro a mejor actor dramático y está nominado al Oscar a mejor actor principal, recibiendo así su segunda nominación tras El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford en 2007. En general todos los actores trabajan muy bien, especialmente Lucas Hedges, en el papel del sobrino huérfano, Kyle Chandler, como hermano del protagonista, y Michelle Williams, como la ex esposa del mismo.

La narración transcurre en dos tiempos, y en general está bien, aunque al principio resulta algo confusa. Inserta flashbacks sin ninguna transición, y apenas se diferencia lo que es pasado y presente, por lo que al inicio, antes de tener claro quienes son los personajes y sus circunstancias, los primeros saltos temporales pueden despistar un poco al espectador.

Manchester frente al mar es una interesante película sobre el sentimiento de culpa, el cómo seguir adelante en la vida tras una experiencia traumática, y sobre las relaciones familiares complicadas. Quizá le sobra algo de metraje, pero en general es un film bastante sólido con grandes interpretaciones y algunos planos que dejan huella en la retina del espectador.

Esta película fue presentada en primicia en la gala de las medallas CEC el pasado 30 de enero.

viernes, 3 de febrero de 2017

72ª edición de las medallas del CEC

El pasado 30 de enero tenía lugar en el cine Palafox de Madrid, como en años anteriores, la gala de entrega de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC), los premios más antiguos del cine español. Este año el emplazamiento de celebración ha tenido un especial protagonismo. Por una parte, será la última vez que la gala se realice en esta mítica sala, ya que próximamente será remodelada para iniciar una nueva etapa con otro concepto de cine y, por otro lado, el premio del CEC a la labor de promoción del cine ha sido, precisamente, para el cine Palafox.

Un cambio curioso que se ha producido este año respecto a los anteriores, es que normalmente presentaban la gala un actor y una actriz, pero esta vez han sido dos actores, a saber, Brais Efe y Daniel Pérez Prada. Por lo demás el guion del acto siguió la tónica habitual, con golpes de humor frescos y ritmo fluido.

En cuanto a las películas premiadas este año podemos comprobar que el thriller sigue pisando fuerte en el panorama cinematográfico español. Tres películas de este género tenían varias nominaciones: Que Dios nos perdone, que se ha ido de vacío, El hombre de la mil caras, que se llevó cuatro medallas, y Tarde para la ira, que se alzó como vencedora de la noche con cinco galardones, incluyendo el de mejor director revelación para actor Raúl Arévalo, consolidando así un prometedor debut tras las cámaras.

Como anécdota, se volvió a vivir algo que hacía tiempo que no veíamos: la intervención en directo de un premiado ausente a través del móvil de quien recoge el premio en su nombre. Fue en 2010 cuando Luis Tosar ganaba la medalla a mejor actor por Celda 211, y el director Daniel Monzón nos conectó con él por teléfono, hazaña que repitió en 2013 Juan Antonio Bayona conectando con Naomi Watts, que recibía el premio a mejor actriz por Lo imposible. En alguna otra ocasión se ha intentado sin éxito por salir el contestador automático del premiado. Este año ha vuelto a resultar efectivo este método cuando el productor José Antonio Félez nos puso en contacto con el director Alberto Rodríguez para agradecer su medalla a mejor director por El hombre de las mil caras.

Como suele ser habitual, el momento más emotivo del evento es la entrega de la medalla de honor a toda una trayectoria en el cine, que este año ha sido para el veterano actor Emilio Gutiérrez Caba, a quien, por cierto, hemos podido ver recientemente como narrador en el entrañable documental Bienvenido Mr. Heston.

El palmarés completo de la gala se puede consultar en el blog del CEC. Como de costumbre, al finalizar la entrega de premios se proyectó una película en primicia que este año ha sido el potente drama Manchester frente al mar, que tiene seis nominaciones a los Oscar, y de la que hablaré más en profundidad en el próximo post.

domingo, 29 de enero de 2017

Secuelas tardías, ¿una buena idea?

Hace poco se publicaba el primer teaser de Blade Runner 2049, cuyo estreno está previsto para octubre de este año. Se trata de la secuela del clásico de Ridley Scott estrenado en 1982, es decir, treinta y cinco años después. No es una novedad que sigan llegando secuelas de éxitos de los años 70 y 80, aunque en la mayoría de los casos son nuevas secuelas de lo que se ha convertido a lo largo del tiempo en una saga. Títulos como Star Wars, Terminator, Alien o Rocky, se han consolidado como franquicias cinematográficas a base de estrenar nuevas entregas cada cierto tiempo durante las últimas décadas.

Sin embargo, hay películas que tras permanecer más de veinte años en solitario acaban teniendo una secuela en pleno siglo XXI. Estos son algunos ejemplos:

1. Independence day: Contraataque (2016) frente a Independence Day (1996). Veinte años de diferencia. ¿Era necesaria esta secuela? Pues para lo que hicieron realmente se la podrían haber ahorrado. La nueva entrega no aporta nada de calado a la historia original. Los personajes nuevos no brillan, y a los de la primera parte se les ha quitado el brillo que tenían entonces. Efectos especiales actualizados a las nuevas tecnologías y poco más. Es entretenida porque se pasa en un suspiro, pero del mismo modo se olvida rápidamente. La original, para bien o para mal, dejaba huella en el espectador, pero la nueva no deja poso.

2. Wall Street: el dinero nunca duerme (2010) frente a Wall Street (1987). Veintitrés años de diferencia. El tiburón financiero Gordon Geko, interpretado por Michael Douglas, sale de la cárcel y vuelve a hacer de las suyas en el panorama financiero de la reciente crisis económica. La secuela tiene el interés de retratar esta situación de caos económico mundial, al igual que otros títulos como Margin call, La gran apuesta o The company men. En ese sentido, se trata de una película que funciona por sí misma en el contexto actual, independientemente del film original. Lo que la convierte en secuela es el hecho de articular la historia alrededor del personaje protagonista de su predecesora. Está bien pero no ha tenido la repercusión que tuvo en su momento la primera entrega.

3. Tron Legacy (2010) frente a Tron (1982). Veintiocho años de diferencia. Una película sobre lo que ocurre dentro de un ordenador es lógico que, con todo lo que ha avanzado la informática y su relevancia en el mundo del cine hoy en día, tuviera en la actualidad un lavado de cara, una puesta al día en el aspecto gráfico. Y desde luego lo han conseguido, ya que visualmente es poderosa y muy atractiva. Sin embargo, conceptualmente es mucho más redonda la original. Quizá hubiese sido mejor hacer un remake en vez de una secuela, pero el hecho es que ahí está, funciona en cuanto a poderío visual se refiere y toca la fibra nostálgica del espectador. Pero los conceptos informáticos que maneja son mucho más sólidos los de 1982.

Cuando oí hablar del proyecto de Blade Runner 2049 me eché a temblar. No lo consideraba necesario. Sin embargo, al ver el teaser me ha parecido que es sugerente y prometedor. Haciendo un análisis de los precedentes que hay de secuelas tardías, la verdad, no sé qué pensar o qué esperar de esta película. Supongo que saldrán otros tráileres en los próximos meses hasta que llegue su estreno. Veremos cómo pinta la cosa.

domingo, 15 de enero de 2017

90 años hablando en la pantalla

Este año se cumple el nonagésimo aniversario de la irrupción en la industria cinematográfica de lo que se conoce como el «cine sonoro». En realidad, el séptimo Arte siempre fue concebido como audiovisual, ya que las proyecciones de los primeros años del cinematógrafo no se realizaban en silencio, sino con un pianista acompañando en vivo y en directo las imágenes de la película. Y los actores hablaban, tenían diálogos, pero había que leerlos en carteles insertados en la escena. Lo que ocurrió en 1927 es que en una película proyectada se pudo oír por primera vez la voz del actor en una grabación sonora sincronizada con la imagen. Ocurría el 6 de octubre de aquel año en Estados Unidos cuando se estrenó El cantor de Jazz (The jazz singer).

La trama versa sobre el hijo de un rabino que quiere cantar jazz en contra de los designios de su familia. La película en sí no es gran cosa y el tiempo no la ha tratado bien, pero ha pasado a la historia porque después de su estreno la industria del celuloide cambió para siempre. En realidad no se oía a los actores hablar. Seguía siendo un film como los habituales hasta entonces, pero en el momento en que su protagonista, Al Johnson, tenía que cantar, se le oyó cantar y a partir de ahí se produjo el punto de inflexión.

El público quería oír hablar a sus estrellas favoritas en la pantalla. Malas noticias para los artistas de la pantomima. Las grandes estrellas mudas veían su mundo desvanecerse ante el auge de nuevos astros de la pantalla con buena dicción. Algunos se adaptaron a los nuevos tiempos, otros no lo consiguieron. Sobre este drástico cambio en la historia del cine se han hecho varias películas a lo largo de los años como, por ejemplo, Cantando bajo la lluvia (1952), El crepúsculo de los dioses (1950), El aviador (2004) o The artist (2011), por citar algunos ejemplos.

La otra cara de la moneda en este aniversario es la de Metrópolis, superproducción alemana de Fritz Lang. Se estrenó en Berlin el 10 de enero de 1927 y, al contrario de lo ocurrido con El cantor de jazz, no le fue bien en taquilla, llevando a la ruina a la productora UFA. Incluso la opinión de la crítica estaba dividida. Hoy en día está considerada como un icono del género de ciencia ficción y uno de los grandes títulos de la historia del cine. Por el año de su estreno, incluso se puede considerar como uno de los últimos clásicos del cine mudo.

sábado, 7 de enero de 2017

Passengers, una vida en el espacio

El inicio de año en este blog tiene en común con el año pasado a una actriz: Jennifer Lawrence. Si 2016 arrancaba con la reseña de Joy, en este 2017 le toca el turno a otro título de una sola palabra y con la misma actriz: Passengers, una entretenida película de ciencia ficción dirigida por el cineasta noruego Morten Tyldum, responsable de The imitation game.

Lawrence comparte protagonismo con Chris Pratt, al que pudimos ver hace escasos meses en el reparto coral de Los siete magníficos. Sin embargo, esta vez está acompañado únicamente de su coprotagonista femenina y en papeles más secundarios por Michael Sheen y Laurence Fishburne. Pratt interpreta a un mecánico que forma parte del pasaje formado por cinco mil personas de la nave espacial Avalon, cuyo destino es un nuevo planeta habitable para los seres humanos. El viaje dura ciento veinte años, durante los cuales tanto pasajeros como tripulación deben permanecer hibernados. Pero cuando aun faltan noventa años para llegar al destino, un accidente hace que se produzca un fallo en el sistema y el mecánico se despierte antes de tiempo. La soledad en el vacío del universo con la sola certeza de que pasará así el resto de su vida, sin volver a pisar tierra firme, es el detonante de la trama del film.

Un tema interesante con una puesta en escena muy vistosa y dos protagonistas sólidos en sus interpretaciones. Es muy buena película de ciencia ficción, pero lo único que no la convierte en una gran película es su falta de pretensiones. Es un film honesto, ya que no pretende ser un hito del género sino simplemente una historia de aventuras espaciales, y lo consigue con creces. Sin embargo, esa falta de pretensiones hace que los personajes carezcan de un mayor calado dramático. Están trazados con los rasgos justos y necesarios para sintonizar con el público y que este se muestre dispuesto a permanecer atento a lo que les ocurre durante casi dos horas de metraje. Apenas se sabe nada de estos personajes y la película se centra en su evolución en una situación insólita, en cómo afrontan un problema sin solución.

Buena ambientación musical a cargo de Thomas Newman, responsable de las partituras de Buscando a Dory, El puente de los espías o Spectre, por citar algunos ejemplos. En definitiva Passengers es una entretenida película de ciencia ficción con buen ritmo narrativo, momentos de tensión, algún que otro toque de humor, un romance galáctico algo ligero y un aspecto visual muy atractivo.