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martes, 29 de agosto de 2017

La ciudad de los mil planetas de Besson

Hace veinte años, el director francés Luc Besson, estrenaba El quinto elemento, una película de ciencia ficción muy atractiva visualmente y con una delirante combinación de acción y humor muy efectiva, que además contaba con el carisma en pantalla de Bruce Willis y Milla Jovovich. Ahora vuelve a con otra odisea espacial en Valerian y la ciudad de los mil planetas, muy entretenida, muy potente a nivel visual, pero no tan redonda como fue en su momento El quinto elemento.

Luc Besson llevaba tiempo acariciando el proyecto de adaptar al cine los cómics Valerian y Laureline, y finalmente lo ha conseguido. Sin embargo, parece que habría sido más apropiado utilizar el título de la serie de cómics para nombrar la película, ya que Valerian y la ciudad de los mil planetas sugiere que el protagonista absoluto sea Valerian y que la historia gire en torno a su persona, cuando en realidad son tan protagonistas él como su compañera Laureline, que son dos agentes que investigan un caso y la película se centra en el desarrollo de esa trama, sin ahondar en ningún personaje en concreto.

El filme tiene un arranque sensacional. Comienza contando, visualmente con la canción Major Tom de David Bowie sonando de fondo, el origen de la ciudad de los mil planetas, que viene siendo una estación espacial que ha crecido desmesuradamente a través de los siglos, en la que conviven seres de distintas razas y etnias de la galaxia. A continuación, se presentan unos alienígenas que viven en una especie de paraíso de mar y playa, y a la pareja protagonista durante una misión en un mercadillo virtual en medio del desierto. Todo resulta muy atractivo y original. Después llegan a la ciudad de los mil planetas, y a partir de ahí, el desarrollo de la película es el de un filme convencional sobre una investigación policial. Muy bien ejecutada, eso sí, con buen ritmo y un tono general muy fresco, pero las situaciones y el desarrollo resultan más convencionales que el prometedor inicio del metraje.

Protagonizan los jóvenes Dane DeHaan y Cara Delevingne, secundados por veteranos como Clive Owen, Ethan Hawke y Rutger Hauer, aunque, de los tres, Owen es el que más relevancia tiene en la trama. También cuenta con la presencia de la cantante Rihanna, que tiene un original número de baile.

En definitiva, Valerian y la ciudad de los mil planetas es una vistosa, entretenida y fresca aventura espacial, con un planteamiento atractivo y un desarrollo convencional de la historia.


sábado, 19 de agosto de 2017

Abracadabra, comedia macabra

Tras el triunfo de Blancanieves en 2012, proclamada vencedora tanto de los premios del CEC como de los Goya, su director, Pablo Berger vuelve a la cartelera con Abracadabra, una comedia negra de tintes surrealistas con elementos de thriller y terror sobrenatural. Todo un mestizaje de géneros con el mismo equipo técnico y artístico de Blancanieves, cuyo resultado es inferior a su antecesora.

La trama versa sobre un matrimonio en crisis, que se ve envuelto en una truculenta historia a raíz de un incidente en la boda de su sobrino. Durante la celebración del banquete, el primo de la mujer, hipnotizador aficionado, realiza un función de hipnosis, a la que se presta voluntario el infame marido de ella, con el fin de burlarse de su incauto pariente. Sin embargo, algo sale mal y el voluntario acaba poseído por un espíritu de alguien relacionado con el lugar del banquete.

Protagonizan Maribel Verdú, Antonio de la Torre y José Mota. El empaque visual de Abracadabra es muy bueno en cuanto a fotografía y puesta en escena. El estilo, en ocasiones, recuerda al de Álex de la Iglesia. El inicio del filme y el final están muy logrados, pero lo que ocurre en medio tiene sus más y sus menos. Algún detalle grotesco de más que le sobra, así como algunas caídas de ritmo, afectan negativamente a la narración de la historia y empañan el resultado final de la película.

Los golpes de humor funcionan unos mejor que otros. En definitiva, se trata de una mezcla de elementos que no siempre funcionan correctamente. No obstante, la película se deja ver y tiene un buen planteamiento, aunque la ejecución al final deje algunos puntos débiles.

sábado, 5 de agosto de 2017

El verano de las chicas malas

Estamos viendo en los medios que se celebra el 25º aniversario de un momento crucial en la historia de España. Este país ofrecía al mundo, en 1992, una imagen nueva, más moderna, acogiendo la celebración de dos grandes eventos internacionales: la Expo en Sevilla y las olimpiadas en Barcelona. Con este motivo llegaba el AVE a la red ferroviaria. El ya mítico encendido de la llama olímpica disparando un arco, el dúo musical de Montserrat Caballé y Freddie Mercury cantando Barcelona, son imágenes que permanecen en nuestra memoria como iconos de aquel año mágico para España.

En aquel verano de 1992, mientras casi todo el mundo quería aprovechar sus vacaciones para asistir a uno u otro evento, o ambos en algunos casos, la industria del séptimo Arte continuaba su normal funcionamiento y los estrenos estivales seguían llenando la cartelera. Viendo lo que se estrenó en aquel verano, y la repercusión que algunos títulos han tenido, se puede ver que las grandes protagonistas fueron las femme fatale, o sea, las mujeres fatales, o las chicas malas. Echemos un vistazo a estos tres títulos, estrenados cada uno en un mes veraniego.

Junio: en la avanzadilla del verano llegaba uno de los filmes más esperados: Batman vuelve. Tras la apoteósica batmanía desatada en 1989 con el estreno de Batman, la secuela dirigida nuevamente por Tim Burton, llegaba con gran expectación. A pesar de contar con un estupendo Danny de Vito, irreconocible en su caracterización como el macabro Pingüino, quien realmente triunfó en esta película fue Michelle Pfeiffer encarnando a la ambigua Catwoman. Era ya, no obstante, una estrella reconocida, tras éxitos como Lady Halcón, Las amistades peligrosas, o Frankie y Johnny. Posteriormente, otras actrices encarnaron este personaje: Halle Berry en Catwoman, como protagonista absoluta, y Anne Hathaway en La leyenda renace, la tercera entrega de la trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan. Sin embargo, ninguna de las dos tuvieron una repercusión equiparable a la de Michelle Pfeiffer manejando el látigo en el filme de Burton, enfundada en su ceñido y remendado traje negro acharolado.
Julio: el entonces reciente éxito de El silencio de los corderos, puso de moda los thrillers de psicópatas. Uno de los estrenos de julio de 1992 fue La mano que mece la cuna, en la que Rebecca de Mornay dejó una profunda huella interpretando a una niñera psicópata. La actriz, que se había revelado en Risky Business junto a Tom Cruise, no había tenido hasta entonces el despegue como estrella que sí tuvo Cruise durante los años 80. Sin embargo, tras La mano que mece la cuna, apareció como estrella en Los tres mosqueteros, encarnando a Milady de Winter, y en otros thrillers como El abogado del diablo o Nunca hables con extraños.

Agosto: y llegó a bomba del verano. Un éxito controvertido como pocos, y una femme fatale icónica en la historia del cine: Instinto básico. La ambigua asesina del picahielos consagró como estrella a Sharon Stone, tras varios intentos en películas de gran éxito comercial, como Por encima de la ley o Desafío total, en las que quedaba eclipsada por sus partenaires masculinos. Tras el éxito arrollador de Instinto básico, Stone comenzó a encabezar carteles de estrenos comerciales como Sliver, Rápida y mortal, El especialista o Casino. En 2006 se estrenó una tardía secuela de Instinto básico, en la que Stone se reencontraba con el personaje que le dio la fama, pero apenas tuvo éxito. Por cierto, también formó parte del reparto de Catwoman junto a Halle Berry, en el papel de una ejecutiva de la industria cosmética.