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domingo, 17 de enero de 2016

Se abre el telón y aparece un ordenador

Iniciamos 2016 con vidas de emprendedores. La semana pasada publicaba la crítica de Joy y ahora le toca el turno a Steve Jobs. A final de 2013 se estrenó Jobs, un biopic que contaba la vida del fundador de Apple de la forma narrativa convencional que se suele emplear en las películas biográficas. En el título que ahora nos ocupa no se pretende hacer una nueva versión de aquello sino centrarse en la psicología del personaje, adentrarse en desenmarañar la compleja y controvertida personalidad del hombre que creó la famosa marca de la manzana mordida.

Para ello el guionista Aaron Sorkin, responsable del libreto de La red social, ha optado por montar una estructura narrativa en forma de obra teatral en tres actos, cada uno de los cuales escenifica tres presentaciones de otros tantos productos creados por Steve Jobs: Mackintosh en 1984, Next en 1988 y iMac en 1998. Todo ocurre en los minutos previos a cada presentación. Los personajes más emblemáticos en la vida de Jobs circulan por los entresijos de los teatros donde va a tener lugar cada evento, y en las conversaciones, muy acaloradas todas ellas, se tratan temas tanto personales como profesionales de la vida del protagonista, que además dan pie a debates de fondo sobre cómo conjugar el talento y la decencia, el ego y la humildad, las ambiciones profesionales y las responsabilidades familiares. El hecho de condensar toda la acción en un lapso de tiempo tan ajustado tiene la ventaja de hacer la película muy intensa, como una carrera contrarreloj, de manera que un film de "gente hablando" adquiere un ritmo casi frenético. Por otra parte tiene el inconveniente de que con tanta rapidez se capta bien la esencia de la conversación pero quien se quiera recrear en los detalles de la vida de Jobs debe realizar varios visionados de la película porque se transmite mucha información muy condensada, por lo que resulta difícil asimilarla toda en tiempo real durante la primera vez que se ve.

Para poner en escena tanta intensidad se ha contado con un director al que le van las emociones fuertes: Danny Boyle, responsable de títulos como Trainspotting o Slumdog millionaire. Boyle dota a la película de recursos visuales muy acertados para resaltar la fuerza narrativa propuesta por Sorkin. Los encuadres, la fotografía, el montaje, todo ayuda a crear imágenes poderosas que atrapan al espectador. Resulta también interesante cómo juega con la definición de la imagen, utilizando una imagen más degradada en el primer acto y de más alta resolución en el tercero, marcando también así el paso del tiempo. También contribuye a compactar todo el conjunto la ambientación musical con una estupenda partitura de Daniel Pemberton.

Los actores realizan todos una labor fantástica. El elenco lo encabeza Michael Fassbender, que sin parecerse demasiado a Jobs físicamente, logra transmitir la esencia del personaje de forma totalmente convincente. Le secundan Kate Winslet, en el rol de ayudante del protagonista, Seth Rogen, como Steve Wozniak, ingeniero, mejor amigo de Jobs y cofundador de Apple, Jeff Daniels, como director ejecutivo de Apple, Katherine Waterson, como la madre de la primera hija de Jobs, y Michael Stuhlbarg en el rol de Andy Hertzfeld, otro ingeniero y persona relevante en la vida de Jobs. El papel de su hija, personaje clave en la película, está interpretado por una actriz diferente en cada acto, puesto que la edad de la niña pasa por los 5, 9 y 19 años. Las actrices que la encarnan son respectivamente Mackenzie Moss, Ripley Sobo y Perla Haney-Jardine.

Para terminar cabe destacar que Steve Jobs ha sido ganadora de dos Globos de Oro, para Aaron Sorkin y Kate Winslet. Ella además está nominada a los Oscar al igual que Michael Fassbender.

2 comentarios:

Miriam Ruiz dijo...

Muy interesante tu crítica. Personalmente me resulta muy acertada tu comparación del film con una obra teatral. Enhorabuena!

Ramón Ramos dijo...

Hola Miriam,
muchas gracias por tu comentario.

Saludos,